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lunes, 13 de abril de 2020

Un poco menos que ángeles

BARBARA PYM



  • Tapa blanda: 272 páginas
  • Editor: Gatopardo Ediciones; Edición: 1 (18 de junio de 2018)
  • Colección: GATOPARDO
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8417109536
  • ISBN-13: 978-8417109530

                                                                  MI OPINIÓN
"Un poco menos que ángeles" es una historia bonita escondida entre un montón de insulsas y aburridas escenas.

Un grupo de antropólogos, una pareja de mecenas que tienen que elegir a quién le dan beca para ir a África, y el primer amor de Deirdre. De eso va una novela que retrata la rutina de unos personajes simpáticos y en el caso de la escritora Catherine Oliphant y del señor Lyndgate, desaprovechados.

Narrador que lo ve y lo sabe todo, con alma de cotilla que podía haber dado mucho juego, se distrae demasiado con los muebles, el papel pintado y las farolas de las calles. Cuando se centra lo hace muy bien, la historia coge fuerza cuando aparecen Catherine, Tom el señor Lyndgate y la familia de Deirdre. Emplea un tono serio y educado, todo muy correcto y solo de vez en cuando deja caer algunas frases en las que hay cierta ironía y humor. El ritmo es el principal problema, cuando aborda la historia de Catherine, la familia de Deirdre y el señor Lyndgate, tiene soltura y es entretenida, con reflexiones interesantes y diálogos espontáneos y naturales que dan vida a unos personajes que si no, están como aletargados. El resto del tiempo se estanca, se pierde en mucha información que no aporta nada y es muy aburrida.
Los lugares están descritos con minuciosidad, a veces, como ocurre con la trama, logra atmósferas bucólicas, y esa sensación de sitio acogedor creando escenas muy emotivas, otras en cambio, es un empacho de trajes de tweed y teteras hirviendo, enumeración de mobiliario y calles.

Los personajes caen simpáticos porque a la mayoría solo los conocemos de forma superficial, es fácil mantener la compostura cuando no se les obliga a mostrarse demasiado, ¿verdad? Solo Catherine y algo Deirdre van a dar un poco la cara respecto a sus sentimientos, la primera es un personaje atractivo, la segunda es joven y vive su primer amor, un encanto.
Hay algo de tejemaneje social un poco de de la vida de los antropólogos que van a África, pero poca cosa, unas pinceladas.

Es la segunda novela que leo de la autora, no la recordaba tan pesada y anodina. No creo que vaya a repetir, es el típico libro para leer con el piloto automático. Lo bueno, que aquí no te vas a perder, porque apenas sucede nada.

PUNTUACIÓN: 2/5

Mucho ánimo a todos, y un abrazo.

lunes, 28 de enero de 2019

Río Revuelto

JOAN DIDION


  • Traductor: Javier Calvo
  • Tapa blanda: 250 páginas
  • Editor: Gatopardo Ediciones; Edición: 1 (12 de marzo de 2018)
  • Colección: Gatopardo
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8494642596
  • ISBN-13: 978-8494642593
                                                                  MI OPINIÓN
"Río revuelto" es una novela seca, a ratos densa que no hace concesiones a unos personajes que ni saben ni pueden hacer las cosas mejor.

Lily y Everett son un matrimonio aparentemente feliz y sin demasiadas complicaciones que viven en la América profunda, en un rancho que los aísla aún más de una vida que no les trae más que problemas que no saben gestionar. Es la típica novela costumbrista que abarca unos veinte años de historia desde la década de los 30 hasta finales de los cincuenta. La historia empieza por el final, cuando se produce un asesinato, después en los siguientes capítulos rebobina para explicar cómo y por qué se ha llegado a esa situación, quién ha hecho qué, cuándo y las consecuencias que tiene.

