MATHEW G. LEWIS
- Ilustrador: Fernando Falcone
- Traductor: Juan Antonio Molina Foix
- Editorial : Editorial Alma; N.º 1 edición (5 agosto 2020)
- Idioma : Español
- Tapa dura : 416 páginas
- ISBN-10 : 8418008113
- ISBN-13 : 978-8418008115
MI OPINIÓN
"El monje" es una historia aterradora, atroz, impactante, perturbadora y todo lo que se te pueda ocurrir que se resume en solo dos palabras que te vienen a la cabeza cuando se termina: hostia puta.
Vale, no se deben decir estas cosas pero no iremos a empezar ahora con protocolos, ¿verdad? Como dice Stephen King, que de esto de escribir sabe un rato, no hay que abusar de las palabras malsonantes pero a veces, no hay otra opción, y cualquier otra cosa suena como un eufemismo y no tiene la misma fuerza.
Bien, la cosa va de un hombre santo, el monje Ambrosio que regenta un convento a las afueras de Madrid y es la estrella del momento de los capuchinos. El momento es hace unos pocos de siglos, y a sus sermones y predicamentos asisten fascinados todos los vecinos de Madrid y alrededores. Maneja a sus hermanos con firmeza y rectitud, y en especial a Rosario, un muchacho novicio que esconde un secreto. A la par, Antonia y su tía Leonila acuden a una de esas celebraciones religiosas y allí coinciden con Lorenzo de Medina y su colega, y luego está Inés que tiene un lío con Ramón pero resulta que Inés está en un convento colindante a donde Ambrosio y tiene una priora que es una auténtica cabrona. Y así es como se lía todo. La historia es larga, no tanto, cuatrocientas terroríficas páginas.
Un narrador omnisciente será el encargado de atemorizar al osado lector. Él lo sabe todo, no forma parte de la trama y solo en algunas ocasiones cede la palabra al personaje en cuestión que cuenta una parte de de su propia historia, algo que en la edición se indica con un título en mayúsculas. Mathew G. Lewis es un superdotado en esto de crear una atmósfera inquietante y aterradora, lo hace gracias a una pormenorizada descripción de los lugares, pero al mismo tiempo incluye elementos y trama que aportan tensión, dosifica la información y atrapa al lector en una historia que no puede dejar de leer. En la traducción se ha recurrido a fórmulas verbales que ya no se usan habitualmente, pero esto, lejos de entorpecer la lectura lo que hace es darle un aire más auténtico. El estilo es muy clásico, con largas frases y muchísima información toda ella útil en algún momento. aunque se toma su tiempo para contar lo que sucede.
El personaje central, el monje Ambrosio, es el más complejo de todos, porque su parte hombre se rebela en determinado momento y lo lleva a la perdición. El mal lo tienta hasta límites insospechados, a veces incluso un poco desmedido y justifica lo injustificable. Su lucha interna es sobrecogedora durante todo el relato. El resto de personajes son esclavos de sus tramas, de sus historias personales, tienen pocos rasgos desde el punto de vista psicológico, simplemente son buenos y encantadores y presa de pasiones a primera vista y mucha imaginación, o son valientes y justos. Luego hay uno que es una sorpresa.
LA TRAMA. Esta es la madre del cordero (ya que estamos con el tema religioso). Hacía muchísimo tiempo, probablemente años que un libro no me impactaba y me sobrecogía de esta manera. No os podéis imaginar hasta qué punto, todas las historias que confluyen de forma magistral te tienen en vilo, ojo a los sensibles con el tema y el género porque este libro puede dar mucho miedo, del de verdad, del de luego duerme con la luz encendida. Pero no solo es lo que pasa, apariciones y leyendas que cobran vida, situaciones extremas, lugares cargados de simbolismos, sino cómo lo cuenta. Cómo consigue ir aumentando la tensión, haciendo que aguantes la respiración hasta que pase el peligro inminente aunque durante toda la lectura tienes una sensación de desasosiego, de que algo está acechando. Quieres avisar a los personajes pero no puedes hacer nada, solo esperar. Los elementos sobrenaturales están perfectamente combinados con lo real, y con lo que da miedo de verdad, la maldad humana.
Y todo esto para llegar a un final perfecto. Si fuera escritora de libros de terror me leería este libro cada tres meses hasta aprendérmelo de memoria. Y resulta que el autor lo escribió cuando solo tenía diecinueve años, ¿qué haces después de escribir algo así?
Y no me quiero ir sin hablar de las ilustraciones, si el relato te pone los pelos de punta, los dibujos no se quedan mancos tampoco. En concreto hay uno, en la página 160, que casi me hace cerrar el libro. No sé si tiene el mismo efecto si lo ves abriendo el libro al azar que cuando lo descubres en su momento, supongo que no, pero aun así, os recomiendo que le echéis un vistazo si no vais a leer el libro.
Lo dicho, que tenéis que leer este libro al menos una vez en la vida.
PUNTUACIÓN: 5000/5

