- Tapa blanda: 205 páginas
- Editor: Roca Editorial (5 de julio de 2018)
- Colección: Novela
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8417092927
- ISBN-13: 978-8417092924
"Incluso los lectores de Tólstoi necesitan un tiempo en compañía de Carroll."
"Todos los veranos del mundo" es una novela de bondad y nostalgia en la que los recuerdos de la infancia sanan el presente.
Helena es una mujer adulta que ha caminado toda su vida por el camino recto. Va al pueblo situado a los pies de las montañas donde su madre ha transformado la casa familiar en un negocio y donde piensa celebrar su boda. Allí se reencuentra con su familia, su madre y hermanos, amigos a los que hace tiempo que no ve y una serie de personajes que le van a cambiar la vida y sacarla del camino.
Si tuviera que contarle a alguien que no lo puede leer de qué va este libro no le contaría nada de esto. Porque lo que pasa en realidad no importa y sí, no es el colmo de la originalidad y aquí o allá más o menos ya lo hemos visto todo. Es una trama entretenida, tiene ciertas dosis de inquietud pero si conoces a la autora y ya la has leído sabes más o menos lo que va a pasar.
Le contaría entonces que es un libro de sensaciones, de contarlas y de provocarlas en el lector, donde hay personas de verdad, que sienten y mucho, que no saben arreglar sus vidas ni abordar soluciones por muy sencillas y claras que éstas parezcan. Algunas se sienten inferiores a veces, no siempre encuentran la forma de expresarse y les toca después asumir las consecuencias a pesar de que suelen ver lo fácil que es arreglar los problemas ajenos. Y las otras les ofrecen su hombro, les dedican su tiempo y les tiran la cuerda para salir del pozo.
Es Helena en primera persona la encargada de narrar este viaje vital que la lleva a recordar su pasado, a querer cambiar su presente. Y es en ese pasado donde la novela se hace grande, se te cuela dentro desde casi las primeras páginas. Porque si has tenido pueblo de vacaciones vas a volver, vas a sentir el calor, el tacto de las cosas de antes, los sabores, los olores y sobre todo las emociones. La sensación de libertad, de estar como en otra vida que parecía más de verdad que la del resto del año. Es un estilo muy cuidado, escrito como con cariño, con los elementos perfectos para conseguir ese viaje en el tiempo. La ambientación por lo tanto es impresionante, lugares evocadores, casi mágicos y que podrían parecer imposibles de encontrar, aunque los hay.
Si no has tenido ese pueblo, pues otra cosa tendrías, son esos veranos en los que siempre pasaban montones de cosas buenas. Y si aun así, no te identificas lo vivirás y de repente tendrás otra infancia más.
Pero no todo es narración y descripciones, hay mucho diálogo y ahí es donde se muestran realmente los personajes.
Los personajes son sin duda lo más importante y todos pasan por la mirada de Helena, por su relación con ella, lo que le cuentan, lo que le piden, lo que le hacen. Son todos básicamente buenas personas y sobre todo muy normales. Ni siquiera aquellos que la autora nos quiere hacer creer que son malos lo son, simplemente son diferentes, tienen otros valores y sí, alguno es un auténtico capullo pero sin maldad. Aunque predomine la bondad, todos meten la pata en mayor o menor medida.
Pero no es Helena mi personaje favorito, hace cosas que no estoy muy de acuerdo en la forma. Y parte de culpa la tiene la trama romántica principal que no me ha gustado mucho, es que este tipo de historias no me gustan, no me dicen nada, no sé, se me atraviesan, pero aunque no ensombrece tampoco el resultado de la lectura, si es el peaje que he tenido que pagar para disfrutar de esta novela, pues bien está. Tampoco ocupa mucho espacio. No quiero decir que sea imposible de creer, que no esté bien estructurada y justificada, tampoco hay exceso de almíbar. Es cuestión de gusto personal.
Yo me quedo con el librero.
Por supuesto no pueden faltar las referencias literarias, la librería, el cine que forma parte del estilo de la autora.
Lo único realmente malo de este libro es que cuando lo cierras es como cuando vuelves de un viaje,
te pegas una hostia con la realidad. Por lo demás es un regalo, un bálsamo, una huida cuando las
cosas se ponen insoportables y hay que relajar un poco y coger aire. Devuelve la fe en la raza humana. Y sobre todo sigue teniendo ese algo que lo hace diferente dentro del género.
PUNTUACIÓN: 4/5 A ver, Mónica, no, Casablanca nunca, nunca, puede estar antes que Lubitsch.
Gracias a la editorial por el libro.






