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lunes, 10 de marzo de 2025

Misterios, S. A.

  JOYCE CAROL OATES  



  • Traductora: Ana Isabel Sánchez
  • Editorial ‏ : ‎ RBA Libros (6 noviembre 2024)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 96 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8491878254


                                                        MI OPINIÓN

 "Misterios S. A." es un rompecabezas emocionante del que no te puedes perder nada. 

El narrador, que se presenta con un nombre falso, viaja a un pintoresco pueblo de la costa Este para visitar la librería perfecta, Misterios S. A. La que a él le gustaría tener y no esos establecimientos fríos en los que priman los números y el puro negocio que posee. Ha trazado un ingenioso plan para hacerse con ella, pero el dueño, el señor Neuhaus, es un rival de altura. 

Yo me imagino que los editores le dijeron a Joyce, queremos un relato de misterio con libros de por medio, pero solo te puede ocupar 100 páginas en formato pequeño, con sus márgenes curiosos y un tamaño de letra bastante bueno. Y ella dijo, sujétame el cubata. 

Esta mujer, excelente narradora y cuentista, ha creado un relato perfecto a la altura de cualquier buena novela. No falta absolutamente nada. Ha sabido crear desde un ambiente perfecto, un escenario bucólico que envuelve al lector desde las primeras líneas hasta unos personajes complejos que viven un encuentro emocionante que hay que leer con  mucha atención porque se empieza a retorcer y puedes perderte. Tampoco ha prescindido esta vez de sus queridos paréntesis aunque con menos frecuencia, porque mantiene su estilo habitual, directo sin demasiadas florituras pero con el gusto y la elaboración suficiente para que no resulte una narración simple y desangelada. La descripción del lugar es el gancho perfecto porque probablemente coincida con la librería ideal de muchos lectores, pero el desarrollo de las emociones, en especial de Rodneck, el narrador, es todavía mejor. 

Sin ninguna duda, la trama va ganando intensidad según avanza el relato. En ese encuentro entre los dos libreros, se van contando otras historias que ponen los pelos de punta y que van dando cuerpo a la trama actual, contada en presente como si fuera en tiempo real. 

El final descoloca un poco, pero volviendo al párrafo inicial, yo le he dado un sentido que a mí me vale. Sí, hubiera preferido algo más al uso, convencional y menos ambiguo pero no es Oates de las de cerrar a cal y canto, y tenemos que gastarla así, se le perdona. 

Este pequeño gran librito forma parte de una serie de relatos sobre libros mortales. Tienen uno de John Connolly, de Ian Rankin y de Anne Perry. A mí este de Joyce Carol Oates me lo trajo Papá Noel que es muy apañado.

PUNTUACIÓN: 4,5/5


lunes, 22 de abril de 2024

Los misterios de la taberna Kamogawa

HISASHI KASHIWAI



  • Traductor: Víctor Illera Kanaya
  • Editorial ‏ : ‎ SALAMANDRA; 001 edición (1 junio 2023)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 192 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8419346020
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8419346025

                                                                     MI OPINIÓN

"Los misterios de la taberna Kamogawa" es un peculiar y relajante paseo por los recuerdos y la importancia de entender lo que pasó para poder avanzar.

 En la peculiar taberna Kamogawa regentada por un padre y su hija, no solo se sirven comidas, sino que se investigan casos de los pocos clientes que consiguen encontrarla, sin apenas indicaciones ni anuncios. Lo que buscan los clientes es volver a saborear platos que tienen ligados a un recuerdo muy especial e importante para ellos, para cerrar un episodio del pasado y poder avanzar y sacarse alguna molesta espina. El chef y su hija, que hace de ayudante y es la encargada de entrevistar a los clientes para recopilar datos con los que luego su padre, tras una breve investigación, logrará no solo recrear el plato solicitado sino también encontrar esas respuestas que no saben encontrar los desdichados y confundidos clientes por sí solos.

