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lunes, 7 de mayo de 2018

Guillotina Crepuscular. El sueño del Fevre

GEORGE R. R. MARTIN

  • Traductora: Cristina Macía
  • Tapa blanda: 368 páginas
  • Editor: Ediciones Gigamesh; Edición: 1 (24 de noviembre de 2017)
  • Colección: Gigamesh Omnium
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8416035814
  • ISBN-13: 978-8416035816

                                                                       MI OPINIÓN
"El sueño del Fevre" es un tostón.
 Esto va de un hombre que tiene costumbres especiales y quiere un barco de vapor para navegar por el río Fevre, y contrata a un capitán, entonces se encuentran con más hombres y mujeres especiales y gana el que quede de pie, o más bien al que le quede sangre en las venas.

Empieza muy bien, la verdad, con un encuentro prometedor entre un personaje enigmático y un curtido capitán. Encima reman por el Mississipi, que mira que me gustan a mí estas aventuras en este lugar y en el pasado. En concreto en 1857, y para situarnos, el autor nos describe todo lo visible y lo invisible, habido y por haber en el lugar. No importa, lo hace con estilo y da una imagen muy concreta que además es muy valiosa para entender todo el lío. Lo malo es que el lío se simplifica demasiado, la historia no avanza ni a tiros. Se pierde en descripciones de noches estrelladas y parajes neblinosos, de maderas y puertos, caminos y canales y cómo no del barco, que asistimos desde que el hombre se lo imagina hasta que se pone la última tuerca. Y ¿qué pasa entonces? Que se le olvida contarnos la historia, le da de vez en cuando un empujón pero el viento aquí no sopla y encalla. Ni para atrás ni para adelante, seguimos asistiendo a descripciones.

Los personajes ni bien ni mal, ni frío ni calor y que gane quien quiera, mira, pero cuanto antes mejor porque parece que no se va a acabar nunca. Tienen una historia detrás, por lo general dramática, y pinta interesante, de hecho a veces hasta se le escapan un par, vale, puede que tres reflexiones interesantes en los tediosos diálogos, que hay muchos y suelen aligerar pero en este caso no. Los personajes son tan pesados que llegas a pensar, mira o lo matas tú o lo mato yo.

El tema vampiros es el que es, y no he encontrado nada nuevo, ya sé que este hombre vino antes, en el 82 del siglo pasado. Me ha recordado mucho a la serie Crónicas Vampíricas, eh, no me juzguéis, es que la serie es lo que es pero eran todos tan monos...los protas no mucho pero había cada uno. Sí, qué pasa, a una también le dan ramalazos de frivolidad de vez en cuando, que para eso somos, como nos gusta decir a los "reseñadores", tridimensionales, en realidad tenemos más de tres.

Si alguien va a decir que le dan miedo estas lecturas, tranquilos que solo hay una escena que causa desasosiego, lo reconozco, que pone los pelos de punta un rato pero es un espejismo, no se vuelve a repetir. Yo esperaba que sí, que ya había pasado el momento "antecedentes y situación" y empezaba la fiesta, pero no, a veces me da miedo lo inocente que puedo llegar a ser.
Ahora bien, si eres de los que se marea cuando le dan la cita para sacarse sangre y vas regular del estómago, olvídate de este libro. Tiene una cantidad de casquería como para cuatro "bodas rojas" y aún sobrará para vender.

Los momentos álgidos, la lucha entre el bien y el mal y los giros argumentales llegan cuando el lector está leyendo dormido, lo oyes como cuando estás pegando la cabezada, como un rumor lejano, no me pasaba desde que veía la vuelta ciclista en La 2, ¿os acordáis?, y si no habías caído antes, cuando pasaba el helicóptero acababa con tus resistencias. Sí, tan vieja soy, o no, a lo mejor es que soy inmortal y siempre tengo 25 años, nunca se sabe, esto de las guillotinas, esas cosas raras que traigo a veces...

¡Ojo! Que este libro es el favorito de mucha gente, que es recomendadísimo y que tiene muy buenas reseñas y opiniones por doquier. A mí no me ha ido bien, no pasa nada, de todo tiene que haber, ¿no?
No hay duda de que El sueño del Fevre ha navegado a la deriva en las turbulentas aguas de mi paciencia lectora.

P. D. Lo del bebé es imperdonable y encima innecesario.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Guillotina de otoño. Basada en hechos reales.

DELPHINE DE VIGAN



"Por ello tendemos a trabar amistad con aquellos que han sabido desarrollar una manera de ser hacia la que tendemos sin éxito."


  • Traductor: Javier Albiñana
  • Tapa blanda: 344 páginas
  • Editor: Anagrama; Edición: 1 (28 de septiembre de 2016)
  • Colección: Panorama de narrativas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8433979612
  • ISBN-13: 978-8433979612
                                                      MI OPINIÓN
"Basada en hechos reales" es la guía imprescindible sobre cómo estropear una buena idea y desaprovechar unos personajes muy valiosos.

Lo teníamos todo, una autora con sensibilidad, profundidad y honestidad para escarbar en la psique de una mujer perdida, que en cierto modo es ella misma.  Eso es lo que menos me ha importado de la novela, cuánto hay de autobiográfico en ella, porque quiero historias y me da igual si salen del imaginario o de la realidad, lo que no quiero son documentales.
Lo que de verdad me ha importado es que se ha reído de mí cuanto ha querido, porque me presenta unos personajes muy atractivos, esa mujer, escritora que se encuentra en una encrucijada vital y con muchos problemas que no sabe resolver, problemas que pueden parecer banalidades pero que para ella no lo son.  Y la otra, esa amiga perversa que está todo el día sintiendo la necesidad de decir la verdad, incluso cuando nadie se la pide y en especial, cuando la otra menos necesita escucharla. Es cruel, tiene muchas dobleces y no se sabe bien de qué va.

El problema ha venido porque la autora se ha hecho un lío, se ha puesto a contar cosas que no aportan nada, datos que no modifican nada, pensamientos basura, de esos que no te llevan a ninguna parte, que te dejan en el mismo punto y con la misma confusión que al principio. Sumad a esto, anécdotas igual de banales que no ayudan tampoco, que lo único que hacen es convertir la lectura en aburrimiento puro y duro.

