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lunes, 15 de agosto de 2016

Cinco Esquinas

MARIO VARGAS LLOSA


  • Tapa blanda: 320 páginas
  • Editor: Alfaguara; Edición: 001 (3 de marzo de 2016)
  • Colección: HISPANICA
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 842041896X
  • ISBN-13: 978-8420418964

                                                                      MI OPINIÓN
"Cinco esquinas" es un ajuste de cuentas, con una estructura impecable, un mensaje muy claro y una historia arrolladora.

Marisa y Chabela se aburren y descubren el sexo juntas, sus maridos, un poderoso empresario y un abogado muy importantes en el Perú de Fujimori, tratan de salir del jardín en el que el empresario se metió por ir a una fiesta. Este lío va a implicar además de estos cuatro personajes de las altas esferas a otros tantos de los barrios bajos.

Como digo al principio, esta historia tiene cierto aroma a venganza tardía, a despacharse y quedarse a gusto, por lo que atañe a la vida personal del autor en aquellos tiempos no tan lejanos. Pero eso lo he descubierto después de leerla.

Sin saber demasiado del tema de Fujimori y sus compinches, la historia trata de venganzas, traiciones, sexo, aburrimiento y mucho coraje. Se lee muy rápido porque no te deja irte, no sé qué tiene en realidad para atrapar de esa forma. La trama no es tan novedosa, se le ve venir pero sí que es cierto que aunque sabes de mano quién y por qué, el cómo es el quid de la cuestión. Este libro me ha durado lo que tardó ayer Nadal en perder su semi con Del Potro, las chicas de hockey ganar a las coreanas y los de baloncesto arrollar a los lituanos. Todo eso sonaba de fondo mientras yo me embarcaba en esta peligrosa historia que no me dejó levantarme de la silla hasta que llegué al final. Su ritmo endiablado, la narración en la que nada sobra más que un par de páginas que pretenden crear una tensión que ya traíamos de antes y alargar el momento de espera previo a uno de los puntos álgidos. Capítulos cortos y un narrador omnisciente que va cambiando de punto de vista, ofrecen toda la información necesaria para conocer a los personajes, dibujar un momento político y social muy concreto del que oímos muchas cosas. Lo cuenta muy claro como si no quisiera dejar lugar a dudas, parece muy objetivo pero se empeña en crear una opinión muy concreta en el lector. 

Chabela y Marisa son tontas de Manual, ya de primera mano me cayeron mal y generaron en mí antipatía, desde la primera página del libro ya que son ellas las que abren la historia. De verdad, a Mario Vargas Llosa le debe estar  echando fuego la cabeza, menudos personajes, tan complicados y enrevesados (nótese el sarcasmo), son planos como galletas aplastadas con un cucharón. No hacen nada y encima tienen ese tipo de conversación absurda y tonta acerca de sus maridos y sus momentos íntimos con ellos. Son cínicas, frívolas y la verdad es que no les he deseado ningún bien en toda la lectura. Los maridos no es que sean mucho mejores, de hecho son bastante parecidos a ellas. Representan esa clase social que tanta pereza me da, donde todo es tan falso, tan de postureo como se dice ahora, y da tanta rabia que la verdad, mejor no ser rico. Aunque bien es cierto que puedes tener mogollón de pasta y pasar de todo eso y ser guay.

Para compensar esto, están los personajes que valen la pena, los que de verdad le dan vida a la historia y por los que merece la pena quedarse con el libro pegado a las manos media tarde y una noche. Porque La Retaquita y Juan Peineta son de verdad, son humanos, los reconocemos porque sienten y padecen, porque luchan por lo que creen incluso alguno sabe lo que es el amor de verdad.

Otro puntal de esta novela es el periodismo, hace una clara diferenciación entre el amarillismo y el periodismo de verdad, el que sirve para algo, el que no entiende de miedos. Le echa un capote a los periodistas que se la juegan tomando el camino difícil aunque no siempre eso sea posible.

Y ahora tengo que quejarme. Sí, es que si no, no me voy contenta. Vamos a ver. La novela empieza con un encuentro erótico entre dos mujeres, impregnado de sensualidad y con buen gusto. Y aquí es donde acaba todo. Porque cuando recupera esta parte de la historia cae en la típica fantasía sexual de adolescente de película USA, de esas de hermandades universitarias tipo American Pie. Pues así, el problema es que nuestros personajes ya deberían haber dejado ese pavo atrás. Las escenas sexuales que nos narra después son muy gráficas, simplonas y demasiado vulgares. Y luego está lo de referirse a las prácticas sexuales como "cochinadas" o "guarradas", pero vamos a ver, hombre, que eso es de abuela de la posguerra. Anda que no está trasnochado eso. Aparte trata de vendernos un apaño que no cuaja, que también es muy de postureo. No me ha gustado nada esta parte de la trama, la suerte es que no se lleva demasiado espacio y supongo que está ahí para cumplir, por mandato.

Tampoco he entendido a qué viene el toto que monta en el capítulo XX, que ya avisa en el título que va a ser una montonera de escenas que ya puedes estar atento, porque salta de una a otra sin previo aviso, cambiando de personajes y situación. Imagino que quería dar a entender que todo eso sucedía al mismo tiempo pero descoloca y pone distancia entre el lector y el libro.

De Vargas Llosa he leído La fiesta del chivo, libro duro donde los haya, y El sueño del celta, que tampoco se queda corto. Parece que a este hombre le gusta lanzarles pedradas a sus lectores, en este caso se ha cortado un poco. De los tres, me ha parecido este el más fácil de leer, casi como una lectura de verano, pero no es el que más me ha gustado.
Para ser un nobel me parece muy asequible, ya que no suelo entenderme muy bien con los premiados, le reconozco el mérito de acercarse al gran público sin perder calidad literaria.

En conclusión, una lectura apasionante, que atrapa, muy recomendable para olvidarse de todo durante un buen rato y enterarse de muchas cosas. Para dejarse llevar por el Perú de los noventa, por el contraste entre los que viven bien y los que sobreviven a base de coraje.

PUNTUACIÓN: 4/5 ¿Chabela viene de Isabel, no? Pregunto...