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lunes, 18 de julio de 2022

Las gratitudes

DELPHINE DE VIGAN



  • Traductor: Pablo Martín Sánchez
  • Editorial ‏ : ‎ Editorial Anagrama; N.º 1 edición (10 febrero 2021)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 176 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8433980831
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8433980830

                                                                      MI OPINIÓN

 "Las gratitudes" es un relato humano y profundo que se transforma en un recordatorio de nuestra vulnerabilidad y una bofetada a la prepotencia de la juventud. 

Michka empieza a perderlo todo, olvida y confunde las palabras, los recuerdos lejanos se mantienen pero el día a día se complica, lo peor de todo, ella se da cuenta. Este motivo es el que la lleva a ingresar en un centro para mayores donde recibe las visitas asiduas de Marie, una mujer a la que cuidó cuando era niña y Jerome, el logopeda del centro, con ellos expresa sus sentimientos, remordimientos por aquella vez que se le olvidó dar las gracias, inquietud por la pérdida y el miedo. 

Una novela corta, con dos narradores, Marie y Jerome, que se apoya principalmente en los diálogos que mantienen con la anciana. En ellos se expresan, y aun siendo ella la que necesita más ayuda y es más dependiente, al final es la que deja el mensaje y una valiosa lección. Es un estilo sencillo, incluso cuando no están hablando con ella, se mantiene ese estilo con pocos adornos que tiene su punto fuerte en la profundidad que alcanza, cómo describe los sentimientos de los personajes. Llena la narración de gestos, de símbolos, y la convierte en una especie de parábola que invita a la reflexión de un lector que se va a sentir conmovido y zarandeado también. 

Lo que quiere la autora es lanzar un mensaje, resaltar la importancia de la gratitud, de no dar por sentado que nos merecemos todo porque sí, por la cara, sino ser conscientes de la suerte que hemos tenido en muchas ocasiones. Y que no estamos solos, ni somos los reyes del mundo, ni siquiera del nuestro, y cuando alguien nos dedica su tiempo, nos da algo, lo menos que se merece es un gracias

Crea uno de los mejores personajes que he conocido este año, Michka, es inmenso, de esos que dejan huella. Ella, sus vivencias actuales y dos o tres momentos importantes del pasado, son lo que hacen la magia. A las conversaciones que tiene con Jerome y Marie hay que añadir un recurso que me ha gustado especialmente, el relato de sus pesadillas, que la autora utiliza para representar en el personaje de la directora, la actitud de la sociedad que cada vez es más tirana, prepotente y opresora que desprecia a la gente mayor, solo los jóvenes de determinado perfil son valiosos. Y no voy a entrar en el tema ni en esa moda parental de criar niños que son auténticos dictadores maleducados porque me enciendo y es domingo, y los domingos no se puedo uno cabrear tanto, son días de paz.

Lo cierto es que Delphine y yo empezamos regulín, regulín tirando a mal con Basada en hechos reales, pero sabía yo que teníamos que llevarnos bien, porque tenía algo, y con esta novela lo he encontrado.

Recomiendo esta novela sin dudar a todo tipo de lector, sea cual sea tu género favorito, en algún momento te puede venir bien, ¡hazle hueco!

PUNTUACIÓN: 5/5



lunes, 25 de septiembre de 2017

Guillotina de otoño. Basada en hechos reales.

DELPHINE DE VIGAN



"Por ello tendemos a trabar amistad con aquellos que han sabido desarrollar una manera de ser hacia la que tendemos sin éxito."


  • Traductor: Javier Albiñana
  • Tapa blanda: 344 páginas
  • Editor: Anagrama; Edición: 1 (28 de septiembre de 2016)
  • Colección: Panorama de narrativas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8433979612
  • ISBN-13: 978-8433979612
                                                      MI OPINIÓN
"Basada en hechos reales" es la guía imprescindible sobre cómo estropear una buena idea y desaprovechar unos personajes muy valiosos.