Era fácil empatizar con Delphine incluso comprender ese bucle de pensamientos que se enredan en sí mismos, es algo que nos pasa a todos casi todos los días. Pero no sirve para una  novela, no al menos en la frecuencia en la que aparece. Sé que a muchos esto les parecerá un acierto, porque le da credibilidad, la hace realista, pero a mí un exceso de realidad me parece un peligro. El hiperrealismo mata el encanto de la lectura, porque al menos yo cuando leo quiero algo que tenga ese toque increíble, que no es cotidiano, ni familiar, ese algo diferente que te permite vivir otras vidas que no son la tuya a través de la lectura.
Delphine se merecía otra novela, no esta desidia narrativa. Frases muy bien cosntruidas, un libro escrito con mucho buen oficio, de calidad, pero sin vida. Pasan demasiadas cosas que están como muertas, que no fluyen. A veces solo parecen palabras encadenadas con buen gusto.

Y si los personajes eran buenos, la trama no le iba a la zaga, otra buena idea tirada al viento desde lo alto de un precipicio. Había suspense y había interés por saber quién iba a hacer qué y cómo iba a salir de ello. Pero eso se quedó ahí, perdido entre las páginas de morralla, solo aparecía de vez en cuando como ráfagas inesperadas que deslumbran un instante y desaparecen.

Solo al final la recupera y escribe muy buenas páginas, que a ratos me ha recordado a la película "¿Qué fue de Baby Jane?" , le da un sentido a la novela pero llega tarde. Que de un libro de 300 y pico solo se salven unas 40 es una miseria. Incluso causa extrañeza, es como si hubiera venido otra persona a arreglar el entuerto, alguien que la encontró en la cuneta literaria y decidió remolcarla.

Y por si el lector osaba irse contento, por aquello de que como dice la psicología lo que mejor se retiene es el principio y el final, pues al final va y hace lo que le faltaba. Viene con la ambigüedad y elige tu propia aventura. Y luego dirá, "ay, es que yo quiero que el lector tenga libertad para interpretar el libro". No guapa, la historia la interpretas tú que para eso es tuya, le das un final, tomas tus decisiones y me lo cuentas todo y luego sí, ya pensaré yo lo que me dé la gana, y le daré el sentido que a mí me convenga.
Nadie me quita de la cabeza que cuando pasan estas cosas es porque la autora en cuestión (o autor) no se decide, tiene miedo a no redondear la historia.

No puedo recomendar esta novela que me ha decepcionado y entristecido tanto, aunque por otra parte también tiene muy buenas reseñas, así que cada uno decida por sí mismo.

Lo siento Delphine, me debes un viaje en tren, más dos noches y una madrugada.

lunes, 6 de marzo de 2017

Guillotina de cuaresma. El camino de los dioses.

ANTONIO CABANAS




  • Tapa dura: 744 páginas
  • Editor: B; Edición: 00001 (25 de noviembre de 2015)
  • Colección: NB HISTORICA
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8466658009
  • ISBN-13: 978-8466658003
                                                  MI OPINIÓN   
"El camino de los dioses" es el camino al aburrimiento. Un páramo narrativo plagado de datos contados con desidia, al menos en sus primeras 84 páginas.

Vale, el género de novela histórica no figura entre mis favoritos, por eso me lo pienso mucho y cuando escojo una lectura de este tipo creo que voy a acertar. Está claro que el método no ha funcionado. A veces se quiere y no se puede, es ley de vida, y da igual el esfuerzo que hagas. 

Escogí esta novela porque tenía muchos alicientes. Para empezar, ya había leído otra del mismo autor, El secreto del Nilo y había disfrutado mucho de esa lectura. Por ahí pensé que tenía algo ganado. Fallo number one. Por otra parte, me prometía llevarme al Antiguo Egipcio, que de la pereza general que me da la antigüedad, esta parte es la que más me llama y encima iba a haber un conflicto, el momento crucial en el que chocan las civilizaciones y lo de Egipto se va a pique y entra el poder de los griegos y romanos. Y ahí era donde yo me las prometía muy felices. De aventura en aventura. Pero no ha sido así.

No puedo decir que todo eso no esté en la novela, estará, quién sabe, igual había que aguantar más pero no ha sido posible. De verdad, lo he intentado, me decía, va, tira, que enseguida empieza lo bueno. Esa sensación de irremediable pérdida de tiempo que tienes cuando te enfrentas a una lectura que te aburre me impidió descubrir si a lo mejor a partir de la página 500 la cosa se ponía interesante y era un no parar de emociones y sobresaltos. No lo sé, y nunca lo sabré.

Como ya he dicho, conocía al autor y sabía que era minucioso. Entiendo que es absolutamente necesaria  esa cantidad ingente de datos para comprender una época que en tiempo humano nos queda muy atrás y de la que tenemos muchas ideas preconcebidas que pueden no ser muy precisas. No quiero desmerecer el esfuerzo titánico que tuvo que hacer para documentarse y explicarlo pero ¿de verdad era necesario hacerlo tan aburrido?

Me ha hecho recordar por qué no me gustó nunca la Historia, por qué esos profesores desganados que dan clases tediosas hicieron de mí una ignorante en la materia. Así es cómo lo cuenta en el inicio, simplemente va describiendo sin pasión, sin darle vida a la historia y aburre mucho. Es como leer los datos de la Bolsa que aparecen en la parte inferior de la pantalla en una tira durante algunos telediarios. Todo muy interesante.

Mirar la novela cuando tienes tiempo para leer y soltar un bufido porque no te apetece nada es muy mala señal y ahí fue cuando decidí dejarla. Cuando me cansé de leer nombres de faraones que hicieron cosas muy malas y nombres de personajes que pasaban por las páginas sin pena ni gloria, que no eran más que letras.

Se suponía que había un personaje que me tenía que interesar mucho, que iban a aparecer otros muy interesantes que enriquecerían la trama. Pero para cuando yo lo dejé, todavía no habían venido y tenía la sensación esa de que ni están ni se les espera.

Tampoco la descripción era evocadora, no lograba meterte en ningún momento, aunque bien pensado no había un lugar donde meterse porque no había trama apasionante. Párrafos y párrafos sin apenas diálogos, qué van a decir los pobres, si los personajes que aparecieron formaban parte del paisaje.

En resumen, no sé dónde está el autor que me gustó tanto en su anterior historia, no recuerdo que se me hiciera tan pesada en ningún momento y mucho menos durante tanto tiempo. He sacudido el libro a ver pero no cae nada. Personalmente no la recomendaría a los que como yo tenemos que hacer un esfuerzo extra para este género. Para los seguidores incondicionales pues igual sí les gusta, se supone que más adelante aparecen cosas de mitología, gente muy guay y sucesos extraordinarios. 

Y como me imagino que en aquella época no había guillotinas, pondré la novela en la barca rumbo al más allá, que la fuerza te acompañe.




                                                      
                                                

lunes, 31 de octubre de 2016

Guillotina Halloween. Avenida de los misterios.

