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lunes, 12 de septiembre de 2016

El cazador de la oscuridad

DONATO CARRISI


  • Traductora: Maribel Campmany
  • Tapa blanda: 480 páginas
  • Editor: Duomo; Edición: 1 (25 de enero de 2016)
  • Colección: Los Imperdibles
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8416261873
  • ISBN-13: 978-8416261871
                                                      MI OPINIÓN
"El cazador de la oscuridad" es una novela trepidante y magnética que mantiene pegado al lector hasta el final a pesar de ciertos errores y manías de escritores de novela de suspense.

Lo reconozco, donde haya demonios de por medio, el Vaticano, religiones varias y todo lo esotérico ahí voy, eso sí, con un poco de calidad, tampoco me leo cualquier panfleto. Y en este caso tenemos a un Penitenziario que es una especie de policía secreta más o menos, dentro del Vaticano que se encarga de asuntos gordos, (sería como una CIA o algo así), que tiene que investigar unos crímenes horribles. Imagina que Jason Bourne es cura y que en vez de pelearse con sus jefes se dedica a investigar, pues muy parecido. Y luego está Sandra Vega que parece que se ha dado un golpe en la cabeza (luego explico eso), que es una fotógrafa que colabora con la policía. Para rematar tenemos a la policía, que anda dando palos de ciego y al asesino que se va a acabar muriendo del aburrimiento.

La novela empieza con escenas muy potentes y un ritmo endiablado pero muy fácil de seguir que atrapa al lector desde la primera página. El narrador omnisciente y en tercera persona va contando absolutamente todo, por lo que el lector maneja mucha más información que los investigadores pero en ningún momento sabe lo que va a pasar. Tiene muchos giros pero coherentes.

Define muy bien los espacios en los que transcurre la acción y supongo que los que conozcan la ciudad reconocerán los lugares fácilmente, a los demás todo nos suena de verlo en la tele y en el cine. Lo mejor sin duda es la ambientación y la inclusión de ciertos símbolos que en ocasiones llegan a crear una tensión que pone los pelos de punta. No es desde luego un libro de terror pero tiene un par de escenas o tres que sí que dan mucho reparo y os lo dice alguien a quien la literatura de terror no suele asustar.

Los personajes son muy sencillos, básicos, pero eso no importa en absoluto porque la trama es tan rica y tiene tantos frentes abiertos que mantiene la historia por sí sola. Sería demasiado enrevesado creo, además ponerse a profundizar con ellos y desviar la atención.

El libro se divide en cuatro partes cada una con su título y un epílogo. También incluye unas páginas en cursiva que suelen estar al inicio de cada una donde va explicando cómo formaron a Marcus para ser el Penitenziario, y las lecciones que le impartía su maestro Clemente para tal fin. Y también explican lo que es el Archivo de los pecados, y el Abogado del diablo. Además incluye al final, una entrevista con el autor que aclara que sí existe tal archivo y cuerpo y nos ahorra una visita al google.

A través de todas esta intensa trama la idea del autor creo que fue hablar del mal en estado puro y poner sobre la mesa cierto debate religioso, eso ya para quien le apetezca, si no, pues a "disfrutar" de la lectura.

Tengo que confesar una cosa, (no vaya a ser que me metan en ese archivo), me he saltado unos párrafos. En ellos se iban a narrar con todo lujo de detalles ciertos crímenes cometidos por unos niños con otros niños como víctimas así que en cuanto empezaba el relato con "Pepito cogió la caja de cerillas" saltaba directamente al párrafo siguiente. A ver, son tres o cuatro casos de unos expedientes que alguien lee en un momento de la novela. Y también hay que decir que no escatima en detalles cuando se trata de los asesinatos que están investigando, los de adultos, eso sí que los leí. Es que con los niños soy muy débil.

Pero ahora vienen las pegas, porque estaba yo pasándolo en grande con la lectura que no veía el momento de soltar el libro, cuando la cosa empieza a torcerse un poco. Y esta es mi gran reclamación: los policías son tontos. Yo calculo que los policías no deben de leer este tipo de novelas y lo entiendo (yo tampoco leo las de mi gremio), pero si lo hicieran, más de un autor tendría serios problemas. Es que no pueden ser más torpes, siempre van no un paso por detrás del asesino sino quinientos pasos por detrás. Comenten los errores más absurdos, de novato y de gente que nunca vio una peli y no sabe que uno no debe ir solo a coger el hielo de la máquina del parking de un motel, y que si se va en grupo no te tienes que separar ni para mear detrás de un árbol. Pues eso hace esta gente, arrastra una empanada...Y encima son la élite, vamos, que si estos son los listos imagina cómo serán los otros.
Y ya, la Sandra para qué decir, por eso digo que no sé si se dio un golpe en la cabeza porque tarda la vida en ver lo que tiene delante. Pongo un ejemplo que no tiene que ver con la novela para no dar pistas: imagina que tu mejor amigo vive en un pueblo grande, y de repente ves en la tele que ha tocado allí el Euromillón y además tu amigo te acababa de decir que había ido a comprar un boleto en la administración que vendió el billete premiado. ¿A que se te pasa por la cabeza que ha podido tocarle? Venga, no digáis que no. Pues a Sandra no.
Y otra pega pero más pequeñita se la pongo a Max, que el pobre pasaba por allí y acaba haciendo algo que no le cuadra al personaje.

Vale, pese a esta enorme pega que me ha dado mucha rabia por momentos tengo que decir que yo a este autor le seguiré la pista. Este no es su primer libro donde aparecen Marcus y Sandra pero creo que se entiende todo muy bien sin haber leído el anterior porque el caso es distinto y además queda resuelto. Si hay más yo me apunto.

En conclusión, excelente novela para los que disfrutan de estas historias truculentas mezcladas con religión, bien constuida y que no decae en ningún momento.

PUNTUACIÓN: 4/5 A ver si mandas a estos a clase y están más espabilados la próxima vez.