Birdie es una joven madre soltera que trabaja como camarera en un hostal de carretera de Alaska. Su pequeña Emaleen se cría entre las mesas del bar y el bosque de enfrente, donde está su cabaña, con el apoyo de los vecinos y con su inseparable Thimblina, su amiga-libélula-hada imaginaria. Birdie adora a su hija, pero también le abruma su falta de libertad: para divertirse, para irse a pescar un día entero sola o para huir de su extenuante trabajo. Entonces un día aparece Arthur Neilsen en el hostal, un ermitaño siniestro de voz suave que solo baja al pueblo tras los cambios de estación.
Yuko tiene una sensibilidad poco común: es capaz de ver cosas que otros no pueden ver, y también de adivinar los deseos y pensamientos de quienes la rodean. Cuando cumple catorce años, esa sensibilidad se agudiza y todo parece adquirir matices misteriosos. En una academia de pintura, Yuko está aprendiendo a asignar un color a cada estado de ánimo y emoción; Kyu, su profesor, mayor que ella, le enseña.
A mí el de Stephen King me gustó. El de la abuela Lola está tiendo buena acogida. Ya me contarás.
ResponderEliminarEl de La abuela Lola lo he dejado, leí unas doscientas páginas aproximadamente pero no va a ninguna parte. Es bonito y muy tierno pero muy muy pesado y no sucede nada.
EliminarCon el de King voy por la mitad y si no lo estropea está siendo el mejor libro en muchísimo tiempo.
Gracias por comentar.
Hola, Norah:
ResponderEliminarNo me resultaba muy tentador, y menos después de tu opinión, así que lo dejaré pasar sin remordimiento :-)
Un beso.
Claro que sí, remordimientos 0. Bastante tenemos con tener que escoger porque no podemos leer todo lo que nos gustaría.
EliminarBesos