JOHN IRVING



  • Traductor: Carlos Milla Soler
  • Tapa blanda: 640 páginas
  • Editor: Tusquets (5 de abril de 2016)
  • Colección: Andanzas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8490662495
  • ISBN-13: 978-8490662496


                                                             MI OPINIÓN
"Avenida de los misterios" es un ladrillo, una lectura que se hace pesada porque no acaba de arrancar en ningún momento, que deja al lector esperando a que los personajes despierten de su letargo emocional y que he terminado de leer por puro coraje, nada más.

Que John Irving es un escritor excelente (o debería decir era) no es cuestionable. Está claro que sabe contar historias, crear realidades interesantes y personajes tan atractivos como complejos. Pero esta vez se ha perdido. Ya venía trastabillando con sus anteriores novelas que para mí habían perdido su toque maestro y ha terminado por caerse, a mí, se me ha caído. Y sí, se ha roto.

La historia en sí lo tenía todo para ser una de sus fascinantes novelas. Personajes, el de Juan Diego, un escritor que fue niño del basurero de Oaxaca para terminar en Iowa con una pareja peculiar para convertirse en escritor, el de su hermana Lupe, niña con un peculiar don, y los curas, las mujeres que aparecen en su vida. Una trama que a ratos ha conseguido mantener mi ilusión de que íbamos a salir del bache tedioso. Maldita ilusión, qué malas pasadas nos juega.

Los problemas han venido porque John apenas nos cuenta nada, en realidad ya os he contado todo lo que sucede en la novela. Lo que hace es dar saltos en el tiempo para jugar con el pasado y el presente de Juan Diego, dar vueltas interminables y navegar a la deriva sin timón por las seiscientas páginas. Ya no digamos cuando deja de soplar el viento y la cosa se estanca sin remedio.

Y me habían avisado, un señor en el autobús me dijo apuntando mi libro con su mirada "¿Qué lees?" y yo que soy más maja que las pesetas le contesto y entonces me dice: "se pone muy pesado, da muchas vueltas para contar lo que pasó, pero al final mejora." Le devolví una sonrisa aunque por dentro maldije a toda su estirpe y me dio su tarjeta. ¿Qué clase de gente tiene todavía tarjetas? Pues los creepies que asaltan lectoras en los autobuses. Además era de una cuchillería sita en un callejón. Creo que esto es lo mejor que puedo contar de esta lectura.

Vale, volvamos a la novela que nos ocupa. El caso es que ninguna de las dos etapas, ni el pasado mexicano ni el tiempo actual en el que Juan Diego viaja a Manila consiguen mantener la atención aunque un poco mejor el presente. Todo son anécdotas de cosas que le suceden  a unos personajes que podían haber sido de lo mejorcito que hay en la literatura actual, que tenían todas las de ganar y que pierden estrepitosamente. El principal motivo es que están anestesiados, ni sienten ni padecen, ni se revuelven ni pelean pero tampoco se deprimen. Van por la vida como si nada les hiciera bien ni mal, todo se lo toman como viene sin pena ni gloria, como si a Bill Gates le tocara lo puesto en el cupón de los ciegos.

De lo que les ocurre, algunas partes son interesantes pero están rodeadas de tanta  morralla que para cuando llega a ellas, el lector está tan anestesiado como los personajes y no consigue emocionarse. A los personajes les falta carisma, personalidad y autenticidad, en realidad casi se podrían intercambiar y el resultado sería el mismo.

Respecto a los temas que toca la novela, algunos son muy crudos, como la infancia de Juan Diego y Lupe pero esto tampoco consigue contarlo de forma atractiva para el lector. Pasa de puntillas y vuelve a las anécdotas insulsas que ni tienen gracia aun cuando se nota que a veces esa era la intención.

La única persona de este libro por el que he sentido algo es el traductor, pobre, que tuvo que escribir tantas veces la descripción de un personaje, ¿no os da eso mucha rabia? Me refiero a que en vez de emplear el nombre, lo citan con una característica, como si Pepito llevara siempre calcetines rojos, entonces en vez de decir el nombre, repite constantemente "el que llevaba calcetines rojos", lo odio, me daban ganas de escupir cada vez que lo leía, pero el libro es mío y lo hubiera puesto perdido. Supongo que Word acudiría al rescate del pobre traductor y en cuanto ponía las primeras letras le salía la opción y le daba al intro. Por supuesto este no era el nombre del personaje ni su característica pero me cortaría un pelo antes de reproducirlo en mi reseña.

Y luego está el Juan Diego adulto al que en un arrebato de generosidad, John le concede realizar una fantasía sexual pero vaya, que tampoco se emociona con eso porque mientras las mujeres trajinan con él, él está pensando en lo que le pasaba de niño. Así que me parece que muy emocionantes no debían ser esos encuentros.

Total, que la historia del niño basurero que se quemaba las manos rescatando libros, que fue rescatado por un cura y que de adulto ya convertido en escritor de cierta fama viaja a Manila se ha perdido en una maraña de palabras huecas, un despilfarro de tinta y papel.

Vamos, el libro ideal para llevar los que vais a la playa o la piscina, buenísimo por su tamaño para apoyar la cabeza, te quedará perfectamente alineada con la columna.

Lo he terminado por pura rabia, por no dejarme vencer y porque el autor me gustaba mucho y me dio miedo perderme algo. Lo único que me hubiera perdido es un buen final, las cosas como son, no sé si por la ilusión de llegar a él o porque en realidad es bueno pero ha estado bien y es de lo poco coherente que hay en la novela.
Y qué narices, porque es como esa gente que hace deporte (yo no tengo ese gen), que de repente le da por hacer barbaridades aunque esté a punto de explotarles la arteria aorta y el corazón y llegan al final desmayados pero ahí están, lo consiguen, así he querido yo terminar con este libro, aunque me costara la misma vida lectora.

Abu, te dejo hacer los honores.


lunes, 4 de julio de 2016

Guillotina de verano. Los sioux

IRENE HANDL


  • Traductor: Mariano Peyrou Tubert
  • Tapa blanda: 432 páginas
  • Editor: Impedimenta; Edición: 1 (8 de febrero de 2016)
  • Colección: Impedimenta
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8416542120
  • ISBN-13: 978-8416542123

Lo he intentado. Os lo prometo, que sí, que durante 236 páginas y un tiempo de mi vida que ya nunca volverá intenté leer y disfrutar con esta historia. Disfrutar era complicado porque la cosa se tuerce enseguida, pero mantener el interés por lo que va a suceder todavía era posible. El problema ha venido justo por ahí, lo que va a suceder nunca llegó.

