DATOS DEL LIBRO
MI OPINIÓN
"La mujer que vivió un año en la cama" es un libro que entretiene, de paso mete el dedo en la llaga a la sociedad actual y que aunque tiene un buen final, pasa por algunos baches importantes.
Eva es una mujer madura que el día que sus hijos abandonan la casa para ir a la Universidad decide meterse un año en la cama. La idea de base, una mujer entregada a su familia y hogar durante los mejores años de su vida sin recibir mucho a cambio que acaba por hartarse y mandarlo todo a tomar viento incluido su marido, es buena. Muy fácil comprender su actitud y empatizar con ella, es la razón por la que muchos lectores se acercarán a esta novela. ¿Quién no ha querido alguna vez esconder la cabeza y desear que la vida le deje en paz por un tiempo?
La primera parte es la mejor del libro, cuando se plantea la cuestión, se exponen los antecedentes y se presenta a los personajes de mano de un narrador omnisciente en tercera persona. El tono irónico, ácido y sarcástico le viene muy bien a la historia, así como el ritmo ágil sin demasiados adornos. Y mejor que no los haya porque las pocas metáforas que hay son un tanto desafortunadas, por ejemplo, un personaje llora por una tontería y lo compara con una abuela musulmana ante la tumba de su nieto, qué queréis que os diga, me parece fuera de lugar y exagerado.
Aparecen una serie de personajes alrededor de Eva, su madre, su suegra, el marido, algún vecino y Alexander, que se convertirá en un apoyo muy importante, uno de esos golpes de suerte tan literarios. Estos personajes están perfectamente caracterizados, son el punto fuerte de la novela, sin duda. Tengo que decir que uno de ellos, una compañera de la Universidad de los mellizos, Poppy, ha estado a punto de hacerme abandonar la lectura. Me resultaba irritante en todos los aspectos, me parece que sobra en el libro. No lo digo porque me cayera mal, casi todos los personajes me han caído regular o mal, era una repulsión casi insoportable.
Al mismo tiempo que nos cuentan todo lo que sucede alrededor de Eva y en su interior, nos cuentan un poco de la vida Universitaria de los hijos, esa parte está poco desarrollada y me hubiera gustado saber más. El fondo de la novela, es sin duda el principal motivo para dedicarle horas a su lectura, sin embargo hay un par de giros argumentales que casi la echan a perder por completo.
Es algo que sucede hacia la mitad, resulta que se monta un espectáculo público un tanto bizarro alrededor de la figura de Eva por culpa de internet y la tv, más que un giro es un volantazo que lleva a la novela al barranco, se suceden una serie de interminables anécdotas cada vez menos interesantes, son páginas de pura paja.
Y ya no digo nada de las listas que hace Eva, no entiendo esa necesidad, pero entiendo aún menos que los escritores nos torturen con ellas, basta con decir que la hizo y punto, ¡no nos importa lo que haya puesto en ella, por dios!
Otro de los giros que no me ha gustado nada es lo que le sucede a los gemelos al final, no tiene sentido alguno, o al menos yo no le he pillado el punto. Creo que la cultura británica me coge un poco a trasmano, no la entiendo y no entiendo su humor, por lo que las situaciones que se supone que son graciosas no me han dicho nada, así como algunos diálogos.
Imaginad a Sheldon Cooper (Big Bang Theory) casado con Bridget Jones y ahí tenéis la novela. Recomiendo el libro a los que con un poco de paciencia quieran saber qué pasa cuando el capitán del barco abandona su puesto, y a los que se rían con Benny Hill, supongo que les hará más gracia, yo me quedo con la parte seria que me ha gustado mucho.
PUNTUACIÓN : 3/5 si yo hubiera sido Eva, me habría llevado el dinero de la cuenta y me hubiera ido a pasar unas vacaciones en Isla Mauricio.
