- Traductora: Antonia Martín
- Tapa blanda: 472 páginas
- Editor: LUMEN; Edición: 001 (6 de septiembre de 2018)
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8426405169
- ISBN-13: 978-8426405166
MI OPINIÓN
"Una educación" es un sablazo en el corazón del lector, una historia muy dura y real con una buena dosis de esperanza.
No es una novela aunque Tara Westover cuenta su vida como si lo fuera, lo único que es ficción son algunos nombres y me imagino que la que ponen los recuerdos y el paso del tiempo. Y fue una vida muy dura, criada en las montañas en el seno de una familia de tradiciones un tanto especiales, con un padre que es un cabrón, y un hermano que lo supera, junto a una madre que ahí está entre dos aguas, y cinco hermanos más que han hecho lo que han podido cada uno a su manera. El padre lo ha juntado todo, es básicamente un monstruo repugnante y que nadie venga a decirme que claro, que su educación, que sus creencias, que lo mismo tienen un trastorno, que si el entorno...nada, que no, que no hay cosa que más me moleste que eso de buscar justificaciones a cosas que no tienen justificación, nunca. Y sí, reconozco que esas circunstancias pueden agravar la situación, por supuesto, pero el tío ya era mala persona de por sí. He dicho.
Luego están las creencias, la religión (mormona en este caso) y la forma de entenderlo que tiene el padre y que va a condicionar a toda la familia. No sería tan grave y podría incluso ser una opción siempre y cuando no se lo llevara tan al extremo como lo hace y encima cargándose la infancia y el futuro de sus hijos.
Y aquí es donde aparece el tema que la autora quiere que sea el mensaje, la educación, y ahí cuenta cómo se salvó, más o menos y pagando un precio gracias a ella.
El estilo es muy directo, se centra sobre todo en el relato de los hechos, empieza cuando es una niña y refleja muy bien sus pensamientos y su forma de entender lo que ocurre. Con eso consigue la empatía inmediata de un lector que se siente sobrecogido desde el principio con la situación tan dura. Sorprende incluso la época, porque la muchacha nació en el 1986 y cuando lo lees parece que está retratando los años de la Gran Depresión o algo así.
No ahorra ningún detalle y aquí tengo que decir que algunas escenas son durísimas, y es probable que de haberlo sabido no lo hubiera leído pero para cuando empezaron a salir las peores ya estaba enganchadísima y no podía abandonar a Tara y mucho menos quedarme sin saber si se salvó o no y cómo quedó.
Hay muy pocos diálogos y los pocos que hay son también fuertes, se tiran unas puñaladas de miedo. No hay ninguna duda de quién es, o más bien quiénes son las víctimas, luego están los verdugos y hay algunos que están ahí, ahí, en medio. Sus actos les delatan, ya que la Tara niña y adolescente no es capaz de descifrarlos y no los describe psicológicamente.
La ambientación me ha gustado mucho, todo el tiempo he tenido la sensación de estar viendo lo que pasaba, de sentir lo opresivo de unos escenarios y lo liberadores que son otros.
Solo tengo que ponerle un pero y es que a veces se repite un poco y resulta algo pesado, algunas escenas son muy parecidas y es como que le da vuelta a lo mismo y se atasca.
Es una lectura incómoda que he deseado terminar cuanto antes porque esta niña, joven, mujer sufre muchísimo, pero también es interesante, muestra una realidad que se nos antoja lejana pero quizás no lo sea tanto y es muy buena opción para lectura de comentar en el café. Y al mismo tiempo me alegro de haberla leído.
PUNTUACIÓN: 4/5