Me da mucha pena porque venía con una recomendación muy especial y espero que la "recomendadora" en cuestión no se enfade conmigo, o al menos no tanto como yo me he enfadado intentando leer esto.

Aquí van mis razones:

1. No tiene trama. Pasan días y los personajes se mueven pero no van a ninguna parte. La historia está en punto muerto y parece que no se va a mover nunca. Quizás lo haga más adelante y tenga un trepidante final, no es el caso, porque el final también me lo he leído.

2. Los personajes son extraños, eso no es problema, es más, les favorece y fue uno de los motivos que me empujó a leer. No cuajan, no es porque caigan mal, que también, salvo uno pero ni siquiera ese sirve para mantener el apego al libro. Aunque de mano tienen cualidades que atraen y hacen que quieras saber por dónde van a salir, el problema vuelve a ser que no salen por ninguna parte.

3. El libro es puro diálogo. Todo el rato hablan y hablan sin parar como una radio, pero sin contar apenas nada. Para averiguar una sola cosa tienes que tragarte hojas y hojas de morralla.

4. Desespera. Al traductor le entró la vagancia y nos ha dejado párrafos enteros en francés, con lo que no sabes si te estás perdiendo algo importante. Mira que si el qué del libro estaba ahí y me lo perdí por no haber hecho segundo idioma en el instituto...Eso no lo sabremos nunca. Puedo admitir que se queden sin traducir algunas palabras o expresiones pero tanto no, es que daban ganas de coger el libro y estrellarlo contra la pantalla de televisión, porque además esos párrafos tendían a aparecer cuando la cosa se ponía tensa.

Tengo que decir que el libro presenta una historia que tiene sus alicientes y que de hecho lo dejé y volví un par de veces pero como dice alguien que yo sé "la segunda vez es para despedirse".  También reconozco que no son muchas razones pero el libro ha podido conmigo, me ha aplastado como un elefante a una hormiga con su densidad literaria y ese viaje a ninguna parte.

Ahí va la hoja.

lunes, 23 de noviembre de 2015

La Guillotina #8. La ecuación del amor.

ISABELLE COUDRIER

    

    Traductor: María Méndez Gómez

  • Tapa blanda: 928 páginas
  • Editor: Lumen; Edición: 001 (14 de febrero de 2013)
  • Colección: LUMEN
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8426420842
  • ISBN-13: 978-8426420848
                                                  QUÉ DECIR...
"La ecuación del amor" es una novela que constituye un sinpropósito sin parangón, más de novecientas páginas a la deriva para hundir una historia que podría haber sido un gran relato.

Hay veces que nos empeñamos en estropear las cosas y lo conseguimos como nadie, incluso parece que ponemos más empeño y esfuerzo en perder que en ganar y esa es la sensación que he tenido al leer esta novela.

Dos años, sí, nada más y nada menos que dos años y siete meses he tardado en leer esta novela que compré con toda mi ilusión el día del libro de 2013, y debo decir que hasta que no la terminé ahora pensaba que hacía mucho más. No quiero pensar qué significa eso.

Y mi ilusión estaba justificada, unos personajes muy normales, Louis y Sylvia que se encuentran de nuevo tras unos años de idas y venidas, que nos van a relatar su historia, una historia contemporánea, de las que reconocemos, de las que nos llegan por la familiaridad de los sucesos, un paseo por una época no demasiado lejana pero que ya nos gusta recordar con cierto cariño o apego. Las matemáticas, el cine, gente que se revela contra su determinado destino haciendo caso a una pasión. Y una autora que maneja el lenguaje con maestría, que conoce todas las herramientas de su oficio pero que se revelará como una pérfida ladrona de sueños, ilusiones y tiempo. Escribiendo es igual que un japonés bailando flamenco, lo hace como nadie, con una técnica sin tacha pero no consigue que sientas nada, no llega.

El principal problema de esta historia es que no tiene emoción. Los personajes principales, Louis y Sylvia concursan en un campeonato mundial por caernos mal y hacen tablas. Se empeñan en estropearlo todo. Ella acude a una fantasía para evadirse de su realidad, esa fantasía es imaginarse como una enferma en el balneario de Davos, lugar donde transcurre la novela "La montaña mágica" de Thomas Mann (flaco favor porque no se pueden tener menos ganas de leer un libro), Louis ni siquiera se molesta en imaginar nada y lo único medio emocionante que hace es ir a Cuba a contratar una prostituta por aquello de no morir sin probar. No voy a hacer ningún comentario al respecto y por respeto a estas mujeres.
Junto con ellos un elenco de personajes, familiares, amigos y apegados varios que lo mejor que hacen es huir de ellos en cuanto pueden.

El narrador es casi siempre uno omnisciente en tercera persona salvo algunos pasajes narrados por los protagonistas en primera persona, no sé a qué obedece uno u otro, es algo que parece aleatorio o que igual por darle emoción, no sé, no sé qué quería contar esta mujer ni por qué. Si tuviera que elegir un tema para definir este libro diría que es: Cuánto de malvado puede llegar a ser un autor.

Y con gente tan maja y magnética paseando por estas páginas podíamos acogernos a la ilusión de encontrarnos una trama que ¡oh, milagro!, a veces parece que arranca y ahí vamos emocionados hasta que la autora se da cuenta de que está empezando a hacer una historia más normal y le entran los mil males, entonces retuerce la trama para que no vaya bien, la fuerza de forma tan antinatural que hace daño y se pierde la humanidad que habíamos comenzado a atisbar.
Es ésta, pienso yo, la principal razón por la que van a abrirse varias líneas argumentales que serán abandonadas a mitad del camino como muebles viejos, que no se resolverán nunca y caerán en el olvido. 

¿Por qué seguir leyendo un libro así, por qué aguantar más de 900 páginas? Buena pregunta que no voy a responder. No me miréis así, ¡No lo sé! Supongo que por vergüenza, por aquello de que el libro no me venza, porque igual puedes pensar que si lo cogiste fue por algo y ese algo está a punto de aparecer.

Y casi al final, en la tercera página empezando por atrás, la autora termina por reírse del lector, "Se puede vivir sin que la vida aporte ninguna solución, ninguna respuesta a ningún interrogante..."
Ya te vale guapa, haber avisado en la contraportada, o en las primeras páginas pero del principio. Es que hasta para eso has sido malahe, no solo con tus personajes sino con tus lectores a los que no has dejado ni un solo resquicio de aire libre.
Ni siquiera al final, un final abierto como una puerta sin cerrojo, qué digo cerrojo, como una puerta sin puerta, eso es un socavón en medio de la trama. Así, sin más porque de repente se cansó de jugar, nos dice que imaginemos el futuro de la pareja, pero que no vayamos a pensar que van a ser felices y les va a ir estupendamente.

