- Traductor: Roberto Bravo de la Varga
- Tapa blanda: 144 páginas
- Editor: Acantilado; Edición: 1 (12 de marzo de 2018)
- Colección: Cuadernos
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8416748969
- ISBN-13: 978-8416748969
MI OPINIÓN
"Miedo" es una novela de Stefan Zweig.
Ya está, eso es todo lo que tenéis que saber para que entendáis que hay que leerla. Y todo lo que debería decir. Pero bueno, hay cosas que contar, y puede que haya alguien que nunca haya leído un libro de este hombre y se pregunté ¿por qué?, o alguno que como yo piense que lo mismo no todas, todas, sus novelas tienen que ser tan buenas, alguna vez habrá patinado, o no.
"No la hagas, no la temas", eso dicen las abuelas y como siempre tienen razón y eso justo es lo que le pasa a la protagonista de este relato. Irene, la hace, y claro, la teme. El miedo que siente por lo que ocurre después, por lo que podría ocurrir y las consecuencias de todo eso y cómo eso repercute en su vida y le hace tomar decisiones, es lo que nos quería contar el autor.
La estructura es muy sencilla, una trama lineal, contada por un narrador omnisciente, en tercera persona. La gracia está en todo lo demás. En cómo lo cuenta. No hay duda de que estamos ante un genio de las palabras, de esos bendecidos que salen de vez en cuando. Mete al lector en el alma del personaje, con un estilo exquisito, que suena como la sinfónica de Viena por lo menos. Es que si hubiera un audiolibro de esta novela, estaría en el Billboard. Cuenta bonito hasta lo que no lo es, juega con los sentimientos del lector, lo lleva de un lado a otro y sin que se dé cuenta lo mete en el lío, no le permite leer desde la distancia y le hace sentir todo lo que siente el personaje. No se trata de un imaginar "qué haría yo si..." o sentirse cerca del personaje, o empatizar. Se trata de que te está pasando, no tienes que imaginar nada, lo vas sintiendo según lees, sin hacer nada más que pasear tu vista por las palabras. Palabras por supuesto que están escogidas con mucho gusto, con una precisión absoluta y con las que va elaborando metáforas y frases para apuntar, para recordar, para escuchar una y otra vez.
Hay muy pocos diálogos, solo los necesarios, el resto es narración y le cunden mucho las pocas páginas y lo pequeñito que es el libro por fuera. El resto de los personajes se comprenden a través de los ojos de Irene, por lo que tenemos una visión particular y que no es completa, tal y como sucede en la realidad. A los lugares no les presta demasiada atención, solo nombra algunos sin detenerse, un portal, una escalera, el salón...
Y a medio camino concluyes que eres Irene, que de repente te ves desbordada por unos sentimientos y sensaciones que le resultan difícil manejar y que esa es la auténtica trama del libro, el desarrollo de ese miedo verdadero, no el miedo a monstruos que se esconden bajo la cama sino el miedo al dolor insoportable, a la pérdida de lo querido, a haber entrado a un túnel que en esta ocasión no tiene salida cuando ya es demasiado tarde para dar la vuelta.
Lo que sucede alrededor, la trama del chantaje, del amante, la rutina del hogar, el marido que a ver cómo le explico yo, todo eso parece adornar el libro, como un complemento absolutamente necesario pero Zweig juega sus cartas con gran habilidad y de repente lo junta todo y te corta la respiración.
La última parte del libro es una angustia constante, un si me pinchan no sangro y que nadie ose interrumpir la lectura en ese momento, puede ser peligroso para su integridad.
Gracias a su habilidad para escarbar y llevar luz a los rincones más oscuros del alma humana, esta lectura es una fuente de sensaciones y emociones, de cerrar el libro y necesitar un tiempo para volver a ti y tu realidad, y sacar a Irene para dejarla en la galería de personajes a recordar.
Lo único que no me gusta de la novela es el punto final, no debería terminar nunca.
PUNTUACIÓN: 5/5