El libro está compuesto por seis relatos, de más o menos treinta páginas, en los que un narrador omnisciente va a ir contado un caso por cada uno. Llevan el título del plato que el chef va a tener que hacer. Todos tienen la misma estructura, comienzan con la llegada del cliente que pasa más o menos apuros para encontrar un lugar escondido que por fuera no invita a entrar pero dentro es acogedor. Describe brevemente el lugar, con muy pocos detalles y apenas cuatro pinceladas sobre el nuevo personaje. A partir de aquí, el resto del relato se va a desarrollar a través de los diálogos. En esa primera visita el personaje degusta un menú y después se entrevista con Koishi, la hija del cocinero, y le cuenta sus penas y el motivo de la visita. Después la hija le pasa la información a este peculiar detective. Se produce una segunda visita en la que le darán el plato solicitado y tendrán una breve conversación en la que el cocinero, Nagare, que no solo averiguó los ingredientes, le cuenta lo que de verdad quiere saber. Al final, el cliente, satisfecho o no, según le haya ido, se va, y padre e hija tienen una conversación de la que se desprende una especie de moraleja o enseñanza.

Los casos son distintos, al igual que los personajes, pero apenas sabemos nada de ellos, únicamente lo que le cuenta a Koishi  en la entrevista. No importa, tampoco a los dueños de la taberna vamos a conocerlos más allá de que él es viudo y la chica pasa de compromisos. Lo importante es la forma en que se tratan los recuerdos, ligados en este caso a una comida en concreto. En ese sentido la novela busca emocionar al lector, que buscará en los suyos propios. Los relatos no difieren mucho unos de otros, en cuanto a calidad, yo diría que es un libro muy constante y te quedarás con la historia que más te llegue, que te haga empatizar, o que toque temas para los que tengas una especial sensibilidad por la razón que sea. 

La comida juega un papel importante en esta novela, se habla mucho de platos y alimentos japoneses. De la cocina japonesa lo único que me gusta es la parafernalia y el proceso de preparación. Aquí no esperen recetas aunque haya descripciones de platos, solo nombra los ingredientes o explica alguna característica peculiar. 

Ha sido una lectura diferente, ideal para cuando tienes poco tiempo y te apetece simplemente descansar. Es de esos libros que sientan bien, pero que tampoco va mucho más allá. Te tiene que gustar el chisme, las historias muy sencillas y que te hablen de comida, porque sé que hay gente a la que no le gusta que en las novelas o relatos, presten atención a esto. 

Por lo que pone en la solapa, este es el primer libro de una serie que ya va por las siete entregas. De momento, creo que en español solo hay dos. Se ve que le funcionaron los relatos gastronómicos porque incluso hay adaptación a la tele nipona.

PUNTUACIÓN: 3/5





lunes, 31 de octubre de 2016

Guillotina Halloween. Avenida de los misterios.

JOHN IRVING



  • Traductor: Carlos Milla Soler
  • Tapa blanda: 640 páginas
  • Editor: Tusquets (5 de abril de 2016)
  • Colección: Andanzas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8490662495
  • ISBN-13: 978-8490662496


                                                             MI OPINIÓN
"Avenida de los misterios" es un ladrillo, una lectura que se hace pesada porque no acaba de arrancar en ningún momento, que deja al lector esperando a que los personajes despierten de su letargo emocional y que he terminado de leer por puro coraje, nada más.

Que John Irving es un escritor excelente (o debería decir era) no es cuestionable. Está claro que sabe contar historias, crear realidades interesantes y personajes tan atractivos como complejos. Pero esta vez se ha perdido. Ya venía trastabillando con sus anteriores novelas que para mí habían perdido su toque maestro y ha terminado por caerse, a mí, se me ha caído. Y sí, se ha roto.

La historia en sí lo tenía todo para ser una de sus fascinantes novelas. Personajes, el de Juan Diego, un escritor que fue niño del basurero de Oaxaca para terminar en Iowa con una pareja peculiar para convertirse en escritor, el de su hermana Lupe, niña con un peculiar don, y los curas, las mujeres que aparecen en su vida. Una trama que a ratos ha conseguido mantener mi ilusión de que íbamos a salir del bache tedioso. Maldita ilusión, qué malas pasadas nos juega.

Los problemas han venido porque John apenas nos cuenta nada, en realidad ya os he contado todo lo que sucede en la novela. Lo que hace es dar saltos en el tiempo para jugar con el pasado y el presente de Juan Diego, dar vueltas interminables y navegar a la deriva sin timón por las seiscientas páginas. Ya no digamos cuando deja de soplar el viento y la cosa se estanca sin remedio.