Pues ¿sabes qué te digo? Que si lo fueron, que están encantados de la vida desde que tú los has dejado en paz.

Y sí, también puede ser que esto me haya quedado grande, que no haya sabido captar el maravilloso mensaje que ocultaban estas páginas, por supuesto, invitado está quien quiera recorrerlas y alumbrarme después. Yo esperaré aquí en mi rinconcito.

Me vais a permitir que le deje el honor hoy a Yossi de dejar caer la cuchilla ¿sí? Venga, que sé que querías...

lunes, 15 de diciembre de 2014

La Guillotina #7. Tinta Rusa

TATIANA DE ROSNAY





"Tinta Rusa" es una novela escrita con una buena idea que se queda sólo en eso, en idea y que destila mucho resentimiento.

Elegí este libro porque necesitaba una lectura ligera, de no darle demasiadas vueltas y entretenida. Por la sinopsis la cosa pintaba bien, escritor disfrutando de su megaéxito tan inesperado como incomprensible con la primera novela se ve atrapado en el mundo purpurina del lujo y del todo me lo merezco porque soy guay, luego viene el tío Paco con las rebajas y entra en el inevitable bloqueo, porque a ver de dónde saca él otra idea tan buena como la primera. Como no sabe qué hacer y se siente muy presionado coge a su joven novia y se la lleva a un exclusivo hotel de la costa Toscana a pasar un finde largo, tan largo como se nos ponen los dientes cuando describe el sitio, al menos al principio porque la verdad es que la aventura acaba siendo un tostón de categoría suprema, así que en realidad no me extraña que al muchacho no se le ocurra nada. Y nos habla también de esa espectacular novela que vendió treinta millones de ejemplares y que gustó a todo tipo de público, lo cual ya de por sí es extraño, pero vale. El argumento de esa novela, que nos explica malamente, se basa en algo que le pasó a él y que le llevó a descubrir que su padre no era hijo de su abuelo, porque su abuela lo había tenido antes, y aquí tenemos un misterio.

Antes de empezar esta guillotina iba a decir que cuidado porque vienen spoiler pero no sé qué voy a spoilear porque la verdad es que la novela no nos cuenta nada, el misterio casi no se resuelve, nos da una ligera idea y el resto si queremos lo ponemos nosotros o esperamos a que Tatiana escriba otra novela y a lo mejor le apetece contárnoslo.

El libro tiene el ritmo, el tono y el estilo adecuado a la historia y el género que trata pero se queda sólo en la superficie. Es una pretendida crítica al éxito rápido y a todo el lío de las redes sociales y demás pero no profundiza, sólo esboza.

Tenemos un personaje bastante bueno, que cae todo lo mal que te puede caer un personaje, es el principal, el tal Nicolás cogió para sí todos los defectos. A su novia, que se pone malita según llega al sitio y todos sabemos qué es lo que le pasa, mucho antes de que lo cuente la autora, le pone los cuernos cada vez que puede o al menos lo intenta, se pasa el día mandándose mensajes pornográficos con otras admiradoras, las escenas de sexo son soeces, deshumanizadas y repelen. Cuando se le pasa el calentón echa de menos a su ex, su gran amor, Delphine, que con un poco de suerte para ella no volverá nunca con él. Y luego tiene la cara dura de acusar a la pobre novia de celosa, no hijo, eso no es celosa es que no es tonta.
Lo malo del resto de los personajes es que son de plastilina, ni sienten ni padecen, ni sabemos cómo son ni de qué van, están dibujados a lápiz con un trazo casi invisible por lo que poco o nada nos importa lo que les suceda.

La trama tampoco aporta nada, da muchas vueltas sobre sí mismo, hace enumeraciones interminables que para ser un libro de poco más de cuatrocientas páginas con letra bastante grande y márgenes generosos no hacían falta, vamos que si escribes una novela de mil páginas, pues alguna enumeración habrá, que mil páginas dan para hacer de todo pero cuatrocientas no. Lo más interesante que es ese misterio familiar que rodea a la desaparición del muchacho se queda en poco más que un esquema por lo que la decepción es completa.

No sé si necesito más razones para mandar a este libro a esta sección pero para mí son más que suficientes. Creo que además la autora está criticando algo que ella misma hace pero en fin, y me ha parecido que va contra alguien en concreto pero eso me lo guardo porque como no puedo saberlo con seguridad no sería justo decirlo.

La conclusión que he sacado es que hay cierto tipo de escritora con el que he tarifado, son las redactoras de esas revistas supuestamente femeninas que van dirigidas a las mujeres pero sólo para que se conviertan en el ideal de los hombres, aprendan a tenerlos todo el día contentos para que no se vayan con otras, estén guapísimas, se vistan como las famosas y se sientan fatal cuando todo eso no funcione. Lo que nos faltaba.

Hala, todos puestos detrás de la línea de seguridad que esto cae.

viernes, 31 de enero de 2014

La Guillotina #6. Atardecer en París.

NICOLAS BARREAU




DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 304 págs.
  • Editoral: ESPASA LIBROS, S.L.U.
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788467028638
  • Año Edición: 2013



                                          MI OPINIÓN

Sabía dónde me metía cuando escogí este libro en la biblioteca para esos días en los que los planetas se alinean de forma extraña y a mí me apetece una lectura ligera, optimista, sin complicaciones y con ese toque romántico de tipo ideal y casi infantil que no suele aparecer mucho en mis lecturas. Así que ahí está, "Atardecer en París", con su portada maravillosa, ese abrigo rojo que a la chica rubia le queda perfecto y la supuesta ciudad del amor, donde como se suele decir pasa de todo. El autor, un chico que ha generado cierta polémica porque unos dicen que no existe, que es una maniobra comercial y en realidad es otra persona la que escribe. En fin, todo eso da igual, el caso es que alguien escribe estos libros "La sonrisa de las mujeres",  "Me encontrarás en el fin del mundo" y ahora hay otro más que no me acuerdo del título. Sólo había leído el primero y en circunstancias parecidas.

Supuestamente "Atardecer en París" tiene un protagonista entrañable y muy romántico que consigue tomar un café con la rubia del abrigo rojo que va a su cine nostálgico, un cine de los de antes. Pero en el transcurso de ese café se da cuenta de que es la mujer de su vida aunque luego la pierde y se dedica a buscarla el resto de la novela mientras vive una situación muy peculiar por la aparición de unos personajes que van a cambiar su vida. A partir de aquí es donde el libro empieza a caer en un despropósito tras otro y deja de tener sentido.

