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lunes, 3 de septiembre de 2018

Chesil Beach

IAN McEWAN


  • Traductor: Jaime Zulaika
  • Tapa blanda: 192 páginas
  • Editor: Anagrama; 2008
  • Colección: Compactos Anagrama
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8433973363
  • ISBN-13: 978-8433973368
                                                                   MI OPINIÓN

"Chesil beach" es una novela de amor muy seria y profunda a la que le sobran algunas páginas finales y complementos.

Florence y Edward son dos veinteañeros en a principios de los sesenta que acaban de casarse y van a pasar su noche de bodas en un hotel de Chesil beach, la novela nos cuenta lo que sucede esa noche, y todo lo que pasó antes para que las cosas salieran como salen.

Un narrador omnisciente va a meterse en la mente y por debajo de la piel para contarnos esta historia. Emplea un tono serio que recuerda a novelas de antaño, de otro tiempo, con cierto esnobismo incluso. El ritmo es el adecuado a la trama, lento, deteniéndose en todos los detalles porque son importantes para comprender qué es lo que sucede y por qué. Porque la historia de estos dos jóvenes se cuece a fuego muy lento, es artesanal y nos suena a cosas de antes, nada que ver con la premura de ahora en la que todo sucede incluso antes de que te des cuenta, o eso parece, porque en muchas ocasiones sigue siendo igual, lo que pasa que no se presta atención a los detalles y nos la cuentan a partir de lo obvio.
La novela se divide en cinco largos capítulos, alterna la narración de la noche de bodas con la historia de los personajes hasta ese momento. No me ha gustado especialmente esa estructura, creo que si lo hubiera contado de forma lineal habría sido mejor, más que nada porque te corta el rollo totalmente cuando pega el salto, es como cuando cortan una peli para ir a la publi.
La parte del pasado es interesante porque nos descubre a los protagonistas y tiene pasajes románticos muy bonitos, con imágenes bucólicas y sensuales con la dulzura en su justo punto. Pero a ratos se hace un poco pesada, entiendo que era necesario aclarar y retratar el contexto social y político para entenderla pero no hacía falta tanta información y encima la cosa empeora porque la lees con la intriga de saber qué está pasando en el cuarto.

La narración es muy correcta, las descripciones extensas y precisas aunque un poco frías, algo extensible al resto de la narración, como si no quisiera permitirse un poco de desvarío y pasión, muy pegado al tópico inglés de guardar siempre la compostura. Eso sí, es muy explícito aunque igualmente desapasionado cuando tiene que contar asuntos íntimos, pero en este caso debo decir que tiene sentido que sea así y de otra forma habría tirado por tierra el mensaje.
No hay diálogos en gran parte de la novela,  pero hay uno casi al final que vale por todos, es de ponerse de pie y aplaudir.

Los personajes están despellejados, nos los muestra sin ningún pudor en lo más íntimo, sin ahorrar ningún detalle de lo que piensan y lo que hacen. Son complicados de entender, aun en su época, ambos son culpables e inocentes al mismo tiempo, incluso a veces no son ninguna de las dos cosas y cada uno podrá pensar lo que quiera. No hay buenos ni malos, hay personas. La novela trata de ellos dos, y aunque también salen los padres, son meros secundarios pero descritos con cuidado porque ellos también son en cierto modo "culpables" de cómo se comportan y actúan sus retoños.

Me gusta mucho el final de la historia pero no el final del libro. Me explico, una vez que termina la historia el autor ha sentido la necesidad de contar en unas pocas páginas un montón de años, pisando el acelerador como un loco y encima es algo que bueno, puede satisfacer cierta curiosidad pero lo que venía a contar ya está contado. Rompe totalmente con lo que era la novela hasta ese momento, como si le hubiera poseído el demonio de las prisas, un cambio brusco que desluce el conjunto. Es un pegote en toda regla.

En conclusión, un libro que merece mucho la pena leer, porque cuenta algo menos habitual en lo que a historias de amor se refiere, atrapa por su sencilla complejidad. Y sí, hay que leerla antes de ver la peli que se avecina, hacerlo espués creo que no tiene mucha gracia.

PUNTUACIÓN: 4/5 ¿Llamas tonadillas visionarias a las canciones de los liverpulianos? Yo me he reído un montón pero cuidado con sus fans, supongo que sabes lo que le pasó a Lennon.