Lo teníamos todo, una autora con sensibilidad, profundidad y honestidad para escarbar en la psique de una mujer perdida, que en cierto modo es ella misma.  Eso es lo que menos me ha importado de la novela, cuánto hay de autobiográfico en ella, porque quiero historias y me da igual si salen del imaginario o de la realidad, lo que no quiero son documentales.
Lo que de verdad me ha importado es que se ha reído de mí cuanto ha querido, porque me presenta unos personajes muy atractivos, esa mujer, escritora que se encuentra en una encrucijada vital y con muchos problemas que no sabe resolver, problemas que pueden parecer banalidades pero que para ella no lo son.  Y la otra, esa amiga perversa que está todo el día sintiendo la necesidad de decir la verdad, incluso cuando nadie se la pide y en especial, cuando la otra menos necesita escucharla. Es cruel, tiene muchas dobleces y no se sabe bien de qué va.

El problema ha venido porque la autora se ha hecho un lío, se ha puesto a contar cosas que no aportan nada, datos que no modifican nada, pensamientos basura, de esos que no te llevan a ninguna parte, que te dejan en el mismo punto y con la misma confusión que al principio. Sumad a esto, anécdotas igual de banales que no ayudan tampoco, que lo único que hacen es convertir la lectura en aburrimiento puro y duro.

Era fácil empatizar con Delphine incluso comprender ese bucle de pensamientos que se enredan en sí mismos, es algo que nos pasa a todos casi todos los días. Pero no sirve para una  novela, no al menos en la frecuencia en la que aparece. Sé que a muchos esto les parecerá un acierto, porque le da credibilidad, la hace realista, pero a mí un exceso de realidad me parece un peligro. El hiperrealismo mata el encanto de la lectura, porque al menos yo cuando leo quiero algo que tenga ese toque increíble, que no es cotidiano, ni familiar, ese algo diferente que te permite vivir otras vidas que no son la tuya a través de la lectura.
Delphine se merecía otra novela, no esta desidia narrativa. Frases muy bien cosntruidas, un libro escrito con mucho buen oficio, de calidad, pero sin vida. Pasan demasiadas cosas que están como muertas, que no fluyen. A veces solo parecen palabras encadenadas con buen gusto.

Y si los personajes eran buenos, la trama no le iba a la zaga, otra buena idea tirada al viento desde lo alto de un precipicio. Había suspense y había interés por saber quién iba a hacer qué y cómo iba a salir de ello. Pero eso se quedó ahí, perdido entre las páginas de morralla, solo aparecía de vez en cuando como ráfagas inesperadas que deslumbran un instante y desaparecen.

Solo al final la recupera y escribe muy buenas páginas, que a ratos me ha recordado a la película "¿Qué fue de Baby Jane?" , le da un sentido a la novela pero llega tarde. Que de un libro de 300 y pico solo se salven unas 40 es una miseria. Incluso causa extrañeza, es como si hubiera venido otra persona a arreglar el entuerto, alguien que la encontró en la cuneta literaria y decidió remolcarla.

Y por si el lector osaba irse contento, por aquello de que como dice la psicología lo que mejor se retiene es el principio y el final, pues al final va y hace lo que le faltaba. Viene con la ambigüedad y elige tu propia aventura. Y luego dirá, "ay, es que yo quiero que el lector tenga libertad para interpretar el libro". No guapa, la historia la interpretas tú que para eso es tuya, le das un final, tomas tus decisiones y me lo cuentas todo y luego sí, ya pensaré yo lo que me dé la gana, y le daré el sentido que a mí me convenga.
Nadie me quita de la cabeza que cuando pasan estas cosas es porque la autora en cuestión (o autor) no se decide, tiene miedo a no redondear la historia.

No puedo recomendar esta novela que me ha decepcionado y entristecido tanto, aunque por otra parte también tiene muy buenas reseñas, así que cada uno decida por sí mismo.

Lo siento Delphine, me debes un viaje en tren, más dos noches y una madrugada.