Para empezar, el protagonista más que romántico parece un tarado del que mejor esconderse. Junto a él, los personajes que salen son muy planos, como el Coyote aplastado por la roca que cae de la montaña. Parece sacado de una encuesta del Cosmopolitan, por poder podría ser que para eso hablamos de ficción pero no puede ser que tenga un determinado carácter y unas ideas y después actúe de forma contradictoria a ellas.

La trama pretende un aire a comedia de enredo que se queda en un pobre intento y que hubiera tenido algo de sentido si la hubiera situado en los sesenta o algo así pero en la actualidad no tiene lógica nada de lo que ocurre.

El pretendido homenaje al cine que quiere hacer el autor tampoco funciona, todo lo que ocurre recuerda a alguna película muy conocida y no hace falta entretenerse en pensar qué películas porque al final del libro hay una lista de ellas. Lo que al principio pueden pasar como guiños amables acaba por cansar y acabas por decir ¿vas a inventarte algo tú? Lo malo de todo es la sensación de corta pega que tienes al final.

Y de romanticismo nada de nada, no hay historia o al menos yo no la encontré, como trama de comedia tampoco, tiene varias cosas que no se sujetan, no concuerdan y el conjunto es bastante
inverosímil. Además no está la magia y a fin de cuentas atardece en París como en cualquier parte, se pone oscuro, entras a comprar Coca Cola a un supermercado y cuando sales es de noche.

Así que visto lo visto, y sobre todo por la sensación de estafa, no me queda otra que dejar que caiga la reluciente hoja.






viernes, 25 de octubre de 2013

LA GUILLOTINA #5. CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO

GEORGE R. R. MARTIN









DATOS DEL LIBRO

  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: GIGAMESH
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788496208988
  • Traductor: Cristina Macía
  • Páginas: 1000 y pico





Hasta aquí hemos llegado, seguir con esta saga para mí ya no tiene sentido. Acabo de leer TORMENTA DE ESPADAS y a pesar de todas las recomendaciones y alabanzas no ha podido ser. Lo he terminado porque sí, por si acaso la última página era la mejor de todas pero no, por el final intuyo que esto va a seguir en lo mismo una y otra vez hasta el infinito.

Sé que voy a estar sola en esto y que casi ningún lector va a estar de acuerdo conmigo, es más, puede que algún seguidor quiera marcharse para no volver, en fin, no querría que eso ocurriera pero en la Cantina manda la Libertad.

Este libro ha podido conmigo y con mi paciencia. Después de un comienzo de saga prometedor con Juego de Tronos, la cosa se enfrió y patinó bastante con el segundo, sin embargo la esperanza de que volviera a mejorar me hizo seguir con la lectura y después de unas semanas me puse con este último.
Aquí están las razones por las que la saga ha terminado en esta sección:

—Si en el primero, pese a lo farragoso del argumento y el importante lío de nombres fui capaz de hacer una sinopsis más o menos decente, aquí es del todo demencial, ni me molestaría en intentarlo. Ya no tiene sentido nada, no se sabe quién va con quién ni a por qué, la palabra lealtad está totalmente desnaturalizada y fuera de lugar. Es un no parar de traiciones a todas horas y de todos contra todos, como si en un partido de fútbol jugaran los 22 unos contra otros sin saber siquiera en qué portería tienen que marcar. La frialdad con la que se lee este libro es casi preocupante.

—Los personajes son todos iguales y este es uno de los puntos más importantes a la hora de ponerme a afilar la cuchilla. Todos quieren matar a alguien o a unos cuantos, no hacen otra cosa que putearse unos a otros y tampoco está muy claro si quieren el Trono o no, supongo que sí pero todo el tiempo dan palos de ciego. No está muy claro el objetivo. Aunque algo de amistad hay en alguna ocasión, son todos bastante huecos emocionalmente, nadie quiere a nadie, hablan de amor en algunas escenas pero nunca actúan en consecuencia. Son todos más o menos igual de listos quitando uno que lo es un poco más y alguno un poco menos. No me encaja en absoluto la edad que tienen, son niños y por muy espabilados que sean...luego están los mayores y los ancianos, muy longevos para la época y el estilo de vida que llevan. Y qué decir de la niña de los dragones, arrasando todo pueblo y ciudad sin ton ni son, a esa se le giró la chapa y ya no tiene solución.

—El catálogo de moda y complementos molesta menos, ya no es tan detallado, la verdad es que eso aligera un poco la lectura y es de agradecer. También follan menos, claro, será que con la edad ya se sabe...y la rutina y esas cosas. Pero aunque también ha disminuido el índice de violaciones, de vez en cuando se acuerdan y rememoran actos pasados con bastante insistencia. Ciertas palabras y expresiones siguen apareciendo con demasiada frecuencia. A mí me resulta desagradable leerlo tantas veces.

—Para mí la historia se ha desvirtuado tanto que ya no queda casi nada de la esencia del primer libro. Es como esas series que se alargan tanto que al final ya nada tiene sentido. La ambientación que tanto me gustaba tampoco está, y eso lo he echado de menos.

—El tiro de gracia lo ha dado ese recurso final a lo "no estaba muerto, estaba de parranda". No puede ser, eso es como lo de "al final lo había soñado todo" , el recurso más infame. Además he tenido la sensación de que ya es una saga demasiado estudiada, seguro que hacen estudios para ver qué debería pasar para que sea más rentable. El final de la saga va a ser como el de Lost, que tanta expectativa va a ser imposible de cumplir y la mayoría de fans se sentirá decepcionada. Además el único final posible será que un meteorito se estrelle y los Siete reinos vuelen en pedazos porque sea quién sea el que gane siempre quedara algún resentido dispuesta a liarla.

—¿Y qué pasa con esa sorpresa increíble? Tanto se habla de una cosa que pasa que nadie se espera que o yo tengo una empanada impresionante o me han dado un libro defectuoso los de la biblio, porque yo no la he visto. Vamos que si es porque matan a unos que yo me sé, pues no veo dónde está la sorpresa, si llevamos más de tres mil páginas con las matanzas, sorpresa hubiera sido que hubiera aparecido un arco iris y se fueran todos a vivir al otro lado con los osos amorosos.

Bueno, creo que he explicado bien las razones por las que ya me da igual lo que le pase a los personajes, a todos, así que yo me quedo aquí.




sábado, 1 de junio de 2013

La Guillotina #4. La trama nupcial.

