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lunes, 23 de septiembre de 2019

Preferiría ser amada

EMILY DICKINSON

  • Tapa blanda: 112 páginas
  • Editor: Nórdica Libros; Edición: Illustrated (24 de septiembre de 2018)
  • Colección: Ilustrados
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 841728172X
  • ISBN-13: 978-8417281724
                                                              MI OPINIÓN
"Preferiría ser amada" es una exquisitez literaria que sabe a poco.

Emily Dickinson es una de esas autoras que me fascinan sobre todo desde que vi la película "Historia de una pasión" pero cuyas obras luego no leo. Me pasa como con Virginia Woolf que me gusta mucho lo que dicen y cómo lo dicen pero no lo que se inventan. Con Emily la cosa empeora porque lo suyo es la poesía y yo si no me la cantan, como Leonard Cohen, no me entero.
Pero este libro tenía cartas, recogía sentimientos, sensaciones y pensamientos de la autora, de su puño y letra y con eso me atrajo. Con eso y con una portada y una edición increíblemente bonitas.

El conjunto de cartas seleccionadas van dirigidas a distintos familiares y amigos y según el destinatario va cambiando el tema. Mi favorita es la primera, dirigida a Susan en la que expone un sentimiento puro, desmesurado quizás, incluso generoso y algo fatalista usando las palabras de forma tan certera a la vez que hermosa que consigue conmoverte pese a no tener apenas ningún dato de la historia, ni conocer a ninguna de las dos personas.
A otros les cuenta cosas que pasan en la casa, y casi podría adivinarse incluso una trama.
Hay una carta dirigida a ella en la que T. W. Higginson al que ella le ha pedido que sea su preceptor, la invita a Boston a reuniones de lecturas pero no sabemos lo que ella responde.
En todas hay un estilo, cómo no, poético. Utiliza las palabras de forma que construye como una melodía, es como si en vez de leer, escucharas y muchas son candidatas a varias relecturas. La belleza del texto es una belleza profunda, llena de sensibilidad pero también con mucho sentido y con algo que contar.

Pienso que una de las peores combinaciones que puede haber es la de inteligente y sensible, y si encima se le une el talento artístico, adiós muy buenas. Porque siendo inteligentes se dan cuenta de muchas cosas que no pueden ignorar o hacer como que no existen, al ser sensibles esas cosas les hacen sufrir más de la cuenta y si encima lo expresan de forma artística la cosa se multiplica porque le dan mil vueltas extra al asunto. Y esto es lo que creo que le pasaba a Emily Dickinson y por eso se sentía tan triste y desgraciada, porque iba siempre con las gafas de la realidad puestas y eso es muy duro. Apreciaba por supuesto las cosas buenas de la vida pero se le quedaban pequeñas.

Lo cierto es que leyéndola a uno le apetecería darle la dirección a Emily para que le escriba. Ya no se escriben cosas así, también es cierto que ya nadie se expresa de esa forma y sería un poco creepy hacerlo. Pero es una suerte que se conserven estas.

La edición va alternando poemas, algunos versos escritos en los sobres y las cartas con las ilustraciones en lápiz y acuarela de Elia Mervi. Son ilustraciones sencillas, que juegan con las sombras y algunos toques de color. Están cargadas de simbolismo y representan con bastante acierto lo descrito en el texto al que acompañan.

Le tengo que poner una pega, y es que es muy corto. Solo tiene 14 cartas breves y unos cuantos sobres. Eso no se vale, señores de Nórdica, tiene que haber muchas más. Así que espero nueva edición con montones de ellas.

Es un libro maravilloso, que relaja, conmueve, emociona y que da gusto leer una y otra vez. Recomendable para cualquiera que no se resista al poder mágico de las palabras.

PUNTUACIÓN: 5/5 de los poemas no he dicho nada porque no me apaño.