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lunes, 1 de junio de 2020

La feria de las vanidades

WILLIAM M. THACKERAY

  • Traductor: Alfonso Nadal
  • Tapa blanda: 998 páginas
  • Editor: DEBOLSILLO; Edición: 001 (11 de noviembre de 2005)
  • Colección: CLASICOS
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8497937848
  • ISBN-13: 978-8497937849

                                                                  MI OPINIÓN
"La feria de las vanidades" es una enciclopedia de chismes que entretiene al lector que tenga paciencia.

Becky y Amelia acaban de abandonar el internado de señoritas para empezar su vida de adultas, la primera, trabajando como institutriz para una familia y la segunda con todo encarrilado incluido futuro marido, pero Becky no se conforma con su destino y Amelia descarrila, de todos los tejemanejes que surgen de las decisiones y actitudes que toman tanto ellas como la generosa cantidad de personajes que las rodean, trata la novela.

El autor se presenta a sí mismo como narrador de estas historias que todas juntas forman una red de vidas y avatares que mantienen el interés del lector que si bien no entra en la historia ni se implica con los personajes, asiste en butaca VIP, con derecho a visitar el backstage y conocer a los actores de primera mano, a este espectáculo al que le han dado el título perfecto. Es por tanto un libro que se lee desde fuera, pero lo bastante interesante como para evadirse y concentrarse en ella, además porque si no, se pierde uno con tanta localización y personaje.

Prosa de estilo clásico con muchísima información, descripciones pormenorizadas de estancias y lugares con muchos adjetivos, enumeraciones y frases largas que a veces aportan información descartable pero que sin embargo de vez en cuando se agradece en contraste con la narrativa actual, tan directa y breve. De vez en cuando, el narrador se dirige al lector para opinar sobre lo que sucede, algo que a menudo no me suele gustar pero que en este caso sí que me ha funcionado, porque tiene muy mala baba, y es sarcástico.

La trama se ramifica en muchísimas subtramas, tantas como personajes, todos tienen detrás una historia y el autor no nos ahorra ninguna. En todas ellas se centra en las relaciones y en la forma que tienen de buscarse la vida, incluso aquellos que la tienen resuelta. Casi todo es narración aparte de alguna carta y unos pocos diálogos pero tampoco los he echado de menos. La novela transcurre la mayor parte del tiempo en Londres, menciona lugares que si no has visto no sabrás cómo son pero da igual, las casas y los escenarios que tienen relevancia sí que están descritos. Donde no escatima es a la hora de hacer el retrato social de la época. Pasa una guerra y entre los personajes hay unos cuantos militares pero nos ahorra el viaje y el conflicto se ventila enseguida y sin ir a las trincheras.

Los personajes están descritos hasta el último detalle físico y sus gestos, actitudes y obras son los que los delatan, pero no profundiza en ellos. Es por eso, que no he llegado a sentir apego por ninguno de ellos aunque de todos tengo opinión, porque es fácil tomar partido por uno u otro como cuando ves una competición. Y aquí es donde el título de novela cobra todo el sentido, porque si hay algo que predomina es la vanidad, son frívolos, hacen y deshacen pensando en el bienestar y en cumplir su papel en la función de la vida y salvo alguno de ellos, no tienen verdaderos sentimientos,  o no nos los han querido contar.

Es curioso porque en el último tercio del libro llegué a cansarme y de hecho lo he dejado varias veces para leer otras novelas, además tenía ganas de terminarlo pero cuando lo acabé me dio pena. En parte creo que es porque como todo buen espectáculo al final vienen los fuegos artificiales y no defraudan. Es un final tenso, poético y justo tanto para los personajes como para el lector.

PUNTUACIÓN: 4/5

Ánimo, que falta el último empujón.

lunes, 1 de febrero de 2016

El año del verano que nunca llegó

 WILLIAM OSPINA



  • Tapa dura: 304 páginas
  • Editor: Literatura Random House; Edición: 001 (21 de mayo de 2015)
  • Colección: Literatura Random House
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8439730292
  • ISBN-13: 978-8439730293


                                                               MI OPINIÓN
"El año del verano que nunca llegó" es una de esas lecturas que a través de una magnética historia envuelta en una atmósfera mágica  nos hacen disfrutar y comprender por qué los libros no pueden dejar de existir.

