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lunes, 22 de octubre de 2018

La mujer singular y la ciudad

VIVIAN GORNICK


  • Traductora: Raquel Vicedo
  • Tapa blanda: 148 páginas
  • Editor: Editorial Sexto Piso (16 de abril de 2018)
  • Colección: Narrativa Sexto Piso
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 841667762X
  • ISBN-13: 978-8416677627
                                                                       MI OPINIÓN
"La mujer singular y la ciudad" es una conversación con un amigo que hace tiempo que no ves.

Así es cómo cuenta Vivian Gornick diversas anécdotas de su vida, momentos cruciales que la marcaron, decisiones equivocadas o no, lo que esperó y lo que encontró al final, lo que quiso, lo que rechazó, lo que temió. Vivian habla desde el corazón y sin miedo a los juicios, se abre al lector sin disfraces porque confía en su sensibilidad y su generosidad, queriendo decir exactamente lo que dice.

No estamos ante una novela, no hay trama, está ella, con sus pensamientos y sus sentimientos y sobre todo hablando de su gran amor real, la ciudad de Nueva York. La ve como es con su mirada de escritora, es capaz de apreciar sus defectos, las decepciones que le provoca e incluso cierta fealdad pero eso solo es la otra cara de la moneda, porque también está la que le produce una fascinación infinita, la llena de vida, mitiga su soledad, le produce un placer indescriptible e incluso cierto grado de idealización.
Y también están sus relaciones, las amistades, aquellos que estuvieron de paso y los que se han quedado. Con precisión, yendo al detalle, analiza lo que fueron cada uno, cómo se resolvieron, por qué se estropearon o se terminaron o por qué han perdurado.

Y también la más importante de todas y a la que más culpa de lo que es ahora, la relación con su madre, que ya diseccionó en el anterior libro "Apegos feroces", por lo que en esta ocasión se queda en un segundo plano. Yo diría que el primero era solo para su madre y éste lo ha dedicado a "todo lo demás".

Escribe con un estilo impecable, directo pero elaborado, que exige cierto nivel de atención. No es un libro para leer en ratos muertos que se puedan interrumpir. Es para centrarse, para no pensar en otra cosa porque aun así a veces hay que leer alguna frase más de una vez. Expone unas ideas que pueden parecer sencillas pero no lo son tanto, hay contradicciones pero merece la pena el esfuerzo porque sobre todo hay humanidad.
A las personas solo las describe dando cuenta de su color de piel, edad aproximada si no la sabe, vestimenta y volumen. Da la sensación de que es algo que aunque considera necesario reflejar no le da demasiada importancia, lo que le importa es lo que dicen.
Refleja también un mundo intelectual que a mí se me escapa, alguno de los autores que menciona son clásicos que todos conocemos pero luego también salen otros que no había oído nunca. En este libro no hay tanta intensidad emocional como en el primero y no impacta tanto, pero a cambio nos deja unas historias increíbles de escritoras más desconocidas como Evelyn Scott.

Ha sido un placer volver a escuchar a Vivian, una mujer que trata de entenderse a través de las letras. Yo creo que lo ideal sería leer la mitad de "Apegos feroces", después "La mujer singular y la ciudad", entero, y para terminar, la segunda mitad de Apegos, porque aquel final...
En este caso el final también es bueno, muy bonito, es como que se ablanda un poco incluso consigo misma.

PUNTUACIÓN: 4,5/5 Yo quiero jugar a lo de Henry James-Edith Wharton.

lunes, 18 de junio de 2018

Apegos feroces

VIVIAN GORNICK

     
  • Traductor: Daniel Ramos Sánchez
  • Tapa blanda: 200 páginas
  • Editor: Editorial Sexto Piso (8 de mayo de 2017)
  • Colección: Narrativa sexto piso
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8416677395
  • ISBN-13: 978-8416677399

   "Ahí aprendí que Faulkner era los Estados Unidos,  que Dickens era política, que Marx era sexo, Jane Austen la idea de cultura, que yo provenía de un gueto y que D. H. Lawrence era un visionario. Ahí cuajó mi amor por la literatura y floreció mi asombro ante la vida intelectual."                                                       
                                                                    MI OPINIÓN
"Apegos feroces" son las memorias de una vida marcada y definida por una relación complicada, a ratos enfermiza en la que a veces hay destellos de amor y cariño entre la autora y su madre.

Vivian Gornick vuelve la vista atrás y comienza a contarnos su vida desde la infancia en el Bronx hasta llegar a la actualidad en Manhattan, combinándolo con escenas del presente y los paseos con su madre por la ciudad en los que las dos comparten recuerdos.

No nos habla de una vida fácil, la palabra felicidad no está ni en el pensamiento, lo que hay en este relato es una lucha encarnizada por sobrevivir, por doblegar al destino y sacarle algo bueno, por superar barreras y traspasar límites para encontrarse con más después. Las personas retratadas son las que forman o han formado parte de la vida de la autora, un microcosmos muy particular, en la que todos se parecen en muchas cosas aunque se diferencian en lo importante, en los sentimientos, en la forma de entender lo que les sucede. Algunos se convierten en personajes memorables, que serían fantásticos en cualquier novela, también hay espacio para la ternura, un espacio pequeño pero ahí está. Aunque todo gira en torno a la autora que para eso es su historia y su madre.

La relación es muy compleja, la narración también lo es. Todas las frases están muy pensadas como si estuvieran trabajadas una por una. Muchas de ellas lapidarias, a veces parece que tienen palabras de más pero no es así. No es, al menos no lo ha sido para mí, una lectura fácil, requiere concentración y detenerse de vez en cuando para comprenderla en toda su magnitud. Vivian Gornick escribe como si no le importara el lector, no busca complacer, no intenta encontrar las palabras que pueda querer oír, lo que busca es poner en palabras sentimientos y pensamientos que muchas veces están escondidos y que cuesta mucho reconocer.
Es una lectura que invita a la reflexión, ideal para comentar alrededor de un café o refresco o lo que se tercie. Retrata una época y una clase social de una determinada cultura más que un espacio, sobre todo habla de personas en una atmósfera opresiva en la que hay pocas opciones pero en la que salen adelante.

Existen muchísimos tipos de relaciones madre-hija, pero reconozcámoslo, fácil no es siempre, en un extremo pondría a la Amelia de Alejandro Palomas y en otro a la madre de Vivian, en el medio caben todas las del mundo. Sí, ya sé que las hay aún peores, que maltratan a sus hijos y demás, pero es que yo a esas ya no las considero madres.
Esté o no de acuerdo con ella he empatizado desde el principio, lo que más me gusta es que es de esas mujeres que pegan el golpe en la mesa y dicen: aquí estoy y esto es lo que hay, y sé que no a todo el mundo le gusta, es más, a casi nadie le gusta y no me importa. Si no quieres escucharme, vete a otra cosa, yo a lo mío.

Y lo mejor me lo dejo para el final, porque la autora también lo dejó para el final. Es uno de los más conmovedores que he leído nunca, y encima inesperado. Aunque muchas de las cosas que pasan en el libro te impresionan y te hacen sentir, no demasiado, es un libro más de leer como espectador que desde dentro, pero el final es que es increíble, cómo te pellizca. Inolvidable.

"Miraba a gente que conocía (niños que jugaban, amigos que se reían, parejas que iban de paseo), como desde una distancia inconmensurable hacia una forma de vida ajena a mí y permanentemente fuera de mi alcance."

PUNTUACIÓN: 4/5 A por el siguiente.