TATIANA DE ROSNAY
"Tinta Rusa" es una novela escrita con una buena idea que se queda sólo en eso, en idea y que destila mucho resentimiento.
Elegí este libro porque necesitaba una lectura ligera, de no darle demasiadas vueltas y entretenida. Por la sinopsis la cosa pintaba bien, escritor disfrutando de su megaéxito tan inesperado como incomprensible con la primera novela se ve atrapado en el mundo purpurina del lujo y del todo me lo merezco porque soy guay, luego viene el tío Paco con las rebajas y entra en el inevitable bloqueo, porque a ver de dónde saca él otra idea tan buena como la primera. Como no sabe qué hacer y se siente muy presionado coge a su joven novia y se la lleva a un exclusivo hotel de la costa Toscana a pasar un finde largo, tan largo como se nos ponen los dientes cuando describe el sitio, al menos al principio porque la verdad es que la aventura acaba siendo un tostón de categoría suprema, así que en realidad no me extraña que al muchacho no se le ocurra nada. Y nos habla también de esa espectacular novela que vendió treinta millones de ejemplares y que gustó a todo tipo de público, lo cual ya de por sí es extraño, pero vale. El argumento de esa novela, que nos explica malamente, se basa en algo que le pasó a él y que le llevó a descubrir que su padre no era hijo de su abuelo, porque su abuela lo había tenido antes, y aquí tenemos un misterio.
Antes de empezar esta guillotina iba a decir que cuidado porque vienen spoiler pero no sé qué voy a spoilear porque la verdad es que la novela no nos cuenta nada, el misterio casi no se resuelve, nos da una ligera idea y el resto si queremos lo ponemos nosotros o esperamos a que Tatiana escriba otra novela y a lo mejor le apetece contárnoslo.
El libro tiene el ritmo, el tono y el estilo adecuado a la historia y el género que trata pero se queda sólo en la superficie. Es una pretendida crítica al éxito rápido y a todo el lío de las redes sociales y demás pero no profundiza, sólo esboza.
Tenemos un personaje bastante bueno, que cae todo lo mal que te puede caer un personaje, es el principal, el tal Nicolás cogió para sí todos los defectos. A su novia, que se pone malita según llega al sitio y todos sabemos qué es lo que le pasa, mucho antes de que lo cuente la autora, le pone los cuernos cada vez que puede o al menos lo intenta, se pasa el día mandándose mensajes pornográficos con otras admiradoras, las escenas de sexo son soeces, deshumanizadas y repelen. Cuando se le pasa el calentón echa de menos a su ex, su gran amor, Delphine, que con un poco de suerte para ella no volverá nunca con él. Y luego tiene la cara dura de acusar a la pobre novia de celosa, no hijo, eso no es celosa es que no es tonta.
Lo malo del resto de los personajes es que son de plastilina, ni sienten ni padecen, ni sabemos cómo son ni de qué van, están dibujados a lápiz con un trazo casi invisible por lo que poco o nada nos importa lo que les suceda.
La trama tampoco aporta nada, da muchas vueltas sobre sí mismo, hace enumeraciones interminables que para ser un libro de poco más de cuatrocientas páginas con letra bastante grande y márgenes generosos no hacían falta, vamos que si escribes una novela de mil páginas, pues alguna enumeración habrá, que mil páginas dan para hacer de todo pero cuatrocientas no. Lo más interesante que es ese misterio familiar que rodea a la desaparición del muchacho se queda en poco más que un esquema por lo que la decepción es completa.
No sé si necesito más razones para mandar a este libro a esta sección pero para mí son más que suficientes. Creo que además la autora está criticando algo que ella misma hace pero en fin, y me ha parecido que va contra alguien en concreto pero eso me lo guardo porque como no puedo saberlo con seguridad no sería justo decirlo.
La conclusión que he sacado es que hay cierto tipo de escritora con el que he tarifado, son las redactoras de esas revistas supuestamente femeninas que van dirigidas a las mujeres pero sólo para que se conviertan en el ideal de los hombres, aprendan a tenerlos todo el día contentos para que no se vayan con otras, estén guapísimas, se vistan como las famosas y se sientan fatal cuando todo eso no funcione. Lo que nos faltaba.
Hala, todos puestos detrás de la línea de seguridad que esto cae.