En este libro se juntan Lord Byron, Mary Shelley, Polidori y otros personajes memorables, todos ellos coinciden en la bonita y misteriosa Villa Diodati, en un oscura noche invernal de verano. Una atmósfera mágica y enigmática que adorna y proporciona el lugar perfecto para el nacimiento de dos de las más importantes leyendas y mitos. Además de esta trama que es el corazón del libro, tenemos la historia del autor, de cómo se gestó "El año del verano que nunca llegó". Esto es un peligro, no me suele interesar que un libro incluya el origen del mismo, ni la vida del autor ni todo lo que tuvo que hacer para llegar allí, lo que quiero es el libro en sí. Sin embargo en este caso, William lo vende muy bien, convirtiéndose él mismo en personaje de una trama que se entrelaza perfectamente con la otra, con la que tiene esos personajes tan potentes y un toque de misterio que en principio atrae al lector y lo engancha al libro, sin embargo tengo que decir que eso queda diluido después y no es lo importante del libro.

Escoger a Byron, Mary Shelley y Polidori junto con otros personajes igualmente atractivos e interesantes es partir con ventaja, pero todos sabemos que con una buena mano se puede perder una partida si no juegas bien, en este caso William lo hace estupendamente. Exprime las historias de sus personajes al máximo, los humaniza, nos los acerca tanto que parece que llegamos a verlos, a oírlos y a sentirlos de verdad. Sus vidas nos tocarán de cerca, algunos nos provocarán sentimientos nobles y otros tendremos ganas de retorcerles el pescuezo, llegamos tarde porque todos están ya muertos que
si no...

No solo de personajes vive esta novela que desde ya digo que a pesar de que le voy a reclamar al final una cosa, recomiendo a cualquier amante de la lectura, es una de las imprescindibles, y también a los que no les guste leer para que se den cuenta de lo que se pierden. También vive de una trama que va dejando miguitas por el camino de lo que va a suceder generando expectación y cómo no del estilo del autor. Una prosa poética, que transporta en el espacio y el tiempo a lugares de esos que cuesta querer dejar. He tenido tentación de buscar los lugares y la Villa Diodati en el google imágenes, porque lo cuenta tan bien...pero he querido disfrutar de mi propia villa, tal y como yo me la imaginaba hasta el final de la lectura. Luego la he buscado claro, a ver, ya nos conocemos.

Es una novela que va a generar otras lecturas, como poco ya tengo apuntados "Frankenstein" y  "Los papeles de Aspern" o "Mary Shelley" de Muriel Spark, y por supuesto no tengo que leer nada de Byron. Mira que me ha caído mal este hombre, no sé si sería justo esa la intención de Ospina pero a mí no me han quedado ganas de leer nada suyo.

Protesto. Llegamos al final y aquí viene mi reclamación. ¿Dónde hay que apuntarse para hablar con este hombre? A ver, es que no se puede hacer esto. Iba todo perfecto, lo que ocurre es que la trama del pasado, la de la villa y sus personajes se acaba, le toca poner punto y final pero a la trama actual, la que concierne al autor aún estaba sin terminar y no se le ocurre mejor cosa que, con perdón, cagarla. Así de claro, es que vamos a ver, señor Ospina, ¿qué necesidad había de ponerse a correr ahora? ¿De pegar ese acelerón y pis pas en cuatro hojas tengo que terminar? ¿Qué significa esa chapuza a esas alturas? ¿Dónde están esos amigos que dices que tienes que no te avisaron de que esto no procedía?
Sí, claro, ahora me dirás que quisiste ser fiel a la verdad y que eso fue lo que te pasó. Pues no, mira, haber mentido. Miente. Para eso leemos novelas de ficción, para que nos mientan, para que nos
cuenten cosas que en la realidad no suceden así o ni siquiera suceden. Para realidades ya tenemos la
vida diaria de cada uno. Ha sido una pena, porque de no haberlo hecho igual hasta le quitabas el sitio al "22/11/63" de King, fíjate lo que te digo.

En resumen, y a pesar de esta pequeñita pega en comparación a todo lo que te ofrece solo puedo decir que lo único que os deseo es que lo podáis leer.

PUNTUACIÓN: 5/5 Que no se repita...