Reconozco que la época y el lugar son de mis temas preferidos, quizás esta novela esté al nivel de "Heredarás la tierra" de Jane Smiley, que es mi favorita de todos los tiempos. Me gusta mucho ese ambiente rural, tan abierto y claustrofóbico al mismo tiempo, ver reflejada esa sociedad tan opresora, llena de normas que me atrae no sé por qué, porque de ninguna manera hubiera querido conocer in situ y mucho menos vivirla, cosas de lectores.

Los personajes son tremendos, todos, incluso los que pudieran parecer secundarios están minuciosamente descritos sobre todo en lo que respecta a su psicología. Son torpes a más no poder con las emociones, no saben muy bien lo que quieren casi nunca, cuando lo consiguen, rara vez, no saben qué hacer con ello y mucho menos disfrutarlo. No son felices pero tampoco les importa, no piensan en eso, en realidad, da la sensación de que no piensan en nada, solo actúan, pasan por la vida de puntillas, nada les satisface ni tampoco les duele en exceso.
No es fácil empatizar con ninguno aunque Lily me ha dado mucha pena en varios momentos, resultan muy ajenos por lo fríos que son, son como esas personas que parece que te das contra un muro cuando te acercas, pero son tan interesantes y atractivos que compensan y te hacen seguir leyendo página tras página.

La estructura es muy sencilla, capítulos cortos, numerados y un narrador omnisciente en tercera persona. No hay trucos ni pretensiones de hacer cosas diferentes porque tampoco hace falta. Es una novela lenta, sí, de ir como día a día, sin prisas, viendo lo que pasa. Apenas hay diálogos, pero los pocos que hay son muy contundentes, esta gente cuando habla se da unas hostias increíbles, bueno, de las otras también hay pero las verbales, vaya tela. Lo cierto es que se pasan la novela haciéndose la puñeta unos a otros, a veces queriendo y otras sin querer. Es complicado llegar a saber qué sienten pero se acaba sabiendo. Es lo que más me gusta de cómo la escritora plantea la novela, no los descubre de mano, sino que es coherente con lo que crea y tardas en conocerlos y llegar al fondo.

Sin embargo reconozco que a veces es un poco densa, no porque no pase nada, sino porque no pasan grandes cosas en muchos capítulos, simplemente se van sentando las bases para llegar al final. Ya he dicho que hay un asesinato pero eso es lo de menos, sabemos quién fue y en un primer momento hay un porqué fácil pero como se suele decir de aquellos polvos, estos lodos, y hay que ir a ver qué pasó para llegar ahí.

La ambientación es genial, te transporta en tiempo y espacio con todo, con los paisajes, los olores, la música, la ropa, todos los detalles hacen de este libro un viaje en el tiempo. Pero reconozco que te tiene que gustar el tema.

En conclusión, una novela que retrata una vida decadente, insatisfactoria y complicada que no regala nada y a la que es difícil sacarle algo, con una frase final impresionante. Puedes pasar de la novela si quieres pero ve a la librería y lee esa última frase.

PUNTUACIÓN: 4/5



lunes, 24 de septiembre de 2018

El turista desnudo

LAWRENCE OSBORNE



  • Traductora: Magdalena Palmer
  • Tapa blanda: 280 páginas
  • Editor: Gatopardo Ediciones; Edición: 1 (22 de mayo de 2017)
  • Colección: Gatopardo
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8494510096
  • ISBN-13: 978-8494510090
                                                                  MI OPINIÓN
"El turista desnudo" es un relato que convierte cierta nostalgia por los viajes tradicionales y el entusiasmo por el descubrimiento de algo nuevo en una queja constante sobre la actualidad viajera.

Lawrence está cansado y quiere algo muy diferente en su próximo viaje. Todos los lugares que podría visitar le parecen iguales y corrompidos por la industria turística que según él se ha cargado la verdadera esencia de viajar. Dispuesto a reencontrarse con aquella forma genuina de viajar, elige como destino Papúa Nueva Guinea, pasando antes por Dubái, Calculta, Bangkok y Bali.

