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lunes, 30 de enero de 2023

Nuestra Señora de París.

VÍCTOR HUGO

BENJAMIN LACOMBE







  • VOLUMEN 1
  • Traductor: Carlos R. de Dampierre
  • Editorial ‏ : ‎ Editorial Luis Vives (Edelvives); N.º 1 edición (28 mayo 2013)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa dura ‏ : ‎ 244 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8426384234
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8426384232



  • VOLUMEN 2
  • Editorial ‏ : ‎ Editorial Luis Vives (Edelvives); N.º 1 edición (20 septiembre 2013)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa dura ‏ : ‎ 374 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8426390919
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8426390912

                                                                     




                                                                    

                                                                    MI OPINIÓN

 "Nuestra señora de París" es una obra maestra que hay que leer al menos una vez en la vida, con un poco de paciencia a cambio de una historia inolvidable.

Nuestra señora de París, la catedral de Notre Damme que diríamos nosotros, es el hogar de Quasimodo, un joven deforme que solo ha conocido la compañía de las piedras y la crueldad de Claude Frollo que lo ha mantenido más o menos vivo hasta ahora. Proclamado el Rey de los Locos, el pobre Quasimodo, vivirá un día muy especial a la vez que extraño en el que van a comenzar todas las desgracias. Enamorado de la gitana Esmeralda, la rescata de los que la persiguen para ahorcarla por un asesinato que no cometió acusada además de brujería. Intentará protegerla porque no van a detenerse en su empeño. El resto es historia, pero una historia larga y a veces compleja en la que se mezclan aventuras, pasiones, leyendas, violencia, amor y desamor. 

Confieso que los clásicos siempre me imponen una especie de mezcla entre miedo y respeto. Miedo a no entender lo que me están contando, a que sea demasiado enrevesado o intelectualmente desafiante. Pero cierto es que siempre que me aventuro con alguno salgo bien parada, una vez que te enfrentas a la lectura con una dosis extra de paciencia, entiendes por qué son inmortales.

"Nuestra señora de París" está dividida en once libros que en la edición de Edelvives vienen recogidos en dos volúmenes, cada uno de ellos con varios capítulos bastante extensos que administra un narrador al estilo clásico que se comunica con el lector dirigiéndose a él directamente en algunas ocasiones. Tiene muchísimo que contar de todo y de todos los personajes. El estilo es bello y minucioso, con unas extensas y pormenorizadas descripciones tan bien escritas que es un auténtico placer leerlas además de transportarte a una época bastante lejana que cobra vida. Aunque la historia acontece en el siglo XV, está escrita en el XIX, y el autor, consciente de esa brecha temporal muy importante en su época al no haber tanta disponibilidad de documentos al alcance de todos, remarca las diferencias, sobre todo en cuanto a París y cómo era entonces y el contexto político y social. Aquí es donde su talento para la recreación consigue que hagas un viaje en el tiempo. 

Hay un equilibrio muy bueno entre la narración y los diálogos que hace fluir la novela con un ritmo ideal para lo que está contando. En esos diálogos los personajes quedan perfectamente retratados complementando lo que ya nos habían dejado ver con sus acciones además del perfil psicológico centrado en las emociones. Todos los personajes van a provocar una reacción mientras lees, en unos casos serán empatía, en otros verdadera aversión bastante cercana al odio y en algún que otro un poco de compasión mezclada con rabia a partes iguales.

La trama es sencilla de seguir porque está todo tan bien explicado que es imposible perderse pese a que va a haber varios escenarios. A veces incluso va a contar un mismo episodio desde el punto de vista de distintos personajes por lo que hay como una especie de juego con la línea temporal en la que tampoco hay lugar para la confusión. AL final todo va encajando perfectamente. Habrá momentos divertidos, pero la mayoría serán muy intensos, porque también describiendo sensaciones es Víctor Hugo un maestro y te hará pasarlo mal en más de una ocasión. No se anda con chiquitas ni paños calientes y expondrá los acontecimientos con toda su crudeza y violencia, situaciones extremas de las que no podrás salir, o lo que es lo mismo dejar de leer, hasta que se resuelvan.

Tampoco voy a engañar a nadie, hay pasajes que se hacen algo pesados cuando se pone a reflexionar sobre el arte y la arquitectura o cuando aparece el rey Luis XI, pero bueno, merece la pena aguantar el tirón. Y el principio, no es un principio de los que te dejan pegado al libro, hay que ir con paciencia, ya lo he dicho. 