JEFFREY EUGENIDES





DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 536
  • Editoral: ANAGRAMA
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788433978585















Mira tú que yo no quería hacer hoy esto pero honestidad obliga y la paciencia se me ha terminado. Y a dios pongo por testigo de que lo he intentado, porque el argumento me gustaba, los personajes podían haber sido fácilmente identificables, porque el autor también me gustaba y "Las vírgenes suicidas" me pareció una buena novela, muy bien escrita y de gran calidad. Pero esta vez no ha podido ser.

"La trama nupcial" de Jeffrey Eugenides es un libro aburrido, aburrido, aburrido, A -B -U -R -R -I -D -O, tanto que te dan ganas de ponerte a gritar y suplicar que pase algo.

LAS PRUEBAS.

1. El título ya es una trampa, porque trama ¿qué trama? En las 178 páginas que he leído sólo pasa una cosa, que Madeleine va a desayunar con sus padres el día que se gradúa en la Universidad.¡qué digo día, mañana! Sólo una mañana, en la que nos recuerdan un poco la trayectoria sentimental y sexual de la chica. Podía haber estado bien si para contarnos cada cosa no diera más vueltas que un perro pa' echarse. Si cada vez que nos habla de un amago de relación no soltara el autor un soliloquio que no va a ninguna parte, porque eso es lo peor, que después de leerte las varias páginas sobre una idea, el caso es que acaba en nada y no llega a ninguna conclusión. Echando cuentas y tirando por alto, al final del libro habrían pasado tres cosas o cuatro si es que al final se vuelve loco.

2. La idea como digo era buena, estamos ante el tan maleable recurso de chica que anda con dos chicos porque lo que le falta a uno lo tiene el otro, una idea que lo mismo vale para una gran novela como para la letra de un reggaeton. En este caso, Eugenides se queda con la peor opción y nos aburre. No saca provecho, lo que consigue en realidad es que la chavala nos caiga mal y los candidatos a pareja suya para toda la vida, también. Es que encima nos da igual quién se acueste con quién pero por dios que alguien haga algo.

3. Otra baza mal jugada, el estimulante ambiente universitario de los ochenta, anda que no podía haber dado de sí pero no ha sido el caso. Visto así mejor que nos los hubiera puesto a trabajar en un
Wallmart.

4. El tono del libro, madre mía. Seguro que todos nos hemos dormido escuchando una retransmisión de la vuelta ciclista, de la época en que sólo teníamos dos canales, ¿os acordáis? Pues así, es tan monótono... El lenguaje empleado es muy académico, parece un artículo de esos que nadie lee, tan correcto pero que no tiene emoción alguna. La intensidad es la misma todo el tiempo, es decir, ninguna.

Recuerdo que leyendo Las vírgenes suicidas, el ambiente en su casa era tan claustrofóbico, deprimente y asfixiante que se entendía por qué hacían lo que hacían. Claro, lo que allí funcionaba a la perfección aquí no sirve, porque ese tono tan aséptico y gris le pega a la historia como a un santo Cristo dos pistolas.

5. Las referencias literarias que aparecen sobre las que giran varios párrafos estériles son para apuntarlas en la lista de libros pendientes de NO LEER.

Conclusión, vamos afilando la cuchilla. Porque ya he perdido mucho tiempo con este libro que sólo es bueno para recordarte que tenías que hacer alguna tarea pendiente y tienes que soltarlo, vamos que se pone uno a leer y enseguida se acuerda de algo importantísimo que hacer.
Si la idea de Jeffrey era que sintiéramos el aburrimiento y apatía de la vida en pareja cuando no hay ilusión, pasión ni nada parecido lo ha conseguido, es un ejercicio práctico, un ejemplo muy acertado porque eso justo es lo que se siente leyéndolo.

A ver, apartaos un poco que igual salpica. Acabo de oír un silbidito sospechoso.

domingo, 10 de marzo de 2013

LA GUILLOTINA #3. Casa de verano con piscina

 Casa de verano con piscina 
Herman Koch




DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 352
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: SALAMANDRA (PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA, S.A.)
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788498384550




                                                   MI OPINIÓN
En un principio, La Guillotina era para aquellos libros que no pudiera acabar de leer. En este caso sí que lo he terminado pero se lo merece igualmente.

"Casa de verano con piscina" es una novela que busca provocar, provocar la náusea en el lector. Un médico, Marc, cuenta en primera persona la historia con la que pretende justificar algo que ha hecho. Está casado y tiene dos hijas. Tiene una consulta como médico de cabecera en la que atiende artistas de segunda que le sacan de quicio. Con uno de ellos, un actor, es con el que a raíz de la invitación por parte de éste a un estreno de una obra inicia una relación con él y su familia llegando a compartir una casa de verano con piscina en vacaciones, en un lugar de la costa Mediterránea. A ellos se les unirá un director de cine y una joven modelo aspirante a actriz que es su actual pareja.

ATENUANTES. Aunque el libro me ha dejado una mala sensación final que lo ha condenado  tengo que admitir que tenía cosas buenas que podían haberlo salvado y os las voy a contar.
Parte de una idea más o menos original, en principio se puede pensar que trata de desmitificar la figura del médico. En ese sentido estaba de acuerdo con el autor, ya que el estereotipo habitual de estos profesionales suele ser el alma cándida que sólo pretende ayudar a los demás y a veces aparece el profesional ambicioso que busca el éxito pero sin llegar a ser lo mala persona que es el protagonista de esta novela. Se trata de un hombre que odia a toda la raza humana en su conjunto, todos le dan asco y de sus palabras y opiniones se deduce que todos estaríamos mejor muertos y si es una lenta agonía, mejor que mejor, todos menos él, claro está. La falta de respeto que muestra es absoluta y tiene un sentido de la justicia un tanto peculiar. En este sentido y aunque sea un personaje que en pocos casos se ganará la empatía del lector, está muy bien construido y funciona y está poco
manido.

El libro está muy bien escrito, una prosa fluida con los diálogos oportunos y las descripciones necesarias sitúan al lector en el mundo de los personajes. Además se lee muy rápido, porque en cierto modo genera curiosidad por saber qué va a pasar. Es ese tipo de novelas en las que el autor coloca a los personajes en una situación delicada y mira a ver cómo se las apañan.

Cuenta también con alguna metáfora y simbolismo que funciona muy bien.

Y ahora me imagino que os estaréis preguntando: bueno, ¿qué ha pasado entonces? Muy bien, esto ha pasado.

LAS PRUEBAS.

