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lunes, 9 de marzo de 2026

Primer Amor. High & Dry.

BANANA YOSHIMOTO 



  • Traductor: Juan Francisco González Sánchez 
  • Editorial ‏ : ‎ Tusquets Editores S.A.
  • Fecha de publicación ‏ : ‎ 12 noviembre 2025
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Longitud de impresión ‏ : ‎ 176 páginas

                         MI OPINIÓN 

 "Primer amor. High & dry" es una bucólica estampa sentimental demasiado sencilla.

Yuko tiene catorce años cuando se enamora de Kyu, su profesor de pintura. Abandona la academia para iniciar una relación platónica reducida solo a amistad donde el deseo se reprime debido a la diferencia de edad. Yuko nos va narrando esa relación, y también nos habla de la que tiene con su madre con la que vive y un padre que pasa la mayor parte del tiempo en USA. La novela se compone de varias citas con charlas entre los dos,la rutina con su madre y una visita con una pincelada de magia que solo se insinúa al principio pero queda totalmente desaprovechada

Tenemos esa narradora en primera persona que va contando la historia de forma cronológica y lineal. No hay capítulos, sólo un espacio más grande cuando termina un determinado pasaje.El estilo de la autora es muy especial, denota una sensibilidad extraordinaria, mima las palabras y construye un relato que transmite mucha paz, belleza y serenidad. Es sutil y amable. Con las breves descripciones dibuja un entorno bucólico hecho de pequeños detalles que sirve de apoyo para los personajes y lo que es más importante, los sentimientos. Esos sentimientos se expresan en los abundantes diálogos y en gestos sutiles pero cargados de significado.

Los personajes están descritos desde el punto de vista emocional. Ese es el eje de la historia. Yuko se sincera con los lectores, es honesta y genera empatía automáticamente. El profesor Kyu es más difícil de entender, porque Yuko no sólo tiene catorce años, además los aparenta, incluso menos ya que al principio él incluso piensa que aún va a Primaria. Tiene también sus dilemas sentimentales y es justo decir que no se aprovecha de ella en ningún sentido.La madre de Yuko también tiene un pequeño pero importante papel con su reacción y lo que Yuko aprende de ella.

La trama es sencilla, lo que ocurre no tiene demasiado misterio y lo que al principio parece que va a ser importante, no lo es tanto y sólo tiene un poco de repercusión al final donde recupera ese elemento mágico. Aquí es donde más corta se queda la historia porque la simplifica demasiado. En este sentido me ha defraudado. La autora es de mis favoritas y tiene novelas fascinantes pero en esta apenas cuenta nada, es casi un esbozo. Pero la mayor parte del tiempo no está pasando nada, no en cuanto a acción sino dentro del tipo de historia que es, parece que siempre estás en el mismo sitio, como si miraras una fotografía.

El final está resuelto con soltura. Es lo que tienen estos autores especiales, recursos suficientes para darle una vuelta y salvarlo. Aun así, es tarde porque el conjunto queda flojo. 

De todas maneras sigue siendo de mis autoras favoritas y os recomiendo Amrita, que es su joya de la corona. Pero también Tsugumi o El lago. 

PUNTUACIÓN: 3/5



lunes, 4 de febrero de 2019

Lagartija

BANANA YOSHIMOTO


  • Traductor: Gabriel Álvarez Martínez
  • Tapa blanda: 160 páginas
  • Editor: Tusquets Editores S.A. (7 de noviembre de 2017)
  • Colección: Andanzas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8490664668
  • ISBN-13: 978-8490664667

                                                                    MI OPINIÓN
"Lagartija" es una colección de momentos cruciales en forma de relatos llenos de sensibilidad, ternura y esperanza.

Sé que los recelosos de los relatos ya han salido corriendo, un día vais a tropezar por ir tan rápido, luego vendrá el llanto y el rechinar de dientes. En fin, para los que se quedan tengo que decir que estos relatos tienen en común el descubrimiento de una respuesta a la búsqueda de un significado de la vida. Es un libro repleto de espiritualidad, en todos ellos se parte de un suceso, un hecho que cambia la visión que tiene el personaje protagonista en cada uno de la vida. Y lo hacen centrándose en el amor, en el sexo, el trabajo, en los recuerdos...según cada relato.

El estilo es el mismo en todos ellos, el propio de una autora que es de mis favoritas en lo que a oriental se refiere, por delante de Murakami que a veces no sé de qué va, con ella siempre me entiendo. Es de esas autoras con la que sientes que conectas y que aunque a veces sea un poco extraña por motivos culturales, sabes de lo que habla. Es un estilo directo pero amable, no esconde lo duro de la historia pero no busca noquear al lector con la crueldad ni tirándole la realidad a la cara con rabia, sino que la muestra,  honestamente y dejando siempre esa famosa grieta por la que siempre se cuela la luz (gracias infintias, Cohen).