Tiene un final magnífico al nivel del resto de la obra y aunque solo hayas visto la peli de Disney, creo que habrás oído algo de las diferencias, pero no seré yo quien te lo destripe. 

Antes de terminar, pues cómo no, tengo que decir que Benjamin Lacombe, que ilustra esta edición, ha estado a la altura, con pocos colores pero jugando sobre todo con la luz y las perspectivas, logra ir al compás de la historia y captar su esencia. 

PUNTUACIÓN: 5/5




lunes, 15 de enero de 2018

Por encima de la lluvia


  • VÍCTOR DEL ÁRBOL

"Quizá algunas personas cumplen sus sueños. Hay quien quiere ser pájaro y nace con        alas."

  • Tapa blanda: 512 páginas
  • Editor: Ediciones Destino; Edición: 1 (19 de septiembre de 2017)
  • Colección: Áncora & Delfin
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 842335265X
  • ISBN-13: 978-8423352654
 

                                                                 MI OPINIÓN
"Por encima de la lluvia" es una novela brutal solo apta para valientes que quieran adentrarse en los rincones más oscuros y perversos de la condición humana y las peores desgracias.

Miguel está viviendo la última etapa de su vida, cuando toca echar vista atrás, hacer balance y todo lo que no sucedió se da por vivido. Pero la vida le tenía preparada una sorpresa, un último tren pasa a su lado y decide cogerlo cuando conoce a Helena, que vive en la misma residencia que él, y que tampoco ha tenido un camino fácil. Comparten sus desgraciadas vivencias, sus preocupaciones y graves problemas actuales, los dolores y algo que se podrá convertir en amor.
Si el autor hiciera la sinopsis, después de leerla sabríais casi toda la historia, os contaría también qué pasa con la hija de Miguel y el hijo de Helena, que hay viajes y lo que sucede en esos viajes. Así lo hizo en una presentación a la que asistí, que nos dejó a todos con la desconfianza de que nos había contado demasiado. Hay que tener mucha seguridad en tu trabajo para saber que no te has cargado la emoción de la lectura y es así, es cierto que aunque no lo parecía, quedaba aún mucho por descubrir, y que lo importante no es la acción o la trama, es lo que les pasa por dentro a los personajes. Pero hombre, algo de "gracia" sí que le ha quitado, sobre todo porque sabes cuándo viene un final y cuándo no y en cierto modo tienes en mente casi todo el tiempo lo que ya te ha contado de antemano.

Es el primer libro que leo de este autor, y sí, también será el último, por la misma razón por la que no lo había leído antes, sé que se le va la mano, aunque nunca imaginé que tanto, tantísimo como en esta ocasión. Además no lo dijo, por cómo él habla del libro, me pareció diferente, sabía que habría algo porque una de las tramas se ve que no va a ser agradable, pero no pensé en todo lo que se venía encima.
Me ha dolido leer este libro, he pasado mucho miedo, pero miedo del que no se pasa cerrando el libro o encendiendo la luz, no es esa inquietud de los buenos libros de terror o el sobresalto. Es miedo del de verdad, de que sabes que va a pasar algo terrible, no puedes escapar, te lo vas a llevar puesto y después de unos cuantos encuentros, sabes que el siguiente te va doler todavía más.
No mide, simplemente creo que no mide. No veo qué necesidad tiene de desplegar cada dos por tres el catálogo de atrocidades y torturas humanas, detalladas, lentas, no vaya a ser que no te alcance. Cada vez que un personaje decía "te voy a contar..." ya me agarraba a la página y esperaba lo peor. El nivel de deshumanización que alcanzan algunos personajes, roza lo insoportable. Y sí, sé que eso es verdad, que eso ha pasado y de hecho está pasando, y eso es lo peor. No te deja escapatoria.

Luego relaja, viene lo bueno, con su estilo impecable, una prosa detallista, elaborada y minuciosa construida con un lenguaje directo que se queda un paso antes de llegar a lo recargado. En ese sentido no tengo nada que decir más que: "muy buen trabajo" y aplaudir. Nos lleva a Sevilla, Barcelona, Tarifa y Malmo, no describe lugares comunes, sino los propios de la novela, y sobre todo crea atmósferas.
También destaca, y creo que es lo más importante, la construcción de personajes, una lección magistral de literatura la que nos deja en ese aspecto. Son complicados, con muchas sombras y algún que otro atisbo de luz, que piensan, dudan, se equivocan y muy de vez en cuando aciertan. Un abanico de características en cada uno de ellos, son fáciles de visualizar y de conocer pero no he empatizado con ninguno, ninguno me ha caído bien, a ninguno lo he entendido demasiado pero son perfectos desde el punto de vista literario.

