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sábado, 8 de diciembre de 2012

El diablo de Milán

El diablo de Milán
Martin Suter



DATOS DEL LIBRO













                                                 MI OPINION
"El diablo de Milán" es un libro que se me antojó cuando lo vi en el resumen de lecturas del año pasado de Dorothy, del blog Dorothy con tacones. En él nos cuentan la historia de Sonia, una mujer que huye de una vida caótica y peligrosa yendo a trabajar a un hotel balneario situado en un pueblo perdido Val Grisch en los Alpes.

Así que lo tenemos todo: un paraje bucólico del que no apetece nada volver, un hotel misterioso casi vacío que en muchos momentos me ha recordado al de "El resplandor", una mujer enfrentada a sus demonios, leyendas, pueblo de postal navideña con vecinos extraños, personajes que no sabemos de qué parte están. Todo esto va a dar lugar a una novela de misterio, suspense y evasión. Y tengo que decir que Martin Suter, el autor, lo aprovecha todo muy bien. Por suerte.

La prosa está muy cuidada, aunque no es difícil de leer tampoco es de estos libros que ahora proliferan que usan nada más que frases cortas, sin apenas adjetivos y un lenguaje demasiado coloquial para mi gusto en la narración, otra cosa son los diálogos, en los que los personajes tienen que hablar como personas normales.
Lo más destacable de este autor son sus descripciones, exhaustivas, minuciosas pero que aunque no resultan pesadas sí que cansan por las repeticiones. Me explico, el autor lo cuenta todo, hasta el más mínimo detalle, eso le da mucho realismo a la novela y nos ayuda a adentrarnos en ella olvidando todo lo que hay a nuestro alrededor. El problema viene cuando a veces, hay demasiadas de esas descripciones, que repito, son muy buenas, pero en ocasiones son innecesarias.
Sobre todo las respectivas a lugares interiores que ya nos ha explicado la primera vez que el personaje entró en ellos, además enumera todo lo que hay en el lugar y algunas cosas sobran. También nos hace padecer el parte meteorológico cada vez que toca salir a la calle además de los cambios de luz. Lo hace siempre y lo malo es cuando no aportan nada a la trama. Si la trama exige que nos lo cuente, bien, porque además es impecable, pero si no...

Otra parte en la que también es muy meticuloso es en los masajes, Sonia, la protagonista es fisioterapeuta, con lo que cada vez que va a dar un masaje a un cliente, nos lo cuentan con todo lujo de detalles. Aquí cada uno que escoja, a mí no me ha molestado, es más, consigue que te relajes leyéndolo pero claro, puede que haya gente que eso no le atraiga.

Ya no voy a decir nada de las veces que tenemos que asistir al juego de sombras que hace sobre el techo la luz de la fachada, cómo la niebla cubre el valle, llueve sin parar, y repican las campanas de la iglesia del pueblo.

El libro tiene un ritmo pausado, sin estridencias, sin golpes de efecto incongruentes. La acción transcurre de forma muy sutil y perfectamente integrada en el relato, se mezcla la parte de novela negra, con algún tinte gótico con la vivencia personal de la protagonista, sus relaciones con los demás trabajadores del hotel, con la gente del pueblo, sus sentimientos, cómo se enfrenta al miedo.

Está narrado en tercera persona, utilizando varios puntos de vista haciendo que resulte muy dinámico. Por ejemplo, la llegada de Sonia al hotel desde la estación de tren, asistimos a ella a través de los ojos de los habitantes del pueblo.

Los personajes están perfilados con pocas características pero muy marcadas, dejando claro quién es quién, sus motivaciones, y su papel en la trama. El mejor desarrollado sin duda alguna es la protagonista Sonia, el resto están descritos en función de su relación con ella y con lo que sucede.

El final es un tanto extraño, a lo largo del libro se ha ido mezclando una historia real con una leyenda, precisamente la de El diablo de Milán, y a mí me ha dado la sensación de que ha quedado algún cabo no muy bien atado. Hay alguna que otra sorpresa pero que en absoluto es incongruente con la trama, si no que el escritor nos ha entretenido con otros detalles y contándonos otras cosas desviando nuestra atención.

En conclusión, es un libro muy apropiado para los días de frío, de los de manta y chocolate caliente. Y para olvidarse de todo lo demás mientras estamos leyendo.

PUNTUACION: 4/5 porque hay que saber cuándo darle a "delete", pesado.