- Tracutora: Cristina Gómez Baggethum
- Tapa blanda: 472 páginas
- Editor: ALFAGUARA; Edición: 001 (16 de noviembre de 2017)
- Colección: LITERATURAS
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8420425621
- ISBN-13: 978-8420425627
"Los dieciséis árboles del Somme" es una caja de recuerdos atados a emociones que conmueven al lector.
Tras la muerte de su abuelo, Eduard está recogiendo cosas cuando encuentra algo que le despierta recuerdos de los difíciles, preguntas de las que se arrinconan en una esquina de la mente para que nos dejen vivir, hasta que algo o alguien viene y lo sacude todo. Esos recuerdos corresponden al año en el que en un bosque murieron sus padres a causa de una bomba química de la Primera Guerra Mundial y él estuvo perdido tres días. Las preguntas ya no pueden esperar más e inicia una búsqueda que le llevará a descubrir toda la historia de sus padres, abuelos y otros personajes que irán apareciendo.
Esta novela tiene un comienzo brutal, espectacular, es de los mejores que he leído en mucho tiempo. No porque pase nada sorprendente e increíble sino por cómo lo cuenta el autor. Cómo le imprime fuerza, la misma que tiene esa naturaleza que tanto ama y admira. La forma en que dibuja un mundo completamente real y lleno de sensaciones utilizando todos los sentidos.
También tengo que reconocer que por motivos personales, algo que pasa al principio y que no sabía cuando cogí el libro ha hecho que me impresionara aún más. Aún así, creo que para cualquiera resulta una lectura un poco diferente.
Es el propio Eduard el que narra la historia en primera persona, poniendo especial atención en sus sentimientos, lo que lo convierte en un personaje muy cercano al lector y comprensible con el que resulta fácil empatizar la mayor parte del tiempo. El estilo de la narración es directo en los abundantes diálogos, pero en las descripciones abundan los adjetivos y unas metáforas con las que consigue una ambientación perfecta, que es uno de los puntos fuertes de la novela, es de esas que te tientan a hacer la maleta y lo que es mejor (o peor según se mire), de las que te hacen dudar de cosas que das por hechas,y hasta ahí puedo escribir.
Los personajes son los que mueven la historia. Son perfectos, contradictorios, complicados. Tampoco tienen una vida que se pueda decir tranquila o fácil. La verdad es que no le pongo ni una pega mircroscópica a ninguno de ellos pero eso no quiere decir que todos me hayan caído bien, en especial hay uno que es tan caprichoso, inestable y pesado que más de una vez dan ganas de meter la mano en el libro y darle un tirón de orejas.
Y sí, también hay un poco de guerra, de las dos, hala, que si no quieres caldo pues ya sabes. Pero para mi suerte y regocijo pasa muy rápido, no las consecuencias ni ciertas reflexiones ni el modo en que marcan la vida de los personajes sino en la parte que yo no llevo, ya sabéis, lo de los campos y los de la cruz gamada. Gracias de corazón, señor Lars Mytting, por ponérmelo fácil.
Y ahora tengo que poner alguna pega. Es que la hay, y ya me da pena con lo bien, con lo genial que iba el libro pero en un momento dado, las historias se enredan demasiado, hay demasiadas tramas abiertas con diferentes opciones y se van mezclando, la pega es que se atasca, que deja de fluir en la forma en que lo hacía y eso pasa camino del final de la novela, bien pasada la mitad. Aunque esto se recupera.
La gran pega, la que más me ha molestado es una de las historias de amor. Es que no va ni a tiros, los personajes se entienden, tienen cosas en común pero se ve que no hay química, es que ¡lo ve un ciego, por dios! Pero nada, el autor se empeña y ellos que no se atraen, que se juntan porque los obliga pero que no, y de vez en cuando el mismo narrador lo dice y empieza a dar por cerrado el asunto, pues no, tampoco, vuelta la mula al trigo y venga a insistir. Pero ni pasión ni nada, de hecho cuando llegan a lo momentos de intimidad le entra el pudor, hace fundido a negro y a la siguiente frase ya es por la mañana y ella está envuelta en el edredón. Una pena, porque estaba deseando que terminaran esos pasajes románticos para volver a todo lo demás.
En conclusión, es una novela que yo recomiendo, a pesar de las pegas. Porque te hace sentir desde la ternura, sin golpearte aunque a veces sea triste o pueda doler. Porque es de esas novelas que humanizan, que te reconcilian con lo auténtico, con lo genuino. Que recoloca los valores, y te hace ver las cosas con otra perspectiva al menos durante la lectura. Y de las que te dejan un recuerdo cálido.
PUNTUACIÓN: 4/5 Si no quieren, tienes que respetarlos.