El ritmo de la novela es perfecto también, en ningún momento decae la trama, te mete en la historia pese a que yo no quería estar dentro. No te deja quedarte fuera y solo observar, te hace sufrir. En los personajes también me he encontrado también otro de los problemas, es que hay que ver qué calaña, lo mejor de cada casa, dios los cría y Víctor los junta en su novela. El más bueno es un traidor, y de ahí para arriba lo que quieras hasta llegar a lo inimaginable, hasta los que casi no parece que sean de la misma especie que los humanos. Aquí da igual hombres que mujeres, convicción poca, principios morales muy laxos, están todos destrozados y como viviendo a su pesar. Y su función es buscar un perdón, el suyo propio, al final. Y ahora me dirán algunos que todos nos equivocamos y hacemos daño a personas a las que queremos. Hombre sí, pero es sin pretenderlo, es un daño distinto, normalmente fruto de no poder controlar todas las variables, de no ser del todo dueños de las consecuencias o no ser capaces de actuar de otra manera. No es esa alevosía, esa conciencia de ahora te vas a enterar, o sé cuánto te va a doler pero no me importa que tienen los personajes de este libro.
De los tres protagonistas principales, que no son los peores, digamos que son los medio buenos, me quedo con Natalia. Me ha parecido que todos buscan excusas, justificaciones donde no las hay o no debería haberlas.
Queda alguno que hubiera sido buena persona pero no le da tiempo, es como un extra, solo pasa de refilón, pero lo he visto.

Me ha gustado la manera de resolver todo, porque eso sí, aquí todo encaja perfectamente, como uno de esos puzzles de miles de piezas que cuando las tienes en la mano solo ves colores y al final cuando lo completas tienes un paisaje espectacular. Eso es lo que hace el autor con todas las tramas y situaciones que abre a lo largo de la narración, encajarlas y montar el cuadro. Y reconozco que eso me ha gustado mucho.
Por eso siento pena por no leer nada más suyo. Pero no estoy dispuesta a dejarme vapulear de esta manera. Si no quiere tener compasión con sus personajes, me parece bien, allá él que para eso son suyos, ya aclarará cuentas con ellos pero con el lector sí, me parece imprescindible tenerla. Es que no tenía fin, y cuando parecía que la cosa ya arrancaba y todo había quedado atrás, zas, otra vez, te coge como a un muñeco y te lanza contra la pared y te das de nuevo, así me he sentido. Que no, que nunca me han hecho eso, es como cuando alguien dice que se siente como si le hubiera pasado un camión por encima y es obvio que nunca ha vivido esa experiencia. Pero sí, así es cómo he sufrido este libro, en varias ocasiones he tenido ganas de llorar, no por lo que sucedía sino por cómo me afectaba a mí, cómo esas imágenes que nunca quiero ver se me estaban grabando para siempre, y más de una vez me descubrí diciendo: basta ya. Porque he necesitado salir a dar un paseo, a la playa con el frío que hace, a la perfumería para empapar un pañuelo con la colonia de esa persona que hoy no podía venir a verme y así hacer como si estuviera y pensar qué puedo hacer para olvidarlo todo.

En conclusión. El libro es muy bueno, el autor tiene un talento increíble y sabe crear sensaciones y personajes con maestría pero el precio es muy caro para mí. Que sí, que la culpa es mía, que soy una tremendista, lo que quieras, pero es lo que hay y no puedo permitirme estas lecturas. Pero si eres más fuerte que yo, si sabes llevar las cosas de otra manera, la novela es un canto a la vida increíble, contiene un mensaje valioso y merece la pena.
No sé qué nota ponerle, la verdad. Si le quitara la mitad o tres cuartas partes de atrocidades y barbaridades, le pondría la nota máxima, pero estaban ahí y a veces me daban ganas de ponerle un cero, una guillotina, de quemarlo para que se purifique, para que desaparezca todo lo malo y quede solo el alma de la novela, lo bueno.
                                                                                            Foto: I. A. P.
"Tomamos nuestras elecciones y vivimos con ellas, pero tenemos derecho a variar el rumbo."

Gracias Víctor del Árbol, ahora puedo ver telediarios como si fueran un capítulo de La casa de la pradera.