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lunes, 1 de junio de 2015

La señorita Mackenzie

ANTHONY TROLLOPE


Datos del libro

  • Nº de páginas: 480 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editorial: DEPOCA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788493897277
  • Año edición: 2014
                                              MI OPINIÓN

"La señorita Mackenzie" es el libro más, perdón, lo siento pero lo tengo que decir, aburrido que he leído en muchos años. Pero muchos.

Vaya por delante que entiendo que haya habido gente a la que le haya gustado mucho pero yo he estado a punto de no poder con él, qué se le va a hacer.

Empezamos bien, no, lo digo en serio, empezamos bien con un planteamiento del que se puede sacar mucho. Margaret, una solterona (en aquella época era así) treintañera hereda una renta nada despreciable a la muerte de su hermano al que ha estado cuidando. A partir de ahí, ya se sabe, el dinero te da libertad si lo sabes manejar pero también atrae a muchos amigos que no sabías que tenías. Eso le pasa a esta mujer que decide tomar bajo su protección a una de sus sobrinas y se va con ella a Littlebath, un pequeño pueblo inglés donde lo más normal es morirse o por lo menos enfermar de aburrimiento, y nosotros los lectores con ellos. Porque el autor, narrador omnisciente, está todo el tiempo interrumpiendo la trama para dirigirse al lector y desgranar sus opiniones insulsas que no van a parar a ningún sitio o para explicar lo que ya ha contado. ¿Para qué? Pues no lo sé, ni que estuviera hablando de "La teoría de cuerdas", vamos que lo que cuenta es lo que le pasa a Margaret que básicamente es nada, y que de vez en cuando, a partir de la página 110 o así sí que se pone un poco interesante. Lo que le sucede a Margaret es sencillo, ella quiere casarse, lo que pasa que dice que no con la boca pequeña, así como para disimular quiere ir de libre e independiente pero en realidad no quiere hacer nada. La historia se anima un poco cuando entran en juego los "malos personajes" que en realidad van a ser los que le den vidilla al asunto, pero son espejismos, duran lo que una PlayStation a la puerta de un colegio (los niños de hoy ya no se manipulan con caramelos), enseguida cae de nuevo en repeticiones, en idas y venidas, reuniones que no dan para casi nada... Y así todo el rato hasta que la Margaret dice sí, y entonces pegas un salto del sillón porque por fin tú has ganado la partida y has acabado con el libro. La madre que la parió, la de vueltas que dio, que si se quiere casar pues que se case, que no pasa nada, mujer. Pero la tabarra que da...no es ni medio normal.

De la edición no hay nada que decir, claro, es una maravilla, todo. El tacto de las páginas, el color, la tipografía, la portada, el punto de lectura...Todo cuidado hasta el último detalle pero ¿ha sido suficiente? No.

El estilo es un tormento, mucho vocabulario, frases perfectas pero nada de emoción, no dice nada durante la mayor parte de la lectura y sé que nadie o casi nadie va a coincidir en esto conmigo. Pero yo no veía el momento de salir de este libro, de dejar de darle vueltas una y otra vez a la misma situación. Los personajes no dan ni frío ni calor, ni odio ni empatía, la tía es una pesada que no se entiende por qué todos la pretenden como si ya no quedaran mujeres en todo Londres y los Shire que lo rodean, sí, bueno, quizás por la renta pero tampoco es que se haya vuelto multimillonaria, solo se habla de una buena renta.
Y tampoco en este caso he encontrado descripciones de lugares o ambientes, no hay atmósfera, van de salón en salón y tiro porque me toca, caminan por la calle y duermen en la cama pero sin más, el resto si quieres te lo imaginas tú.
Se salvan los diálogos, mira por dónde parece que ahí se despiertan los personajes y tiran de la historia.

Sé que en esta ocasión solo los adolescentes y los fans de Crepúsculo (tengo que encontrar otro ejemplo, lo sé) van a estar de acuerdo conmigo pero esta lectura ha sido como un domingo en misa, cuando eres pequeña y vas con esos zapatos de charol que atentan contra la dignidad humana, hay que ver el daño que hacían por no hablar del vestido de punto ruso que se te clavaba en las entrañas y no te dejaba respirar, y no veías la hora de salir de aquel lugar oscuro donde un hombre hablaba sin parar de nada y de cosas que no entendías, lo peor de todo era cuando ni siquiera había coro y no había canciones. Algo así, y para los que nunca hayan pasado por esta experiencia decirles que es como cuando estás esperando en algún sitio y no tienes nada que leer y miras los anuncios de las vallas publicitarias o las matrículas de los coches.

Me ha dado mucha pena porque tenía muchas ganas de leerlo, me gustaba la idea, me esperaba un clásico, ya sabía que no iba a haber acción trepidante, ni ritmo endiablado y que la cosa iba de relaciones y dimes y diretes pero no contado así.

PUNTUACIÓN: 1/5 el punto va por el valor sentimental que tiene el libro ya que fue un regalo y eso lo tiene.