Son todos cuentos en los que predomina el simbolismo, tanto en lo que se refiere a trama como a descripciones y reflexiones de los personajes. En las descripciones a veces he echado de menos algunos elementos que formaran la imagen del lugar con más exactitud. Está claro que ella escribe con su forma de pensar, y de la misma manera que un occidental no se detendría a describir al detalle lo que es una iglesia pues ella no se para con los templos o lugares que nombra dando por hecho que cualquiera los conoce.  Aunque también es cierto que esto no supone un problema para disfrutar de la lectura porque si bien en las descripciones físicas de lugares se queda corta, la creación de atmósferas es de matrícula de honor. Es increíble cómo logra conmover al lector y hacerlo sentir algo de lo que sienten los personajes y dentro de ella, hace que desaparezca todo lo que te rodea.

Y los personajes son complejos aunque ella los muestra de forma sencilla. Hace referencia a su aspecto solo si va a tener alguna importancia en la historia o en lo que quiere transmitir. Pero se detiene en su forma de sentir y pensar, en eso no escatima absolutamente nada y los muestra con todo detalle, los convierte en seres humanos de carne y hueso con los que es fácil empatizar.

No podía faltar el toque mágico de la literatura oriental. Ahí es donde Banana Yoshimoto se muestra soberbia, tiene un don para hacer que ese sentido sobrenatural cuadre perfectamente con la realidad, es imposible no creerla. Y es imposible no sentirse arropado por esa magia, por ese mundo que viene a suavizar y a dar luz. No es tampoco nada que lleve al extremo de lo surrealista, es a veces solo un toque sutil.

Solo hay seis relatos. Digo solo porque aunque a ninguno le falta ni media coma, lo peor de los relatos de esta autora es que siempre te deja con ganas de seguir leyendo más, más cuentos.
Mi favorito sin duda es "Sangre y agua", una historia de amor del que salva y ayuda a caminar y a sobrellevar las huellas del pasado.
 El que menos, La espiral, en el que el personaje principal intenta olvidar de una forma un poco bestia. En este, le ha dado por poner los pies en el suelo, y no le pega mucho, para narraciones tan realistas prefiero otros escritores, un tal llamado Paul que anda por Brooklyn es uno de ellos, pero a Yoshimoto le ha quedado demasiado ácido y como apagado.
Y en el medio y con muy buena nota todos los demás, me rindo ante la ternura de "Lagartija" con su punto de thriller y secretos muy duros, el sabor a cuento navideño aunque no sea en esa época, de "Recién casados",  y "Soñando con Kimchi", sobre las relaciones, el valor de lo cotidiano frente al riesgo de lo siempre nuevo.

En conclusión, unos relatos para dejarse mimar por la literatura y para dejar de decir: es que yo no soy de relatos.
(Oye, que yo a veces cedo y leo cosas de la Segunda Guerra mundial).

PUNTUACIÓN: 4,5/5 haz una novela de 700 páginas.

lunes, 30 de mayo de 2016

Tsugumi

BANANA YOSHIMOTO



  • Traductores: Albert Nolla Cabellos y Bibiana Morante Mediavilla
  • Tapa blanda: 192 páginas
  • Editor: Tusquets Editores S.A. (1 de marzo de 2008)
  • Colección: Andanzas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8483830361
  • ISBN-13: 978-8483830369



                                                    MI OPINIÓN
"Tsugumi" es un regalo de ternura, sensibilidad y belleza, una historia hecha de gestos y momentos que valen cada minuto invertido en su lectura.

Se podría decir que trata sobre una chica, Tsugumi, insoportable donde las haya, y Maria, su única amiga ( y suerte que tiene una) que vive con ella en el hostal de pueblo japonés del que los padres de la niña repelente son dueños y los de la samaritana trabajan. Maria nos cuenta en primera persona el último verano que pasa allí cuando ella ya se ha mudado con sus padres a Tokio. Recuerda también los momentos importantes que fraguaron su amistad con Tsugumi.

Más allá del retrato cotidiano de estas niñas, de sus familias, de lo que les ocurre, lo importante de este libro es lo que sienten, lo que experimentan. A través de un relato sencillo pero hermoso, nos expone esos momentos vitales en los que nos sentimos a gusto, en los que llegamos a pensar eso de "ojalá no tuviera que irme" o esos otros en los que no querríamos estar en otro lugar.
La autora vuelve la mirada a esas cosas sencillas como tomarse una bebida en una terraza una noche de verano, un paseo por la playa aunque sea una playa pequeña y abandonada, o el repiqueteo de la lluvia en los cristales.

Por supuesto también hay una trama en la que se van desvelando ciertos acontecimientos y la historia familiar.
Lo mejor sin duda son las descripciones de esos lugares, las metáforas que emplea nos hacen evocar nuestros propios refugios y sentir que podemos acudir a ellos aun cuando no podemos hacerlo en realidad. Podemos visualizar toda la belleza de las cosas cotidianas que normalmente nos pasan desapercibidas. Junta las palabras del día a día de tal forma que parece cosa de magia y las convierte en algo extraordinario. Incluso consigue retratar esa sensación que tenemos a veces de estar cerrando una etapa, de cómo algo que siempre ha estado llega a su fin y está a punto de cambiar.

