- Tapa dura: 336 páginas
- Editor: Planeta (5 de febrero de 2019)
- Colección: Áncora & Delfin
- Idioma: Español
- ISBN-10: 8423355101
- ISBN-13: 978-8423355105
MI OPINIÓN
G. estudia en la Universidad de Oxford, y por uno de esos azares literarios acaba envuelto junto con su mentor en un caso cruento y delicado en el que se pone en juego la figura de Lewis Carroll, y la vida de algunos miembros de la Hermandad dedicada a este autor. Todo se desencadena cuando una estudiante encuentra un trozo de papel que falta en un diario del célebre autor.
Es el propio G. el que cuenta la historia, pero en realidad es que no cuenta nada. Es un claro ejemplo de que tener una buena mano no significa que vayas a ganar la partida. Aquí había de todo, misterios, una localización bucólica y atractiva, Lewis Carroll y literatura, un caso muy actual y crímenes por resolver. Pero claro, eso también me lo puedes dar a mí y no te hago un novelón, hay que saber hacerlo y para mí, el autor no ha sabido.
La narración es muy pesada, está llena de palabras que no hacen avanzar la trama porque lo mismo se repite una y otra vez. Después de un inicio que promete ya que pone sobre la mesa una propuesta interesante, la trama se empoza y hay páginas y páginas de repetir siempre lo mismo, tanto en la parte de acción y narración como en los diálogos porque cada vez que un personaje se entera de algo se lo cuenta a otro y vuelta a empezar.
Y de vez en cuando pasa algo, alguien muere y entonces parece que vamos a arrancar pero no. Porque para intentar explicarlo, los personajes tratan de usar el método deductivo y como no tienen nunca nada nuevo, pues más de lo mismo por si no te habías enterado en las veinte veces anteriores.
Los personajes ni siente ni padecen, no les corre sangre por las venas, ni tinta (por si alguien va a venir a hacerme el chascarrillo). Son intercambiables en el sentido de que lo único que diferencia uno de otro es el nombre. Aunque tengo que decir que hay una página que me sorprendió mucho, parecía que la habían cogido de otro libro y la habían metido en este por error, porque me conmovió. Porque el personaje narrador siente, y lo expresa y encima lo hace muy bien. ¿Por qué no siguió por ahí? No lo sé, pero no se vuelve a repetir. Y como son así, pues muere gente de forma más o menos macabra y les da lo mismo y ellos a lo suyo.
El caso es que la trama está cogida con pinzas, pero pinzas rotas y se cae todo el tiempo. Es imposible creérsela. Me da igual que una historia sea verosímil o no, pero con lo que no comulgo es con la falta de credibilidad por disparatada que sea.
El final es una bocanada de aire y sin ser bueno es quizás de lo mejor del libro. Como los personajes no son capaces de poner pies en pared, el culpable escribe una carta y lo cuenta todo. En muchas ocasiones y en esta también las cosas están metidas con calzador para que la historia vaya por donde tiene que ir y no por donde iría de forma natural.
Lo de los premios literarios es como los Reyes Magos, por mucho que nos pese, a cierta edad lectora, ya no creemos en ellos pero vaya, el Nadal aunque es como el otro, solía tener más calidad y no este tufo a libro de encargo escrito para esto. No puede ser que este fuera el mejor libro que se presentó al concurso.
PUNTUACIÓN: 1/5
