CLAUDIA PIÑEIRO
MI OPINIÓN
"El tiempo de las moscas" es una historia de amistad dentro de un interesante thriller con varias capas que mantiene la intriga hasta el final.
Inés acaba de pasar 15 años en la cárcel por haber matado a la amante de su marido. Un marido que había sido cruel con ella y que le hizo cuanto daño pudo. Dispuesta a empezar una nueva vida, forma una empresa de fumigación con su amiga La Manca, a la que conoció en la cárcel. Intenta dejar en el pasado toda la historia, a Ernesto pero también a su hija, de la que no pudo, no quiso o no intentó ser madre. Pero una clienta le hará una propuesta que la pondrá en un dilema moral, ya que puede sacar algo muy importante pero también perderlo todo.
Un narrador omnisciente va a llevarnos por esta aventura contada de forma cronológica y lineal. En algunos capítulos será Inés la que tome la palabra para disertar sobre feminismo y todos los temas que lo rodean al mismo tiempo que nos habla de la biología de las moscas. Son capítulos densos y para mí aburridos porque cuando leo ficción quiero que me cuenten cuanta más mentiras, mejor. No quiero leer ensayos ni opiniones sobre ensayos. A ver, no digo que lo que cuenta la autora por boca de su personaje no sea interesante, y de alguna manera tanto el tema mujeres, que nutre de citas de gente importante que ha escrito mucho y bien sobre el asunto, como lo que nos trae de las moscas, se enlaza con la historia que nos está contando. Pero sinceramente, me han sobrado la mitad. Todo lo demás, la historia de Inés y La Manca, la clienta que trae tan peculiar protesta y el lío en el que se meten está contado con muy buen pulso, sin distracciones, alternando la acción con los diálogos y momentos de reflexión que le dan el equilibrio perfecto. Es un estilo directo, inmediato pero no descuidado porque Claudia escribe con gusto y muy bien.
Los personajes están muy bien dibujados, con luces y sombras, piensan y actúan en consecuencia, son consecuentes a pesar de sus contradicciones, todo eso los hace humanos y por lo tanto enganchan al lector que puede llegar a comprender aunque no justifique. A mí, Inés no me ha caído bien. Y eso es porque yo con los asesinos no comulgo, nunca me atraen, ni siquiera cuando son inteligentes y creativos como ocurre en otros libros, sí pueden hacerlo algunos villanos pero los delitos de sangre son palabras mayores. Cierto es que Inés ha pagado su castigo, pero ella va a tener una segunda oportunidad, su víctima no. Y no, no me vale eso tan de ahora de decir, bueno, es que había que ver su entorno, es que si le hicieron tal, pues claro habría que ver cómo estaba su cabeza... y todas esas cosas que parecen querer justificar ciertos actos. En cambio, La Manca, con sus trapicheos y sus cosas sí que me ha caído simpática y me parece que le aporta mucho a Inés. En torno a ellas gira un grupo de secundarios que vienen a cumplir un papel concreto, a los que conoceremos solo en lo necesario para eso. La historia de amistad entre Inés y La Manca es el corazón de la novela y se gana al lector por la mano.
La trama cuenta con varios puntos álgidos, algunos de mucha tensión en los que no sabes si va a pasar algo o no, pero que son inquietantes y que terminan en algún que otro giro sorprendente. En esta novela, Claudia mantiene muy bien el interés, va llevando al lector como en el carrito de una montaña rusa y cuesta mucho dejar de leer. Incluso a veces, cuando cambia de escenario, da rabia porque deja en suspenso lo importante y tienes que leer a toda prisa para volver a esa otra parte en la que estaba a punto de pasar algo gordo.
El desenlace es magistral. Puede que quede cierto hilo suelto con respecto a uno de los personajes secundarios pero que no influye en la historia principal ni cambiaría demasiado. Es de esos libros que cuando terminas sientes que ha merecido la pena. Creo que es mi segunda novela favorita de la autora detrás de Las viudas de los jueves.
PUNTUACIÓN: 4/5
