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lunes, 20 de agosto de 2018

Un andar solitario entre la gente

ANTONIO MUÑOZ MOLINA


  • Tapa blanda: 496 páginas
  • Editor: Seix Barral; Edición: 1 (13 de febrero de 2018)
  • Colección: Biblioteca Abierta
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8432233501
  • ISBN-13: 978-8432233500

"No tienes ni siquiera la escapatoria de la nostalgia porque sabes que no ha habido antes otro tiempo que fuera mejor. No tienes nostalgia de lo que pasó sino de lo que podía haber pasado; no de lo que fue sino de lo que fácilmente podría haber sido."

                                                                    MI OPINIÓN
"Un andar solitario entre la gente" es una visión particular y del mundo actual cargado de una poesía muy especial, ideas atractivas y metáforas perfectas. Un libro muy fácil de leer pero muy difícil de contar, con algún pero.

Presuntamente esto es una novela. La cuestión es que un escritor, el que firma, va a Nueva York un par de meses y a través de la observación de otro personaje (que puede ser él mismo), empieza a recopilar ideas, recortes, noticias, imágenes, etc, en sus cuadernos para escribir un libro.

Pero no es una novela. Y esto va a ser un desastre de reseña, ya aviso por si alguien no quiere perder el tiempo. ¿Sabes cuando vas a hacer algo y de repente tienes una presentimiento muy fuerte y te dices "esto va a salir muy mal" pero no lo puedes evitar? Pues así. 

Empezamos con la estructura. Van dos partes, la primera bastante más extensa que la segunda. Dentro de esa parte no hay capítulos como tal. La narración se va dividiendo en ideas, empieza con una frase tipo eslogan, a veces son citas, a veces frases en inglés o francés y después desarrolla lo que venía a contar. Lo que hace es caminar por la calle e inspirarse y reflexionar, y unas cosas le van llevando a otras. Le van surgiendo temas de los que necesita hablar y a veces también cuenta historias de escritores o de otros artistas. Una idea puede dar para varias de esas entradas que empiezan con la frase en negrita. Luego página en blanco y pasa a la siguiente idea, historia, o lo que sea. Aunque dicho así parece un poco engorroso a la hora de leer no lo es, solo al principio descoloca un poco porque no hay una trama al uso que seguir y lees sin saber muy bien a dónde va a parar la cosa hasta que te das cuenta enseguida del tipo de libro que es.

Son esas ideas que nos pueden venir a todos a la cabeza cuando vamos solos, a ver, que si vas acompañado también pero es muy probable que la otra persona esté hablando y es buena idea escuchar y mantener una conversación. Pues si se le ocurre a cualquiera dónde está el mérito, diréis, pues que luego no sabemos contarlo así de bien y montar un libro con las piezas.
Ves algo, puede ser un anuncio, una frase dicha en voz alta, un comercio en particular, la portada de un periódico...cualquier cosa. Y entonces el autor habla de lo que le inspira o de recuerdos que le trae lo que ve, juzga y critica a la sociedad actual, siente nostalgia, siente admiración, se enfada... Entre los temas más actuales recurre en varias ocasiones al terrorismo, a Trump que le cae muy bien, y a noticias cruentas y violentas tipo El caso, que empieza a enumerarlas todas y se vuelve loco, especialmente difícil de digerir es una que pasa en un pueblo en Sudamérica.

Pero la mayoría de las veces y por eso me ha gustado tanto este libro, trata de cosas sencillas, de lo que pensamos de las cosas cotidianas y les da una vuelta más, les adjudica un valor literario que normalmente no vemos, ve historias por todas partes y lo relaciona con su forma de entender la literatura y la creación y lo junta también con sus sentimientos. Y también escribe sobre otros autores, en especial De Quincey, Baudelaire, Walter Benjamin y Poe. Cuenta cómo ellos también recorrían ciudades y la relación que eso tiene con su proceso creativo y con ellos vamos a París, a Londres, Bélgica, Liverpool y Nueva York.

Como digo, no tenemos una trama en sí, hay un sutil hilo argumental que le da un sentido pero que no tiene demasiado peso y apenas ocupa algunas páginas de vez en cuando. Y mejor que sea así porque en la segunda parte se centra más en eso, y describe Nueva York pero no de la forma habitual, nada de la visión del turista y ni mucho menos Instagramera, no hay picnics en Central Park, fotos panorámicas ni paseos por el puente de Brooklyn. Le mira las entrañas a la ciudad, donde normalmente no vamos a mirar aunque sabemos que existe. Pero en esta parte, que es la segunda del libro, se vuelve un poco repetitivo, da la sensación de que se ha estancado y vuelve a la misma escena varias veces hasta que viene Poe al rescate y entonces ya la cosa se recupera hasta el final.

Esos son los dos pequeños peros que le tenía que poner, esa parte que se me ha hecho un poco más pesada, que ha perdido la vida que tenía la primera. Y cierto tono prepotente que le sale algunas veces, pocas, que me ha hecho no llevarme tan bien con él como quería.

Sin embargo lo que más me ha gustado del libro es lo bien escrito que está. Frase tras frase que impacta, las palabras parece que han llegado solas al papel y se han colocado en su sitio. Podrías subrayar o llenarlo de post it porque en cualquier página que abras el libro, menos en la parte pesadita, encontrarás alguna frase que te gustaría recordar. Es un estilo muy trabajado, muy pensado, con muchos adjetivos, símbolos y metáforas que son toda una lección sobre cómo escribir bien, bueno, no, en realidad es un libro que te demuestra lo que nunca vas a ser capaz de hacer salvo que te llames Paul Auster, Carson McCullers o alguno de los del Olimpo.

En conclusión, una novela o lo que sea, que te dan ganas de ponerte a escribir, y que merece mucho la pena leer porque te va a permitir ahondar en lo sencillo de la vida y descubrir cosas de los escritores curiosas y fascinantes.

PUNTUACIÓN: 4,5/5 te van a quitar la tarjeta verde.