Empezamos bien, con una más que interesante reflexión y la historia de la evolución de los grandes viajes y el turismo. Contado de forma muy amena, aportando datos pero sin aburrir ni atiborrar de cifras y nombres al lector sino escogiendo hechos y momentos determinantes. Un libro de esos que además de disfrutar y evadirte te enseñan cosas.
Por supuesto casi todo es narración y apenas hay diálogos pero no importa porque es como una historia contada como por un amigo que ha vuelto de viaje.
Es un estilo directo y pulcro, con descripciones a veces muy bonitas y frases para subrayar nos deja pensamientos para debatir.
Pero fue aterrizar en Dubái, y los palos del sombrajo empiezan a tambalearse. Porque el viajero resulta que mira muy por encima, va con su idea y se le ve poco o nada dispuesto a cambiarla, empeñado en que la visita a estos lugares ya no le puede aportar nada va con el piloto automático puesto.

Me las prometía muy felices. Un viajero auténtico y aventurero, ese tipo de personas que siempre buscan algo, más allá de rutinas, de apariencias, y que rompen normas. Y un destino que probablemente yo nunca contemplaría como posible. Pero mi gozo en un pozo porque no me ha mostrado esos lugares como yo los quería ver, esto es, en todo su esplendor y miseria, con sus pros y sus contras. Porque leyéndolo me ha dado la impresión de que eso se lo ha guardado para él, las sensaciones, la capacidad de sorpresa, de captar los lugares y las personas con todos los sentidos.
En cambio, lo que ha hecho es solo protestar y criticar, quejarse y no voy a discutir si tiene razón o no porque en muchas cosas estoy de acuerdo con él pero no comparto en absoluto esa actitud tan sesgada. Porque por mucho que todos los lugares hoy en día se puedan parecer, hay algo que siempre los hará diferentes, las personas. Pero él solo se fijaba en una cosa, siempre en lo mismo, y la verdad es que terminó por no caerme bien siquiera. De hecho, hasta me ha parecido prepotente en algunos comentarios y que miraba por encima del hombro al resto.

A partir del capítulo ocho la cosa vuelve a ponerse interesante y emocionante como en el primero, llega a Papúa y ahí sí que intenta valorar las cosas que ve y en las que participa, y cómo repercuten también en su escala de valores y lo comparte con el lector. La pega es que el libro tiene nueve y un epílogo.

En resumen, un libro que merece la pena leer por lo interesante de algunos datos que aporta y porque visita un lugar que la mayoría de nosotros nunca veremos ni sentiremos pero según mi entender le ha faltado humanidad.

PUNTUACIÓN: 2,5/5



lunes, 16 de abril de 2018

Invierno

CHRISTOPHER NICHOLSON



  • "Sobrevivo en una grieta en la que apenas puedo respirar; soy como una rosa que agoniza entre las sombras de sus pensamientos."

  • Traductora: Catalina Martínez Muñoz
  • Tapa blanda: 250 páginas
  • Editor: Gatopardo Ediciones; Edición: 1 (27 de noviembre de 2017)
  • Colección: Gatopardo
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8494642561
  • ISBN-13: 978-8494642562

                                                                        MI OPINIÓN
"Invierno" es un caramelo envenenado, que necesita de paciencia y confianza pero que recompensa al lector con una historia emotiva y profunda.

En el libro cuentan la historia de tres personajes, Florence  que es la actual mujer de Hardy cuando la actriz Gertrude entra en sus vidas para interpretar personaje de Tess. Hardy buscará una quimera y para eso irá dejando "cadáveres" por el camino, Florence quiere vivir y sin embargo se asfixia, sabe por dónde tiene que sacar la cabeza para respirar pero no puede y Gertrude que pasaba por allí es la que monta el lío sin querer.

Coger a Thomas Hardy para que sea protagonista de tu novela es partir con ventaja, sabes que te vas a encontrar muchos lectores predispuestos a darte la oportunidad pero esos lectores solemos ser los más exigentes porque también somos los más locos. Pero si lo acompañas de un personaje como Florence, que se escapa de la sombra del protagonista, y alguien que también se hará un hueco y equilibra el tema como es Gertrude, te los llevas de calle.