Aunque en la trama aparecen algunos acontecimientos tristes, lo que deja es una cierta pena, nostalgia , no es desgarradora ni te abofetea como lo hacen otras tragedias. Es algo que ocurre con naturalidad, sin sobresaltos.

En esta época en la que tanto se ensalzan y tan valoradas están las novelas de 800 páginas que se leen en dos días y donde suceden cuatrocientos millones de cosas (ojo que a mí también me gustan pero creo que están sobrevaloradas) , es todo un placer encontrar una pequeña joya de apenas doscientas páginas, que se lee con calma, que se saborea como si el reloj se hubiera parado. Una lectura íntima que proporciona calor y consuelo. Es casi como un abrazo.

Un libro que considero que le puede gustar a cualquiera incluso a los que no les guste la literatura oriental.

PUNTUACIÓN: 5/5

viernes, 23 de mayo de 2014

El lago

BANANA YOSHIMOTO




DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 184 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: TUSQUETS EDITORES
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788483837764
  • Año edición: 2013


                                                MI OPINIÓN
"El lago" es magia hecha con palabras.

No quería hacer esta reseña, no quería compartir mi lectura con nadie, porque fue tan intenso y tan bonito lo que provocó en mí que tenía miedo a contarlo porque igual al escribirlo desaparecía o me acababa sonando raro pero luego me dije "¿y si alguno de los amigos de la cantina se decide a leerlo y acaba sintiendo lo mismo?" Sólo por eso vale la pena arriesgarse.

Chihiro y Nakajima viven en edificios distintos separados por una calle y se acompañan en la distancia a través de sus ventanas. Ambos se han creado un espacio tanto mental como físico confortable y sobre todo seguro, no hay emociones ni riesgos pero ellos prefieren sentirse a salvo. A raíz de la muerte de su madre, Chihiro comienza a encontrarse con Nakajima y poco a poco empiezan a juntarse sus soledades sin que sepamos si eso va a transformarse en una soledad única, inmensa y absoluta o por el contrario se romperá esa barrera y por fin empezarán a sentir, a ver cómo las cosas se tambalean y descubrirán si se destruyen o al contrario se hacen más fuertes.

Visto así la historia no es muy nueva, ni sorprendente, los personajes, ambos jóvenes que rondan los treinta, ella pintora de murales y él médico investigador, cada uno con sus vivencias y sus recuerdos y sus mundos pasarían desapercibidos en cualquier otra historia menos en esta. El lugar, Tokio, pero podría ser un lugar cualquiera pero está "El Lago" que ya no es cualquier parte, lo cambia todo, donde viven unos personajes tan particulares que no le voy a robar a nadie la emoción de descubrirlos.

Chihiro cuenta su historia, en primera persona utilizando una prosa en la que las palabras corrientes de cada día colocadas con tanto talento transmiten tantas emociones y en algunos puntos tanta belleza que ha conseguido incluso sacarme lágrimas de emoción. Ella nos cuenta la verdad acerca de lo que pasó en su vida hasta el momento en el que la conocemos y a través de unos magníficos diálogos con Nakajima descubrimos también la de él. Hablan de la muerte, de la distancia, de sus sueños y de sus miedos y debilidades. Y cómo no, Chihiro habla de sus sentimientos a los que no sabe poner nombre, unos sentimientos que la descolocan y la atraen al mismo tiempo, duda y nos lo cuenta para que la escuchemos.

Y hasta aquí el libro que encontrará cualquier lector, os animo a que lo descubráis y de paso a su autora que es una de mis favoritas incluso por delante de Murakami. Un libro del que podéis intuir lo que transmite con algo tan sencillo como mirar su portada y respirar profundo un par de veces, no me digas que no funciona, intenta hacerlo sin pensar en las mil cosas importantes que te preocupan, ¿a que funciona?

Pero yo me he enamorado de este libro, ya sé que algunos dirán "pues hija, no sé qué le ves" y yo diré "yo sí lo sé y eso es suficiente", lo veo todo, es una novela que puedo abrir al azar y encontraré por lo menos dos frases que quisiera recordar el resto de mi vida, en algunos tramos son pasajes enteros como lo que sucede en el lago. Cuando lo estaba leyendo llegaba a sentir que las palabras saltaban de la hoja para acariciarme, para darme calor y paz. Me ha hecho mirar con tristeza a mi alrededor y darme cuenta de lo poco amables que somos en el día a día y lo difícil que es que te dejen vivir con paz. No digo que no haya razones para que la gente esté crispada y preocupada pero ¿de qué les sirve ser agresivos con gente que está en su misma situación?
No quería leerlo en cualquier lugar, lo llevaba en el bolso pero no lo sacaba en la calle, quería leerlo yo sola. Tuve la sensación de que Banana había escrito sólo para mí la novela que yo necesitaba leer. Por eso al final lo quería guardar para mí sola.
Yo he encontrado un libro que me ha leído a mí, que me ha invadido de serenidad y que ha reavivado mi pasión por la lectura. Sólo me queda desear que con este o con otro cualquiera os pase lo mismo.

                                                                                                                            N. B.