No puede ser, o al menos no me parece admisible que en un libro TODOS, y digo literalmente todos los personajes te caigan mal. No se salva ninguno, ni siquiera los niños, en especial las niñas son odiosas. Hay un par de chavales, los hijos del actor, que bueno, podrían pasar pero no tienen mucho protagonismo.
Es que los demás no se salva ninguno, el personaje principal Marc, es para echarle de comer aparte, me he pasado el libro esperando que le sucediera una desgracia, una de las gordas.  La forma despectiva en la que habla de las demás personas del mundo es intolerable, hubiera sido soportable si no lo hiciera durante páginas y páginas enteras tanto que casi llega a marear.
La esposa, Caroline, no se queda atrás tampoco. Es tonta de capirote, no ve lo que tiene delante de las narices, es caprichosa, vanidosa y frívola y apetece clavarle una estaca de madera entre los ojos.
El actor es también tela marinera, un misógino y además pervertido y pederasta. Lo apañó todo para él. Y así podría seguir con todo el elenco de la novela.

Todo lo que sucede en ella son despropósitos, las cosas empiezan y no terminan del todo. Está como
contado a medias.

Para no privarnos de nada tenemos hasta el odioso truco de prestidigitador de última hora, sí, ese as más falso que un duro de madera que se sacan algunos autores para enmendar las tramas. Ese as es otro personaje que también dios nos libre...

Hablando del final, no hay un final como tal. Bueno, quitando los personajes que mueren lo demás queda todo abierto y sin rematar, lleno de hilos sueltos.

Y lo peor de todo el lenguaje. El que emplea el propio autor para describir ciertos pasajes. Vamos a ver. Tal y como yo lo entiendo, provocar es hacer algo que de que pensar, que diga cosas que otros no se atreven a decir o exponer puntos de vista diferentes. Pero es que este escritor lo hace recurriendo al bizarrismo puro y duro, a repetir la palabra "polla" indiscriminadamente, tanto en la prosa como en los diálogos. Es una obsesión, cierras el libro y no ves otra cosa en tu mente. Además de otras lindezas de muy desagradable lectura, párrafos enteros hablando de la calidad y características del semen de cierta persona es excesivo y elimina cualquier posibilidad de disfrutar con la lectura. Lo más suave en ese sentido es cómo cuenta la forma en que explora una úlcera purulenta de un ojo. Ahora voy a tener que leer Crepúsculo o algo así para olvidar.

En definitiva, lo que podría haber sido una lectura muy interesante y recomendable acaba por resultar ofensiva. Por mi parte este autor cae al saco del olvido. Cuando lo terminé lo cogí con dos dedos y lo metí en una bolsa de plástico, lo llevé a la biblioteca y allí puse la bolsa boca abajo y lo dejé caer sobre el mostrador. El funcionario estaba leyendo el periódico y sólo oyó el golpe, me miró raro pero no dijo nada. De vuelta a casa me leí cientocincuenta páginas seguidas de Memorias de África, lo estaba administrando a capítulo por día pero necesitaba algo más fuerte.

Ya puedo oír cómo cae la cuchilla


lunes, 26 de noviembre de 2012

LA GUILLOTINA

Hoy os traigo un libro que no pude terminar, aprovecho para animaros a participar en esta sección, vale con que en comentarios dejéis el título de algún libro que se os haya atragantado, y un motivo, es suficiente con uno. Yo me encargaré de actualizar la sección e ir poniéndolos en una entrada.



LA ABUELA LOLA
De Cecilia Samartín 




SINOPSIS

Sebastian sueña con ser un niño igual que los demás, con ser capaz de correr como el viento en el campo de fútbol, chutar la pelota de tal manera que dibuje una perfecta parábola y marcar un gol. Pero su corazón tiene un defecto desde que nació, lo que significa que no puede cumplir sus deseos. No obstante, Sebastian ha logrado encontrar su lugar en el mundo gracias a su excéntrica abuela Lola y al amor que esta siente por la cocina. Ambos preparan juntos riquísimos y exóticos platos puertorriqueños, el país de origen de su abuela. La complicidad que crece entre ambos (un niño enfermo y una anciana) se convierte pronto en un fuerte vínculo que logra unir de nuevo a una familia desestructurada, pues, como siempre dice Lola, «una comida preparada con amor no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma».Esta es la historia mágica de un niño que aprendió a bailar con la muerte y de cómo las pequeñas victorias de una familia pueden servir para reconstruir corazones heridos de muy diversas maneras. La abuela Lola nos enseña que la diferencia entre la alegría y la tristeza a veces pende simplemente de un hilo frágil, casi invisible. Una historia conmovedora que te emocionará.


¿POR QUÉ NO ACABÉ ESTE LIBRO? 
Empecé a leer este libro en el verano. Me atraía la sinopsis, me gusta el realismo mágico, además había leído buenas reseñas en los blogs. Un libro que emocionaba y le gustaba a los que lo leían.
Me cansé del libro en la página 150, leí más reseñas y pensé que quizás lo bueno estaba a punto de empezar y que la historia estaba a punto de arrancar. No fue así, lo dejé en la página 200, leí otros libros y luego volví a intentarlo con éste hasta que lo abandoné en la página 275. El libro tiene 445 más o menos.
1. El niño, que tiene doce años es más maduro que casi toda su familia junta. No es que sea de estos niños repelentes sabelotodo pero piensa casi como un adulto. Es bueno, buenísimo, tanto que acaba por no parecer un niño.
2. La abuela es el personaje tierno y amoroso que nos promete la sinopsis, pero da la sensación de que lo único que hace es cocinar,
3. La madre del niño no está en lo que celebra, me resultaba plano.
4. Lo peor del libro, lo que me hizo desistir de su lectura es que NO PASA NADA. Estamos la mayor parte del relato metidos en una cocina descrita una y otra vez por la autora, ¡ya nos enteramos la primera vez y nos quedó claro todo en la segunda!
Cuando dejé el libro, no había sucedido nada importante, estaba prácticamente en el mismo punto que al principio y había llegado a la mitad. Quiero aclarar que no me gusta que los autores den giros inesperados incongruentes con la historia sólo por dar un golpe de efecto y dejar al lector con la boca abierta, pero caray, algo tiene que pasar ¿no?
5. El relato tiene siempre la misma intensidad, no hay momentos álgidos, y pienso que tiene que haberlos, que tiene que haber momentos de tensión. Aunque sea una historia de sentimientos, esos sentimientos y esa intimidad tiene que evolucionar.
6. No me gustó nada el tema comida, vale que describan, sabores, olores, sonidos...de acuerdo con eso, pero por favor, no hace falta poner la receta entera dentro del relato. Me pareció muy pesado. Ms aún cuando al final del libro estaban otro montón de recetas a modo de anexo o algo así.
7. Llegó un momento en el que ya me daba igual si el pobre niño se curaba o no, si se quemaba la comida o si se quedaba cruda. Me causó tal indiferencia que tuve que dejarlo.