Son ellos los que van a hacer que el libro se te cuele dentro, en especial Florence. Ella misma cuenta su parte de la historia, cómo la vive y sobre todo cómo la siente. Es muy fácil de comprender en su sufrimiento y en su imperfección. Es intensa, incluso a veces llega a ser cruel consigo misma cuando empieza a no tener nada que perder. Se rompe en millones de pedazos y en cada uno de ellos deja frases y párrafos memorables, que te conmueven y te hacen sentir muchas cosas diferentes hacia ella y a través de ella. Llegas a conocerla mejor que ella misma e incluso puedes entender lo que hace, puede que incluso tú hicieras lo mismo aunque viéndolo desde fuera pienses que no.
La perspectiva de Hardy la conoceremos a través de un narrador omnisciente, en tercera persona, un observador que a ratos es demasiado aséptico pero también aporta descripciones detalladas, minuciosas que crean postales bucólicas y proporcionan el contexto político y sobre todo social de la época, la década de los 20 en la Inglaterra rural. De mano, esta era la parte que pensé que más me iba a interesar pero no ha sido así. Primero porque Hardy, personaje magnífico al que no se le puede poner tacha, no me ha caído demasiado bien, tiene parte de razón en algunas cosas que hace y dice, puede que en algunos momentos incluso me haya hecho sentir lástima pero muchas veces tenía actitudes de llevarse las manos a la cabeza y de pensar: yo con este no me tomaba ni un café, no iba ni a una presentación de su libro. Pero es justo reconocer que es muy interesante, da que pensar, y sí, era muy bueno escribiendo.
Tenemos un último narrador, otra vez volvemos a la primera persona con Gertrude, que habla poco pero cuando habla, o más bien, cuando escribe, sube el pan. Vamos, que debe tener si no me equivoco dos capítulos pero son los que le dan sentido a la novela y la completan. Sus pasajes están llenos de simbolismos, de gestos significativos y son los más bonitos, son los que te hacen cerrar el libro y decir esa frase tan elaborada: "qué guay."

Hay más personajes para completar, secundarios a la altura de la trama, bien desarrollados aunque no tienen apenas protagonismo, en realidad, lo que hacen es opinar. Son bastante majos todos ellos, amigos y familiares.

El estilo del autor recuerda a las novelas clásicas, contándote cada crujido de rama que pisa el personaje, el color de las sábanas, miles de detalles sobre los adornos de la casa y el juego de té, te habla de la calidad del tweed, dios, ¿qué.... es el tweed y por qué todos los personajes de todas las novelas british lo llevan? Cuando vaya a U. K. tengo que entrar en una tienda de ropa y pedir una chaqueta de eso solo para ver lo que es. Es como los rododendros, ¿todo el mundo sabe lo que es eso?
En fin, lo que quiero decir es que se toma su tiempo para entrar en la trama, es como si pusiera al lector a prueba, primero supera esto y luego te ganas mi confianza y te lo cuento todo. Es justo decir, que el esfuerzo vale la pena, incluso el camino vale la pena porque son como paseos y ves lugares diferentes que no conocías. Ayuda a hacerse una imagen muy viva del lugar, termina por ofrecerte un asiento a su lado en el sofá. Si vives en la campiña inglesa pues lo mismo no te hace gracia, pero para los que somos de asfalto y de otra cultura, tiene su encanto.

Y llega el final, y es lo mejor de todo. Le pone un broche perfecto, queda muy claro el mensaje, y todo lo que ha sucedido tiene su razón de ser, y te das cuenta de que no había podido ser de otra manera.
Recomendado si te gustan las historias cocidas a fuego muy lento, viajar a otra época, y conocer personajes de los que vas a saber los sentimientos y pensamientos más profundos e inconfesables acerca del amor, la amistad, el tiempo, la muerte y la pasión.

PUNTUACIÓN: 4/5 Muchas gracias a Papá Noel que me lo trajo por Navidad sin pedírselo.