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sábado, 1 de junio de 2013

La Guillotina #4. La trama nupcial.

JEFFREY EUGENIDES





DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 536
  • Editoral: ANAGRAMA
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788433978585















Mira tú que yo no quería hacer hoy esto pero honestidad obliga y la paciencia se me ha terminado. Y a dios pongo por testigo de que lo he intentado, porque el argumento me gustaba, los personajes podían haber sido fácilmente identificables, porque el autor también me gustaba y "Las vírgenes suicidas" me pareció una buena novela, muy bien escrita y de gran calidad. Pero esta vez no ha podido ser.

"La trama nupcial" de Jeffrey Eugenides es un libro aburrido, aburrido, aburrido, A -B -U -R -R -I -D -O, tanto que te dan ganas de ponerte a gritar y suplicar que pase algo.

LAS PRUEBAS.

1. El título ya es una trampa, porque trama ¿qué trama? En las 178 páginas que he leído sólo pasa una cosa, que Madeleine va a desayunar con sus padres el día que se gradúa en la Universidad.¡qué digo día, mañana! Sólo una mañana, en la que nos recuerdan un poco la trayectoria sentimental y sexual de la chica. Podía haber estado bien si para contarnos cada cosa no diera más vueltas que un perro pa' echarse. Si cada vez que nos habla de un amago de relación no soltara el autor un soliloquio que no va a ninguna parte, porque eso es lo peor, que después de leerte las varias páginas sobre una idea, el caso es que acaba en nada y no llega a ninguna conclusión. Echando cuentas y tirando por alto, al final del libro habrían pasado tres cosas o cuatro si es que al final se vuelve loco.

2. La idea como digo era buena, estamos ante el tan maleable recurso de chica que anda con dos chicos porque lo que le falta a uno lo tiene el otro, una idea que lo mismo vale para una gran novela como para la letra de un reggaeton. En este caso, Eugenides se queda con la peor opción y nos aburre. No saca provecho, lo que consigue en realidad es que la chavala nos caiga mal y los candidatos a pareja suya para toda la vida, también. Es que encima nos da igual quién se acueste con quién pero por dios que alguien haga algo.

3. Otra baza mal jugada, el estimulante ambiente universitario de los ochenta, anda que no podía haber dado de sí pero no ha sido el caso. Visto así mejor que nos los hubiera puesto a trabajar en un
Wallmart.

4. El tono del libro, madre mía. Seguro que todos nos hemos dormido escuchando una retransmisión de la vuelta ciclista, de la época en que sólo teníamos dos canales, ¿os acordáis? Pues así, es tan monótono... El lenguaje empleado es muy académico, parece un artículo de esos que nadie lee, tan correcto pero que no tiene emoción alguna. La intensidad es la misma todo el tiempo, es decir, ninguna.

Recuerdo que leyendo Las vírgenes suicidas, el ambiente en su casa era tan claustrofóbico, deprimente y asfixiante que se entendía por qué hacían lo que hacían. Claro, lo que allí funcionaba a la perfección aquí no sirve, porque ese tono tan aséptico y gris le pega a la historia como a un santo Cristo dos pistolas.

5. Las referencias literarias que aparecen sobre las que giran varios párrafos estériles son para apuntarlas en la lista de libros pendientes de NO LEER.

Conclusión, vamos afilando la cuchilla. Porque ya he perdido mucho tiempo con este libro que sólo es bueno para recordarte que tenías que hacer alguna tarea pendiente y tienes que soltarlo, vamos que se pone uno a leer y enseguida se acuerda de algo importantísimo que hacer.
Si la idea de Jeffrey era que sintiéramos el aburrimiento y apatía de la vida en pareja cuando no hay ilusión, pasión ni nada parecido lo ha conseguido, es un ejercicio práctico, un ejemplo muy acertado porque eso justo es lo que se siente leyéndolo.

A ver, apartaos un poco que igual salpica. Acabo de oír un silbidito sospechoso.