Traductor: María Méndez Gómez
- Tapa blanda: 928 páginas
- Editor: Lumen; Edición: 001 (14 de febrero de 2013)
- Colección: LUMEN
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8426420842
- ISBN-13: 978-8426420848
QUÉ DECIR...
"La ecuación del amor" es una novela que constituye un sinpropósito sin parangón, más de novecientas páginas a la deriva para hundir una historia que podría haber sido un gran relato.
Hay veces que nos empeñamos en estropear las cosas y lo conseguimos como nadie, incluso parece que ponemos más empeño y esfuerzo en perder que en ganar y esa es la sensación que he tenido al leer esta novela.
Dos años, sí, nada más y nada menos que dos años y siete meses he tardado en leer esta novela que compré con toda mi ilusión el día del libro de 2013, y debo decir que hasta que no la terminé ahora pensaba que hacía mucho más. No quiero pensar qué significa eso.
Y mi ilusión estaba justificada, unos personajes muy normales, Louis y Sylvia que se encuentran de nuevo tras unos años de idas y venidas, que nos van a relatar su historia, una historia contemporánea, de las que reconocemos, de las que nos llegan por la familiaridad de los sucesos, un paseo por una época no demasiado lejana pero que ya nos gusta recordar con cierto cariño o apego. Las matemáticas, el cine, gente que se revela contra su determinado destino haciendo caso a una pasión. Y una autora que maneja el lenguaje con maestría, que conoce todas las herramientas de su oficio pero que se revelará como una pérfida ladrona de sueños, ilusiones y tiempo. Escribiendo es igual que un japonés bailando flamenco, lo hace como nadie, con una técnica sin tacha pero no consigue que sientas nada, no llega.
El principal problema de esta historia es que no tiene emoción. Los personajes principales, Louis y Sylvia concursan en un campeonato mundial por caernos mal y hacen tablas. Se empeñan en estropearlo todo. Ella acude a una fantasía para evadirse de su realidad, esa fantasía es imaginarse como una enferma en el balneario de Davos, lugar donde transcurre la novela "La montaña mágica" de Thomas Mann (flaco favor porque no se pueden tener menos ganas de leer un libro), Louis ni siquiera se molesta en imaginar nada y lo único medio emocionante que hace es ir a Cuba a contratar una prostituta por aquello de no morir sin probar. No voy a hacer ningún comentario al respecto y por respeto a estas mujeres.
Junto con ellos un elenco de personajes, familiares, amigos y apegados varios que lo mejor que hacen es huir de ellos en cuanto pueden.
El narrador es casi siempre uno omnisciente en tercera persona salvo algunos pasajes narrados por los protagonistas en primera persona, no sé a qué obedece uno u otro, es algo que parece aleatorio o que igual por darle emoción, no sé, no sé qué quería contar esta mujer ni por qué. Si tuviera que elegir un tema para definir este libro diría que es: Cuánto de malvado puede llegar a ser un autor.
Y con gente tan maja y magnética paseando por estas páginas podíamos acogernos a la ilusión de encontrarnos una trama que ¡oh, milagro!, a veces parece que arranca y ahí vamos emocionados hasta que la autora se da cuenta de que está empezando a hacer una historia más normal y le entran los mil males, entonces retuerce la trama para que no vaya bien, la fuerza de forma tan antinatural que hace daño y se pierde la humanidad que habíamos comenzado a atisbar.
Es ésta, pienso yo, la principal razón por la que van a abrirse varias líneas argumentales que serán abandonadas a mitad del camino como muebles viejos, que no se resolverán nunca y caerán en el olvido.
¿Por qué seguir leyendo un libro así, por qué aguantar más de 900 páginas? Buena pregunta que no voy a responder. No me miréis así, ¡No lo sé! Supongo que por vergüenza, por aquello de que el libro no me venza, porque igual puedes pensar que si lo cogiste fue por algo y ese algo está a punto de aparecer.
Y casi al final, en la tercera página empezando por atrás, la autora termina por reírse del lector, "Se puede vivir sin que la vida aporte ninguna solución, ninguna respuesta a ningún interrogante..."
Ya te vale guapa, haber avisado en la contraportada, o en las primeras páginas pero del principio. Es que hasta para eso has sido malahe, no solo con tus personajes sino con tus lectores a los que no has dejado ni un solo resquicio de aire libre.
Ni siquiera al final, un final abierto como una puerta sin cerrojo, qué digo cerrojo, como una puerta sin puerta, eso es un socavón en medio de la trama. Así, sin más porque de repente se cansó de jugar, nos dice que imaginemos el futuro de la pareja, pero que no vayamos a pensar que van a ser felices y les va a ir estupendamente.
Pues ¿sabes qué te digo? Que si lo fueron, que están encantados de la vida desde que tú los has dejado en paz.
Y sí, también puede ser que esto me haya quedado grande, que no haya sabido captar el maravilloso mensaje que ocultaban estas páginas, por supuesto, invitado está quien quiera recorrerlas y alumbrarme después. Yo esperaré aquí en mi rinconcito.
Y sí, también puede ser que esto me haya quedado grande, que no haya sabido captar el maravilloso mensaje que ocultaban estas páginas, por supuesto, invitado está quien quiera recorrerlas y alumbrarme después. Yo esperaré aquí en mi rinconcito.
Me vais a permitir que le deje el honor hoy a Yossi de dejar caer la cuchilla ¿sí? Venga, que sé que querías...