Y me habían avisado, un señor en el autobús me dijo apuntando mi libro con su mirada "¿Qué lees?" y yo que soy más maja que las pesetas le contesto y entonces me dice: "se pone muy pesado, da muchas vueltas para contar lo que pasó, pero al final mejora." Le devolví una sonrisa aunque por dentro maldije a toda su estirpe y me dio su tarjeta. ¿Qué clase de gente tiene todavía tarjetas? Pues los creepies que asaltan lectoras en los autobuses. Además era de una cuchillería sita en un callejón. Creo que esto es lo mejor que puedo contar de esta lectura.

Vale, volvamos a la novela que nos ocupa. El caso es que ninguna de las dos etapas, ni el pasado mexicano ni el tiempo actual en el que Juan Diego viaja a Manila consiguen mantener la atención aunque un poco mejor el presente. Todo son anécdotas de cosas que le suceden  a unos personajes que podían haber sido de lo mejorcito que hay en la literatura actual, que tenían todas las de ganar y que pierden estrepitosamente. El principal motivo es que están anestesiados, ni sienten ni padecen, ni se revuelven ni pelean pero tampoco se deprimen. Van por la vida como si nada les hiciera bien ni mal, todo se lo toman como viene sin pena ni gloria, como si a Bill Gates le tocara lo puesto en el cupón de los ciegos.

De lo que les ocurre, algunas partes son interesantes pero están rodeadas de tanta  morralla que para cuando llega a ellas, el lector está tan anestesiado como los personajes y no consigue emocionarse. A los personajes les falta carisma, personalidad y autenticidad, en realidad casi se podrían intercambiar y el resultado sería el mismo.

Respecto a los temas que toca la novela, algunos son muy crudos, como la infancia de Juan Diego y Lupe pero esto tampoco consigue contarlo de forma atractiva para el lector. Pasa de puntillas y vuelve a las anécdotas insulsas que ni tienen gracia aun cuando se nota que a veces esa era la intención.

La única persona de este libro por el que he sentido algo es el traductor, pobre, que tuvo que escribir tantas veces la descripción de un personaje, ¿no os da eso mucha rabia? Me refiero a que en vez de emplear el nombre, lo citan con una característica, como si Pepito llevara siempre calcetines rojos, entonces en vez de decir el nombre, repite constantemente "el que llevaba calcetines rojos", lo odio, me daban ganas de escupir cada vez que lo leía, pero el libro es mío y lo hubiera puesto perdido. Supongo que Word acudiría al rescate del pobre traductor y en cuanto ponía las primeras letras le salía la opción y le daba al intro. Por supuesto este no era el nombre del personaje ni su característica pero me cortaría un pelo antes de reproducirlo en mi reseña.

Y luego está el Juan Diego adulto al que en un arrebato de generosidad, John le concede realizar una fantasía sexual pero vaya, que tampoco se emociona con eso porque mientras las mujeres trajinan con él, él está pensando en lo que le pasaba de niño. Así que me parece que muy emocionantes no debían ser esos encuentros.

Total, que la historia del niño basurero que se quemaba las manos rescatando libros, que fue rescatado por un cura y que de adulto ya convertido en escritor de cierta fama viaja a Manila se ha perdido en una maraña de palabras huecas, un despilfarro de tinta y papel.

Vamos, el libro ideal para llevar los que vais a la playa o la piscina, buenísimo por su tamaño para apoyar la cabeza, te quedará perfectamente alineada con la columna.

Lo he terminado por pura rabia, por no dejarme vencer y porque el autor me gustaba mucho y me dio miedo perderme algo. Lo único que me hubiera perdido es un buen final, las cosas como son, no sé si por la ilusión de llegar a él o porque en realidad es bueno pero ha estado bien y es de lo poco coherente que hay en la novela.
Y qué narices, porque es como esa gente que hace deporte (yo no tengo ese gen), que de repente le da por hacer barbaridades aunque esté a punto de explotarles la arteria aorta y el corazón y llegan al final desmayados pero ahí están, lo consiguen, así he querido yo terminar con este libro, aunque me costara la misma vida lectora.

Abu, te dejo hacer los honores.