OLIVER PÖTZSCH
- Traductor: Héctor Piquer Minguijón
- Editorial : Editorial Planeta (10 mayo 2023)
- Idioma : Español
- Tapa dura : 528 páginas
- ISBN-10 : 840827306X
- ISBN-13 : 978-8408273066
MI OPINIÓN
"El sepulturero y la Tierra Negra" es una historia entretenida, de fácil lectura y olvido rápido. Y con la sinopsis más tramposa que recuerde.
Viena, año 1894, aparece el cadáver de un joven prostituto mutilado, al mismo tiempo, en el nuevo zoo de la ciudad ocurre un desgraciado accidente mortal del que van a culpar a la tribu matabele que es exhibida como si se tratara también de animales, y completa el reparto un profesor de la universidad al que encuentran momificado, que formó parte de una expedición a Egipto de la que ya faltan otros dos componentes. Tres crímenes, tres casos que darán lugar a uno más complicado de lo que parece y del que se harán cargo el joven inspector Leo, su novia Julia que ahora es fotógrafo forense de la policía y el colega sepulturero.
El narrador omnisciente va contando la historia de forma lineal y sencilla para que nadie se líe. Comienza con un prólogo, siete páginas en las que se desarrolla una escena que nos traslada a Egipto, al desierto de la Tierra Negra, disfrútalas y saboréalas porque ahí es donde acaba toda la aventura prometida. Todos los capítulos comienzan con un extracto del libro que el sepulturero está escribiendo sobre ritos funerarios. El estilo es muy sencillo, inmediato, todo el tiempo están sucediendo cosas y lo de describir no se le da especialmente bien, de hecho, es mejor que no lo haga. Se maneja mucho mejor con la acción y los diálogos. Solo en el prólogo y en el final consigue una atmósfera un poco inquietante.
Los personajes, ya conocidos en la anterior novela que no es necesario leer, no están mal pero tampoco tienen nada especial. Cumplen con su papel, que no es poco. Mi favorito era el sepulturero pero aquí, aunque al final es el que saca las castañas del fuego, pasa más desapercibido. Julia, la fotógrafa forense, es un poco pesada y Leo un pan sin sal, aunque por lo menos no molesta. Hay un par de villanos, pero tampoco va a pasar demasiado tiempo retratándolos.
La trama es la gracia de la novela. Una vez superada la decepción inicial, ya que la insinuación de que por ahí andan sueltas unas momias vengativas se cae enseguida, lo cierto es que los casos enganchan aunque el culpable principal lleva un letrero luminoso pegado en la frente que dice: he sido yo. Aun así, cómo van resolviendo y juntando piezas los investigadores es bastante entretenido. Aprovecha para meter temas como el racismo, la homofobia y el machismo por el medio, y a veces resulta demasiado actual a la hora de exponerlo. No sé cómo era Viena en esa época pero muy adelantados iban si era así. También hay una parte medio romántica entre Leo y Julia que van y vienen y un problema que tiene el sepulturero con Anna, la niña que tiene acogida en su casa y que los servicios sociales quiere quitarle, sí, esto empieza a parecerse a peli de sobremesa. Pero ocupa poco espacio tanto lo uno como lo otro, por lo que tampoco entorpece.
El final es bastante correcto, se ve venir, ya hace bastante rato que sabes qué va a pasar pero te cuenta el cómo. Luego tiene una sorpresa de última hora que ya para qué, pero bueno, se le apeteció al muchacho hacerlo así.
Cuando terminé el libro anterior tenía la intención de no leer más, pero la aventura en Egipto prometía, y como dice la canción, tropecé de nuevo y con la misma piedra. Ahora tengo muchas ganas de leer de verdad un libro de aventura egipcia con maldiciones y todo eso pero tengo que marchar para Roma, me está esperando un tal Julio César.
PUNTUACIÓN: 2,5/5

