- Tapa blanda: 624 páginas
- Editor: Ediciones Destino (4 de junio de 2019)
- Colección: Áncora & Delfin
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8423355764
- ISBN-13: 978-8423355761
MI OPINIÓN
Gregorio y Onel son los protagonistas principales de esta historia costumbrista que retrata la vida en una aldea imaginaria (quizás no tanto como quiere hacernos creer la autora), Nozaleda, y una pequeña ciudad, Gijón, donde los cambios de la época, a partir de la segunda década del siglo XX, empiezan a llegar. El libro, al estilo de las clásicas sagas familiares, cuenta toda serie de calamidades, pasiones, amores y traiciones.
Narrador omnisciente en tercera persona que no nos va a escatimar ni el vuelo de una mosca. O eso parece, porque hay un capítulo que es en primera persona que me ha descolocado un poco, pero solo es uno, así que supongo que pertenecía a un cuaderno de uno de los personajes. El libro suena a antiguo, si me dijeran que lo escribió alguien en aquella época y que era su realidad, yo me lo creería, lo que es todo un mérito, saber captar tan bien el estilo y la voz de un tiempo que ya empieza a ser lejano.
Tengo que decirlo, y así me lo quito del medio porque me está dando vueltas en la cabeza desde que lo leí, y es que ese es el pero que tengo que ponerle. Lo siento mucho, y si Laura lee esto espero que me entienda, pero es que a ratos se me ha hecho bola. Porque da muchas vueltas antes de avanzar en la trama. La trama es muy interesante porque encima se desarrolla en gran parte en un pueblo y a mí el drama rural me gusta muchísimo, pueblo pequeño infierno grande y eso me chifla pero es que después de un suceso, vienen muchas páginas de dar muchos rodeos. A ver, que es muy bonito, que está escrito con mucho sentimiento y se nota que la autora está enamorada de lo que está haciendo pero ay, falta tijera. Porque no suma, es como que tira hacia atrás de la historia, las frases son tan largas y llenas de comas que aunque no te pierdes, satura.
La novela atrapa porque te revuelve los recuerdos, esos que tienes de las historias que los mayores te contaban. Es fácil sentir simpatía por los niños Gregorio y Onel, igual de fácil que cogerles tirria cuando son adultos, porque mira que me han caído mal los dos por una cosa que hacen que ha hecho que les desee mal el resto del libro. Adoro a Flora, que es el personaje carismático de la novela, y Canor que es todo ternura y mala suerte, porque si algo hay aquí es mala suerte, la vida no tiene compasión con los personajes. Luego están todos los demás, Liborio que me acabó cayendo bien por descarte, el cura y el guardia civil que son para colgarlos bien alto que no les lleguen los pies al suelo. Y Mercedes que es de esos que tanto me gustan aunque no les tenga especial cariño porque son muy complejos pero muy vivos, cambian y evolucionan con la historia y están llenos de luces y sombras.
Todos están descritos hasta el más mínimo detalle en todas sus facetas, tanto la física como la psicológica y acaban siendo viejos conocidos.
Y tan importantes como los personajes es la ambientación, una descripción exhaustiva y muy trabajada del lugar y de la época que te ayuda a ver con claridad lo que sucede y sobre todo al principio es muy necesario. Está claro que hay una importante labor de documentación detrás de este libro y que interesará más o menos según la afinidad del lector por este tipo de detalles. A mí personalmente me ha gustado por conocer algunos de los lugares. Aunque no escatime en palabras y páginas para desarrollar el tema político y el feminismo que empieza a dar sus primeros pasos en la aldea, agradezco de todo corazón que pase casi de puntillas por el tema bélico y el uso y costumbres de la Guardia Civil de la época.
En conclusión, recomendadísimo para los que gustan de sagas familiares llenos de contratiempos y la novela histórica. Eso sí, hay que ir con paciencia.
