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lunes, 12 de diciembre de 2016

Nadando a casa.

DEBORAH LEVY

  • Traductora: Susana de la Higuera Glynne-Jones
  • Tapa blanda: 164 páginas
  • Editor: Siruela; Edición: 1 (13 de mayo de 2015)
  • Colección: Nuevos Tiempos
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8416396094
  • ISBN-13: 978-8416396092

                                                                   MI OPINIÓN
"Nadando a casa" es una lectura diferente, intensa y perturbadora.

Mitchel y Laura pasan las vacaciones en compañía de sus amigos Isabel y Joe junto con la hija adolescente de estos, Nina. en una casa de la Riviera. En la piscina aparece una mujer desnuda llamada Kitty a la que Isabel invita a quedarse en la casa como parte de un pérfido plan.

La imagen bucólica que podríamos tener si imaginamos unas vacaciones así se torna aquí en atmósfera asfixiante, en desasosiego porque hay demasiado tiempo para pensar y compartir y todo eso que suele estar enmascarado por las exigencias de la vida diaria queda al descubierto. No hay manera de ocultarlo, está ahí, a cada instante pidiendo atención. No son vacaciones de Instagram.

Es una historia breve pero muy profunda, muy intensa a la que no le falta ni le sobra nada. Los personajes, complejos y en ocasiones retorcidos son como un imán para el lector. No es que se simpatice mucho con ninguno de ellos, en realidad, son personas que si las conociéramos puede que no nos cayeran bien pero atraen, interesan y sobre todo intrigan. Porque aunque la autora va dejando pistas a lo largo de toda la novela, los acontecimientos y los personajes toman caminos inesperados para el lector que comprenderá todo al final. Todo encaja perfectamente con la personalidad de los habitantes de este relato, nada chirría y la verdad es que cuando lo cierras por última vez piensas: no había otra salida.

Salvo el capítulo final que es una especie de epílogo necesario que da voz a uno de los personajes, el resto de la historia está contado por un narrador observador que conoce absolutamente todos los detalles y los va desgranando a su debido tiempo, llegando incluso a crear cierta tensión hacia el final de la novela. Una tensión que impide dejar de leer.

El ambiente creado aunque no sea el de las postales, tiene la belleza de lo verdadero, de lo auténtico. Descripciones certeras, elaboradas y con detalles muy precisos construyen el escenario ideal para el tipo de historia que es. También me ha gustado especialmente la época, a mediados de los noventa, sin móviles ni internet, todo tenía ese misterio, ese tiempo que se tomaban las cosas para suceder, la convivencia con la incertidumbre.

A pesar de ser una historia compleja su estructura es sencilla, fácil de leer, sin prisas. El lenguaje cuidado le aporta calidad y es muy agradable de leer. Su brevedad es necesaria, son poco más de cien páginas pero muy bien aprovechadas, no falta nada ni se precipita en ningún momento. No tienes la sensación de haber leído una historia corta.

En conclusión, una novela muy apropiada para salir de la rutina lectora, y bucear en la mente, los sentimientos, la fina línea entre locura y pasión creativa.

PUNTUACIÓN: 4/5